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Abdicaciones reales en Europa

  • Antes de don Juan Carlos, abdicaron Beatriz de Holanda y Alberto II en Bélgica
  • En Holanda y Luxemburgo hay una larga tradición de abdicaciones reales
  • La de Eduardo VIII, en 1936 en Inglaterra, fue una de las más polémicas

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El rey Juan Carlos sigue los pasos de otros monarcas europeos

La abdicación del rey Juan Carlos I en su hijo, el príncipe Felipe, es la tercera que se produce en el siglo XXI en una casa real europeaAlberto II de Bélgica pasó el relevo a su hijo, el príncipe Felipe, el 21 de julio de 2013. Ese mismo año hizo lo mismo la reina Beatriz I de Holanda que anunció su marcha a favor de su hijo Guillermo que se convirtió en rey en abril.

Las abdicaciones no son algo extraño en los países europeos que mantienen a día de hoy una monarquía. Algunos países como Holanda y Luxemburgo tienen un largo historial de renuncias.

Incluso países como Reino Unido, donde Isabel II ha cumplido ya 61 años en el trono, cuentan con alguna abdicación en su historia, como la polémica de Eduardo VIII a favor de su hermano Jorge VI, padre de la actual reina, que el 21 de abril cumple los 87 años.

Larga tradición en Holanda

La reina Beatriz I de Holanda abdicó en favor de su hijo Guillermo, de 45 años, el pasado 28 de enero de 2013. "La responsabilidad sobre nuestro país debe recaer en las manos de nuevas generaciones", explicó en un breve discurso televisado tres días antes de cumplir los 76 años. Guillermo se convirtió en el nuevo rey holandés el 30 de abril de 2013.

La abdicación de Beatriz I no pilló de sorpresa a los holandeses, que están acostumbrados a que los monarcas se retiren al llegar a cierta edad. La propia Beatriz I subió al trono en 1980 después de que su madre, la reina Juliana I abdicara al cumplir los 71 años. Antes, en 1948, esta última recibió la corona de su madre, la reina Guillermina.

Luxemburgo, una historia de abdicaciones en el siglo XX

Los luxemburgueses están también acostumbrados a las abdicaciones de sus soberanos, que ostentan el título de gran duque. Enrique I, el actual monarca, subió al trono tras la abdicación de su padre Juan en octubre de 2000.

Juan de Luxemburgo, a su vez, se convirtió en gran duque en noviembre de 1964 cuando abdicó a su favor su madre, la gran duquesa Carlota. Esta última había recibido la corona tras la renuncia de su hermana la gran duquesa María Adelaida en 1919.

La abdicación de Eduardo VIII en Reino Unido (1936)

Isabel II de Inglaterra es la reina más veterana de Europa. En 2012 celebró los 60 años de reinado y ya ha cumplido 88 años. Al contrario que en Holanda y Luxemburgo, la abdicación no es una tradición en el Reino Unido aunque su monarquía vivió una de las más famosas del siglo XX.

Fue la abdicación de Eduardo VIII en 1936 a favor de su hermano y padre de la actual Isabel II, Jorge VI, cuya tartamudez y sus esfuerzos para superarla se retratan en la oscarizada película El discurso del rey (2010),  de Tom Hooper.

Eduardo VIII dejó el trono a finales de 1936, cuando todavía no había cumplido ni un año de reinado tras la muerte de su padre Jorge V, para poder casarse con Wallis Simpsons, una ciudadana norteamericana divorciada. El Gobierno se opuso a este enlace.

La abdicación de Leopoldo III de Bélgica (1951)

Alberto II no es el primer monarca belga que abdica. El rey Leopoldo III abdicó a favor de su hijo Balduino en 1951 tras regresar a su país después de la II Guerra Mundial. Leopoldo III había subido al trono en 1934. Las dudas sobre su actuación ante la invasión nazi en 1940 (firmó la rendición ante las tropas de Hitler y se negó a trasladarse a Londres con el Gobierno legítimo belga) acabaron por provocar su renuncia.

Leopoldo III acabó abdicando a favor de Balduino cuando este cumplió la mayoría de edad para evitar un enfrentamiento civil. Muchos creen que este gesto es el que evitó la caída de la monarquía en Bélgica.

Desde 1993 reina Alberto II, hermano de Balduino, que falleció sin descendencia.

Abdicaciones a medias en Liechtenstein

El actual soberano del Principado de Liechtenstein, Hans Adam II, delegó parte de sus responsabilidades políticas en su hijo, el príncipe Alois, en 2004, aunque sigue siendo él el jefe de Estado.

Hans Adam II subió al tronó en 1989, tras la muerte de su padre, Francisco José II, que igualmente le cedió la mayoría de sus poderes en 1984.