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El posible ataque a Siria amenaza con incendiar y desestabilizar más a todo Oriente Medio

       
  • Las divisiones suníes/chiíes y árabes/israelíes condicionan el conflicto
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  • Las alianzas de EE.UU. también marcan mucho la situación
       

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Tanques israelíes apostados en los Altos del Golán, territorio ocupado a Siria. AFP AFP PHOTO/MENAHEM KAHANA

El conflicto sirio, y una eventual intervención militar extranjera, puede alterar todo el tablero político de Oriente Medio. La expresión es manida, pero en un caso así cobra todo el sentido debido a las profundas alianzas y sobre todo enemistades fraguadas en esta convulsa región. A continuación, un repaso a las principales .

ISRAEL

La superpotencia militar de la región teme que un ataque al régimen sirio provoque la represalia de sus archienemigos Irán e Hizbulá, el partido milicia libanés.

El Gabinete de seguridad, integrado por seis importantes ministros israelíes, ha autorizado ya al Ejército a llamar a filas a un número limitado de soldados en la reserva ante el aumento de la tensión en la vecina Siria, según fuentes oficiales citadas por la agencia Efe. También han aprobado incrementar la defensa aérea en el norte del país, donde hace frontera con Siria y Líbano.

"Nos estamos preparando y planificando, pero no entrando en pánico", ha dicho Yaalón. Por su parte, los ciudadanos se apresuran a recoger máscaras antigás ofrecidas por el Gobierno.

Con respecto al ataque químico de la semana pasada en Siria, el ministro de Inteligencia, Yuval Steinitz, dijo tener "claro como el agua" que el responsable fue el régimen, pero desde que estalló la guerra en Siria, el Gobierno de Benjamin Netanyahu ha mantenido un tono muy bajo. No en vano, en los últimos años su relación con Al Asad había sido relativamente buena. Con todo, aunque no lo reconoció públicamente, el pasado enero bombardeó objetivos militares del régimen sirio ante la sospecha de que estaba desviando armas a Hizbulá, y gran enemigo del Estado hebreo. 

La semana pasada, Israel también bombardeó posiciones del sur de Líbano en respuesta a la caída de cuatro proyectiles lanzados desde esa zona, donde Hizbulá y pequeños grupos armados palestinos tienen sus bases. "Nuestras respuestas dejan claras nuestras líneas rojas", ha dicho el ministro de Defensa en referencia implícita a esos ataques.

Israel también teme que los arsenales sirios caigan en manos de los fundamentalistas islamistas sirios ligados a Al Qaeda que combaten contra Al Asad.

Además, los dos países se disputan los Altos del Golán, territorio ocupado por Israel, cuestión que forma parte del viejo y gran conflicto árabe-israelí.

LÍBANO

El principal temor en Beirut es que un agravamiento de la guerra siria rompa el complejo equilibrio político en este país, en el que las diferentes comunidades religiosas se reparten los poderes.

El país sufre ya una grave escala de la violencia sectaria contagiada por la guerra en el país vecino, donde Hizbulá se implicó directamente en defensa del régimen de Bachar Al Asad. El grupo chií, considerado una organización terrorista por las potencias occidentales, no ha elevado el tono en los últimos días, pero se da por seguro que usaría de algún modo su gran capacidad militar ante un ataque contra Siria.

Por su parte, el jefe del Estado de la antigua colonia francesa, Michel Suleiman, se ha reunido con miembros del Gobierno y responsables militares y ha expresado su rechazo a un posible ataque a Siria.

También teme una oleada de nuevos refugiados a Líbano, donde muchos sirios tienen familiares. De hecho, con medio millón de refugiados, este pequeño país es el que más ha acogido, según Naciones Unidas.

IRÁN

Irán, un país altamente militarizado y la gran potencia chií, defiende airadamente al régimen alauí de Al Asad. Los alauís son una rama de la minoría chií de Siria. Se da por hecho que Teherán no solo ha suministrado armamento, sino que ha enviado milicianos a combatir junto a las tropas sirias.

