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Obama se reúne con los jefes militares de los países que apoyan la guerra contra el Califato

  • Participa el jefe del Estado Mayor de España
  • Obama advierte que la campaña será larga y muestra preocupación por Kobani

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Obama se reúne con los jefes militares de los países que apoyan la guerra contra el Estado Islámico

El presidente estadounidense, Barack Obama, se reunió este martes con jefes militares de 21 países miembros de la coalición internacional que combate al Estado Islámico (EI) en Siria e Irak.

En la reunión no se tomaron grandes decisiones pero sirvió para escenificar la estrategia de la Casa Blanca, muy criticada por los republicanos en Estados Unidos, según informa el corresponsal de TVE en Washington, Carlos Franganillo.

Al encuentro en la base aérea de Andrews, en el estado de Maryland, asistió el jefe del Estado Mayor de España, almirante general Fernando García Sánchez.

España ha aprobado el envío a Irak de 300 instructores militares y poner las bases aéreas conjuntas al servicio de las necesidades del Comando Central de EE.UU.

Ofensiva larga y con retrocesos

Durante la reunión, Obama advirtió que la ofensiva será "larga" e incluirá "retrocesos". "No puede haber atajos aquí. Todavía estamos en las etapas iniciales. Y como en cualquier esfuerzo militar, va a haber días de avances y periodos de retroceso, pero nuestra coalición está unida en este esfuerzo a largo plazo", dijo Obama.

Obama citó lo que considera ejemplos de éxito de la guerra contra el EI: "detener el avance del EI en Erbil, salvar a muchos civiles de una masacre en el monte Sinyar, retomar el control de la presa de Mosul".

Además, subrayó que la lucha contra el EI "no es simplemente una campaña militar", porque los yihadistas "no son un Ejército clásico", y es necesario combatir también "la cadena de extremismo ideológico que se ha enraizado en demasiadas partes de la región".

El encuentro se produce también en un momento en que EE.UU. y Turquía han dejado al descubierto sus diferencias sobre la campaña militar en Siria.

La Casa Blanca se vio obligada a admitir este martes que aún no está cerrado un acuerdo con Turquía para usar bases militares de ese país, en particular la de Incirlik. Ankara pone como condición para implicarse más en el conflicto que se establezca una zona de seguridad terrestre en el norte de Siria.

Según varios medios estadounidenses, Washington también está preocupado por el hecho de que Turquía bombardeara el lunes posiciones de la guerrilla kurda del Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK), en lugar de centrarse en la lucha contra el EI.

Preocupación por Kobani

Obama reconoció que está "profundamente preocupado por la situación dentro y alrededor del pueblo sirio de Kobani", en la frontera con Turquía y que resiste una ofensiva de los yihadistas desde hace casi un mes.

El Gobierno de Obama ha indicado en las últimas semanas que no considera prioritario evitar que el EI se haga con el control de Kobani, pero las fuerzas militares estadounidenses despliegan ataques diarios centrados en ayudar a las fuerzas kurdas a mantener el control de esa localidad.

El recrudecimiento de los combates en Kobani ha despertado críticas republicanas a la estrategia de Obama contra el EI, hasta el punto de que el senador conservador John McCain aseguró el domingo que los yihadistas "están ganando y Estados Unidos no", y que Obama debe "hacer una revisión fundamental" de su táctica.