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La región moldava de Transnistria llama a Rusia y la ONU a reconocer su independencia

  • El parlamento de la región pide que se reconozca el referéndum de 2006
  • Entonces, más del 97 % votó a favor de su secesión de Moldavia
  • La anexión de Crimea alimenta las esperanzas de unirse a Rusia

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El Parlamento de la república separatista moldava de Transnistria ha aprobado este miércoles una resolución en la que hace un llamamiento a Rusia, la ONU y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) a reconocer su independencia. La crisis en Ucrania y la anexión de Crimea ha reavivado el deseo secesionista y los legisladores de la rebelde región han recordado este miércoles que en el referéndum del 17 de septiembre de 2006 más del 97 % de su población se pronunció a favor de su secesión de Moldavia y su posterior adhesión a Rusia.

"Al expresar su voluntad mediante un mecanismo fundamental de la democracia directa que es la consulta popular (...) el pueblo de Transnistria ha utilizado su legítimo derecho de determinar libremente y sin injerencias su estatus político", reza el texto del documento, recogido por agencias rusas.

Independencia de Moldavia con la mirada puesta en Moscú

El Parlamento de Transnistria, que rompió lazos con Moldavia tras un conflicto armado (1992-93), estudia ahora introducir la legislación rusa en todo el territorio, preludio de su unificación con Rusia.

Desde el final de la guerra civil, que costó la vida a centenares de personas, Moldavia aboga por la unión de los dos territorios separados por el río Dniéster, a lo que siempre se han negado los separatistas.

Rusia defiende la integridad territorial moldava, pero también la concesión de un estatus especial a Transnistria, mientras la UE propone a Chisinau que la región secesionista permanezca en el seno de Moldavia como una autonomía con grandes competencias.

El espejo de Crimea

El enclave prorruso de Transnistria, se ha convertido en una especie de museo viviente sobre la época soviética situado entre Moldavia y Ucrania. Tras la anexión en marzo de la península ucraniana de Crimea por parte de Moscú, la región moldava sueña ahora con convertirse en parte de Rusia.

La hoz y el martillo está por todas partes en la capital, Tiraspol, incluso en el escudo y la bandera, la temida policía secreta sigue llamándose KGB y el parlamento es el Soviet Supremo. Una tercera parte de su medio millón de habitantes son moldavos de lengua rumana, otro tercio rusos y el resto ucranianos.

Aunque el apoyo a Rusia es mayoritario, muchos opositores critican la falta de libertades y un modelo económico basado en el clientelismo, el contrabando y la corrupción. "Transnistria depende de los ingresos del gas que se importa gratis de Rusia", indica un joven opositor que no quiere dar su nombre porque ya tuvo problemas con las autoridades prorrusas.

En el territorio rebelde quedó tras la desintegración de la URSS un arsenal de 40.000 toneladas de armamento, aunque el que fuera primer ministro de Moldavia durante 1990 y 1991, Mircea Druc, sostiene que "ya ha desaparecido la mayor parte".

La población de Transnistria sigue con interés la situación en la vecina Ucrania, mientras que la posibilidad de viajar sin visados por el espacio Schengen con un pasaporte moldavo a partir del 28 de abril ha abierto nuevos horizontes.