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La expedición española en la Antártida estudiará la relación del cambio climático y los glaciares

  • Unos 70 científicos llevarán a cabo 15 proyectos durante 100 días
  • Los estudios más importantes se centran en cambio climático y contaminación
  • Es la expedición número 28 al continente helado

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Panorámica de la base española Juan Carlos I, situada en la Isla Livingston de la Antártida.
Panorámica de la base española Juan Carlos I, situada en la Isla Livingston de la Antártida. Unidad de Tecnología Marina/CSIC

Este año, la vigesimoctava expedición de la Campaña Antártica Española tiene dos grandes retos por delante. Por un lado, detectar los efectos del cambio climático a través del estudio de los glaciares, y por otro, hacer un seguimiento del aire y del mar a nivel superficial para saber si hay contaminación y si ambos medios se relacionan. 

Son los dos grandes proyectos de los 15 que está previsto realizar durante esta campaña en la Antártida, que ha comenzado este lunes con la salida del buque de investigación oceanográfica Hespérides desde el puerto de Cartagena.

Las investigaciones se desarrollarán en la Base Antártica Española (BAE) Juan Carlos I -una de las dos que tiene nuestro país en el continente helado-, ubicada en la Isla Livingston y en el campamento Byers, una zona protegida en el extremo occidental de la misma isla, difícilmente accesible por tierra y a la que se llega en un viaje por mar. 

España gestiona en la Antártida dos bases y participa en un campamento

Así lo ha revelado a RTVE.es el gestor de la BAE Juan Carlos I y biólogo del Instituto de Ciencias del Mar (ICM), Jordi Felipe, quien pasará tres meses y medio en la campaña en la que participarán un total de 150 personas. Entre ellas que se encuentran 70 investigadores de universidades y centros de investigación de doce países.

Cambio climático y contaminación

El proyecto más destacado, ha señalado Felipe, será el del estudio de la evolución de los glaciares y su relación con el cambio climático. Un total de siete científicos, liderados por el investigador Francsico Navarro -quien lleva más de 15 de seguimiento en esta área- pretenden perforar el glaciar unos 30 metros hasta llegar a la roca para ver sus capas y su evolución.

Perforarán el glaciar unos 30 metros hasta llegar a la roca

Concretamente observarán el grosor de los glaciares, si ha caído más o menos nieve y si se han movido. También harán observaciones aéreas de los enormes bloques de hielo con un dron. Después compararán los datos que obtengan con estudios de campo anteriores y datos obtenidos por satélite para llegar a nuevas conclusiones.

En otra importante investigación pondrán filtros en la montaña helada que está junto a la base Juan Carlos I para evaluar la calidad del aire y también tomarán muestras de agua a nivel superficial del mar -entre 2 y 5 centímetros- para saber, en caso de que haya contaminación atmosférica, si llega al mar y qué tipo de partículas. 

El campamento Byers 

Siete de los científicos y dos de los técnicos de montaña que acudirán a la campaña antártica de 2014 estarán unas tres semanas en el campamento Byers, una zona de alta protección. Allí estudiarán el impacto de la contaminación, huellas que han dejado expediciones anteriores, el permafrost (la capa de hielo permanente), etc.

Tienda en la que viven los científicos del campamento Byers.
Tienda en la que viven los científicos del campamento Byers. Foto: Unidad de Tecnología Marina/CSIC

Este campamento, que en principio era temporal, continúa activo y está gestionado por ocho países, siendo España uno de ellos. El acceso a él está muy restringido, como ha indicado Jordi Felipe.

El gestor de la BAE Juan Carlos I también ha señalado que en el equipo humano, aparte de investigadores, también hay técnicos electrónicos, informáticos y de montaña, entre otros. Estos últimos, especializados en glaciares apoyan al resto en cuestiones de seguridad. 

La AEMET tiene una de las 4 estaciones más longevas de la Antártida

Asimismo, también se desplazará un técnico de la Agencia Estatal de Metereología (AEMET), que acudirá a revisar los equipos automatizados que tiene la institución en la Antártida. 

Felipe ha explicado que, alimentados con energías alternativas, la AEMET toma datos meteorológicos todo el año. Se trata de una de las cuatro estaciones que lleva tantos años (en este caso 20) en el continente. 

Financiación y participantes

Nueve de los 15 proyectos de la campaña antártica española están financiados por el Ministerio de Economía y Competitividad, que aporta cuatro millones de euros a través del Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación.

De los seis proyectos restantes, uno está financiado por la Unión Europea, tres los realizarán grupos de investigación de Bélgica (en la base del Ejército de Tierra Gabriel de Castilla), Japón (en la Península Byers), y Alemania (en colaboración con un grupo español en la base Juan Carlos I). 

Los dos últimos son proyectos de investigadores españoles que se efectuarán en las bases argentinas de las Islas Shetlands del Sur y en el buque oceanográfico alemán Polarstern.

La actual campaña se llevará a cabo de forma paralela a las obras de ampliación que se están llevando a cabo en la BAE Juan Carlos I, que prevé alojar en un futuro hasta 50 personas, ya que cuando se construyó, en 1988, estaba pensada para albergar a doce personas. 

La vida durante la campaña antártica

Jordi Felipe ha contado que este año la campaña va a ser más larga que en ediciones anteriores aunque más completa. "Es duro a nivel personal y familiar, van a ser tres meses y medio fuera", ha señalado.

Sin embargo, ha subrayado que el lugar en el que se encuentra la base es idílico: "Estamos en una cala grande, frente a glaciares, vemos pingüinos caminando, focas...". 

Y, aunque durante esos meses es verano en la Antártida, siempre están a temperaturas bajo cero, mucha humedad y viento, con lo que "el efecto de las bajas temperaturas se nota mucho más".

Asimismo, solo tendrán una hora de noche, el resto del tiempo es de día o tienen claridad. En ese caso, manifiesta Felipe: "Alargas mucho más las jornadas y para controlarlas tiras de reloj, miras más la hora y las comidas". 

Las noches de navidad y fin de año tienen previsto cenar con equipos de otros campamentos y bases (hay una base búlgara y otra chilena en la Isla Livingston) para que sea más llevadero. 

*Reportaje para saber más sobre la vida en el campamento Byers.

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