Enlaces accesibilidad

Dos estrellas que orbitan entre sí producen la enigmática nebulosa Fleming 1

  • Las estrellas giran una en torno a la otra cada 28 horas y 48 minutos
  • La nebulosa debe su nombre a Williamina Fleming, sirvienta de un astrónomo

Por
LA NEBULOSA PLANETARIA FLEMING 1 VISTA POR EL VERY LARGE TELESCOPE DE ESO
La nebulosa planetaria Fleming 1 en la constelación de Centaurus vista por el telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO.

Un equipo de astrónomos, en el que participan investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), ha descubierto que la compleja simetría de la nebulosa Fleming 1 se debe a la interacción de dos estrellas que orbitan entre sí.

Para la investigación, que se publica en la revista Science, se ha empleado el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral y el grupo científico ha estado dirigido desde el observatorio de Paranal (Chile) por el astrónomo de la ESO Henri Boffin, informa el IAC en un comunicado.

Fleming 1 es un ejemplo paradigmático de nebulosa planetaria en la que se observan chorros de gas que se alejan del centro a muy alta velocidad siguiendo trayectorias curvadas en forma de S. Fue descubierta hace apenas un siglo por Williamina Fleming, la antigua sirvienta del director del Harvard College Observatory, quien la contrató para procesar datos astronómicos tras demostrar su talento.

"A pesar de su nombre, las nebulosas planetarias nada tienen que ver con los planetas y son nubes de gas caliente expulsadas por estrellas moribundas. Pero aún quedan muchas cuestiones que responder, especialmente sobre el origen de las formas tan complejas, variadas e inesperadas que las caracterizan", explica el investigador del IAC Romano Corradi.

Una órbita de 28 horas y 48 minutos

El equipo combinó observaciones en el VLT con modelos físicos para explicar por primera vez la formación de Fleming 1 y al estudiar en detalle la luz que emanaba del centro de la nebulosa descubrieron no una sino dos estrellas que giran rápidamente una alrededor de la otra cada 1,2 días.

"El origen de las hermosas e intrincadas formas de Fleming 1 y objetos similares ha sido un tema controvertido durante muchas décadas", señala Boffin, quien explica que gracias a esta investigación se ha encontrado que la pareja de estrellas orbita mil veces más cerca.

Corradi añade que en esta espectacular nebulosa se observa cómo la naturaleza crea estructuras complejas, organizadas y simétricas siempre que disponga de una fuente abundante de energía. En este caso, la enorme fuerza gravitatoria debida a la órbita tan cercana de las dos estrellas, apunta.

La investigación que publica Science es una prueba más de la creciente importancia de las estrellas binarias en astrofísica, pues muchos de los fenómenos más energéticos, como las supernovas y los estallidos de rayos gamma, son resultado de la interacción entre parejas de estrellas que orbitan entre sí.

"Ahora sabemos que estas interacciones son también claves para entender las nebulosas planetarias, una fase de la vida de las estrellas que también atravesará nuestro Sol dentro unos miles de años", señala el investigador del IAC.

Explica el IAC que cuando una estrella con una masa parecida al Sol se aproxima al final de su vida, se desprende de sus capas externas, y éstas forman una brillante nebulosa planetaria gracias a la intensa radiación del núcleo caliente.

Simetría en S

Mientras que las estrellas son prácticamente esféricas, muchas de estas nebulosas tienen una morfología extremadamente compleja. Algunas de las más espectaculares -Fleming1 entre ellas- presentan estructuras que guardan una simetría particular en forma de S.

Cuando se forman por parejas de estrellas, el fenómeno se explica porque una de ellas actúa como un "vampiro estelar" al absorber el material de su compañera.

Este material fluye hacia la estrella vampiro creando una estructura en forma de disco llamada "disco de acreción", indica el centro investigador, quien señala que la interacción gravitatoria del disco con las dos estrellas provoca que éste se tambalee de modo semejante a una peonza, un movimiento que los astrofísicos llaman precesión.

A su vez, este movimiento afecta al comportamiento de cualquier material que sea lanzado desde el sistema y, como prueba el estudio, causa el patrón simétrico en forma de S observado en los chorros de alta velocidad de Fleming 1.