Tras la amenaza de intervención occidental, el régimen de los ayatolás ha amenazado con “graves consecuencias” para toda la región y para Estados Unidos, enemigo del país desde la revolución islámica de 1979.

La alianza estratégica de Siria e Irán, que se remonta a la década de los ochenta, se circunscribe en lo que denominan el frente de Resistencia a Israel, en el que se incluyen asimismo Hizbulá y el movimiento palestino Hamás.

IRAK

Irak es el otro gran país del arco chií y ha prestado ayuda económica al régimen de Al Asad sobre todo con sus acuerdos petroleros. También se da por hecho que milicianos iraquíes han combatido en Siria en los dos bandos y se sospecha especialmente que extremistas huidos de este convulso país hayan engrosado las filas del Frente al Nusra, organización ligada a Al Qaeda que ha cometido numerosos atentados en la guerra siria y que lleva en ocasiones la iniciativa de las operaciones militares de los rebeldes.

Entre tanto, una década después de la invasión liderada por Estados Unidos y tras la salida de las últimas tropas de esta potencia, Irak sufre un repunte de la violencia sectaria con un millar de muertos al mes, lo que le sitúa al borde de la guerra civil.

Solo el Kurdistán, que ha conseguido una amplia autonomía en el norte, se ve relativamente al margen de la violencia. En los últimos días, esta próspera zona petrolera ha acogido un éxodo de sirios kurdos, que huyen de la guerra en su país donde mantienen un frente de batalla propio por el control de la región donde son una mayoría étnica, en combate con los islamistas.

JORDANIA

En caso de un ataque occidental a Siria, Jordania parece que se verá claramente involucrado y expresa públicamente sus temores a que la violencia se extienda a su territorio. El gran aliado de Washigton alberga una base militar, un millar de soldados y varios cazas estadounidenses.

Pese a que Jordania ha albergado esta misma semana una cumbre militar de los países aliados de Estados Unidos, finalmente ha dicho que su territorio “no será una lanzadera para cualquier acción militar contra Siria". Damasco le había pedido unas horas antes  que "no se deje chantajear".

El periodista de Efe Enrique Rubio concluye que desde el comienzo de la crisis siria, Ammán ha ejercido “una suerte de funambulismo político consciente de su fragilidad”.

Además, Jordania comparte una porosa frontera con Siria. El general de división en el retiro Musa al Hadid reconocía a su país es "el punto más débil y más expuesto a una agresión con armas químicas".

Jordania también se enfrenta a la crisis humanitaria causada pro la guerra y aloja a medio millón de refugiados, una gran parte en tres enormes campos de tiendas de campaña.

ARABIA SAUDÍ, EMIRATOS ÁRABES Y CATAR

Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Catar se encuentran en la vanguardia de la coalición aliada con las potencias occidentales y desde el principio de la guerra en Siria han asumido el papel de financiadores y abastecedores de armas a los rebeldes.

Estas teocracias suníes ven en la guerra contra Al Asad una gran oportunidad de contrarrestar el poderío iraní en Oriente Medio, su rival chií al otro lado del Gofo.

TURQUÍA

Turquía comparte en gran parte la posición de las monarquías árabes: también ha sido un gran aliado de los rebeldes sirios y no solo apoya sino que está dispuesta a participar directamente en un operación militar contra Al Asad junto a sus aliados de la OTAN, organización en la que es el único miembro de mayoría musulmana.

La Alianza Atlántica ya desplegó el año pasado baterías de misiles en su frontera con Siria, que ya ha sufrido algún desbordamiento de la violencia de ese país. Además, el país ha recibido también a más de 300.000 refugiados sirios, muchos de ellos kurdos, una nación sin Estado propio que tiene aquí su principal comunidad.

Precisamente, Estambul se encuentra ahora en pleno proceso de negociaciones para poner fin a su viejo conflicto con los kurdos, que reclaman autonomía y respeto a sus particularidades.

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