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El hombre que entró en casa de Bárcenas simula un trastorno mental ante el juez, según el forense

  • Cree que su estado corresponde a una "simulación", no a una enfermedad
  • El acusado ha dicho que había "voces" en su cabeza que no le dejan en paz
  • La mujer de Bárcenas pensó que les mataría a ella y a su hijo
  • Afirma que el asaltante dijo "que alguien le mandó a por los pendrives" 

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Juicio al hombre que entró en la casa de Bárcenas vestido de cura

El médico forense ha asegurado este miércoles en la Audiencia Provincial de Madrid que el estado del hombre que entró el 23 de octubre de 2013 en el domicilio del extesorero del PP Luis Bárcenas, vestido de cura, no se corresponde con ninguna enfermedad, por lo que se trata de "una simulación clínica". La mujer de Bárcenas ha asegurado en su testimonio ante el juez que el falso cura le reveló que "alguien le había mandado a por los 'pendrives' de su marido con el objetivo de derrocar al Gobierno".

La sesión se ha suspendido durante una hora para que un médico forense examinara al acusado, Enrique O.G., quien se ha llevado las manos a la cabeza, ha pedido que le condenaran y que había unas voces en su cabeza que no le dejaban en paz.

El médico forense, que le ha examinado, ha señalado que mantiene una "absoluta negatividad" y "falta de colaboración".

El presidente del tribunal ha expulsado al acusado de la sala, tras preguntarle si deseaba declarar y advertirle en tres ocasiones que su actitud era "inconveniente" y que si persistía en ella, iba a ser expulsado.

La mujer de Bárcenas pensó que les iba a matar

Durante su declaración ante el tribunal, la mujer de Bárcenas, Rosalía Iglesias, ha relatado lo ocurrido ese día cuando llamó al telefonillo un sacerdote que venía de parte del Obispado para hablar de la libertad condicional de su marido.

Ha explicado que, cuando se encontraban en el despacho de su vivienda, ella, su hijo y la empleada de hogar con el falso cura,  amenazándoles con una pistola, fue un "momento de desesperación" en el que "los tres sentimos que era el final".

En el juicio, la mujer de Bárcenas ha explicado con detalle su versión de lo sucedido. La empleada doméstica abrió la puerta y Rosalía Iglesias se puso a hablar con el hombre, que había insistido en verla "porque tenía un cuestionario para tratar la libertad condicional" de Bárcenas.

Tras más de veinte minutos de "conversación de lo más coherente, perfectamente hilada, sobre la política y la justicia" y de interesarse por la procedencia de la criada y los estudios del hijo de Bárcenas en Nueva York, el procesado dijo que iba a coger una pastilla de su maletín para la acidez , pero en realidad agarró una pistola. "Se ha acabado el teatro. Yo no soy sacerdote y he venido aquí por lo que sé que tienen", dijo, según el testimonio de Rosalía Iglesias.

"Recoger unos pendrives para derrocar al Gobierno"

A continuación, siguiendo su relato, el falso sacerdote le gritó que el arma funcionaba correctamente y que "sólo tenía que apretar el gatillo".

"Repitió que él había venido a recoger unos pendrives y una serie de información para derrocar al Gobierno. Aseguró que él que le  había mandado a su casa sabía que esa información estaba allí. Yo le dije que no tenía nada de eso, pero él respondió que la Policía no había hecho registro de la casa, y que no me hiciera la tonta porque si no me daba un tiro", ha manifestado.

Iglesias refirió también cómo tuvo que reaccionar ante la llamada de una amiga, del frutero y por el estado nervioso de la criada ante las repetidas amenazas del asaltante de matar a los tres.

"Luego nos llevó al despacho de mi marido y nos dijo que esto se  había acabado, que se iba con tres muertos. Por primera vez temí con  nuestra vida. Los tres tuvimos la misma impresión de que era el final, según hablé luego con ellos", ha señalado la mujer de Bárcenas.

"Si nosotros moríamos ese día, mi marido también y eso podía beneficiar a mucha gente", ha afirmado.

Fue en ese momento, tal y como ha detallado, cuando su hijo "en un milagro rompió las bridas y en fracciones de segundo saltó sobre él, le dio un cabezazo y se tiró encima de él".

Entonces, ha recordado que instó a la empleada de hogar a coger la pistola y llamar a la Policía, mientras que ella fue corriendo al salón y se puso a gritar por la ventana.

En la vista también han declarado tres de los policías que acudieron al lugar y Sergio, quienes han confirmado lo antes dicho por la esposa del extesorero del PP. El hijo de Luis Bárcenas ha excusado su presencia aportando un informe médico.