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Romney reconoce su derrota y pide a los políticos que dejen de lado las "luchas bipartidistas"

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Mitt Romney "Me habría encantado llevaros por ese camino"

Solo se había preparado un discurso, el de la victoria, y al final le ha tocado improvisar. El candidato republicano a la Presidencia de EE.UU., Mitt Romney, ha felicitado a Barack Obama por su victoria en las reñidas elecciones presidenciales, y ha abogado por una nueva etapa política que ponga fin al bipartidismo paralizador.

"Este es un tiempo de grandes desafíos para América y rezo para que el presidente que tenga éxito en guiar a nuestra nación”, ha afirmado Romney ante sus seguidores, después de llamar personalmente a Obama para felicitarle.

El presidente demócrata derrotó a Romney gracias al apoyo unánime de los estados del norte y nordeste industrial (Iowa, Wisconsin, Minesota, Michigan, Ohio y Pensilvania), y a la victoria en el estado clave de Ohio, que certificó su reelección por otros cuatro años más.

El momento de la derrota llegó a las 05.00 de la mañana, cuando la mayoría de las televisiones norteamericanas dieron a Obama por ganador tras vencer en Ohio. Entonces, se acabó la fiesta en el cuartel general de los republicanos en Boston y Romney se enrocó durante dos horas en su despacho para debatir si había alguna opción de victoria, aferrándose al recuento de los últimos votos en Ohio y Florida. Pero sus asesores le advirtieron de que no había nada que hacer.

Con el recuento finalizado en Florida, Romney logró 206 votos en el Colegio Electoral, mientras que Obama obtuvo 332. A Romney solo le queda el consuelo del apoyo –también mínimo– de hacerse por poco con el estado sureño de Carolina del Norte y con Indiana, que han vuelto al saco republicano tras caer ante la ola de cambio de Obama en 2008.

El republicano, que ha sido recibido entre aplausos y gestos de decepción, ha afirmado que el país se encuentra en “un punto crítico” y que “no nos podemos permitir seguir con las riñas políticas”. Por ello, ha pedido a los líderes y a los ciudadanos que “estén a la altura” para buscar la unidad del país, y que demócratas y republicanos "pongan al pueblo por encima de la política".

Paul Ryan, un perdedor con futuro

Quizás haya sido la falta de previsión, pero Romney ha pronunciado un discurso muy corto, apenas nueve minutos, cordial, pero falto de contenido. Nada que ver con el texto inspirador e ideológico de John McCain de hace cuatro años. En su lugar, sí ha tenido muchas palabras de agradecimiento a su esposa Ann y a su candidato a vicepresidente Paul Ryan, que, visiblemente emocionado, también subió al escenario Boston Convention & Exhibition Center.

Romney ha agradecido a Ryan y a su esposa que se hubieran “dejado todo” en la agotadora campaña. “Habría sido una primera dama maravillosa”, ha afirmado con una sonrisa forzada.

"Creo en Estados Unidos, creo en el pueblo de Estados Unidos", ha proclamado bajo un enorme cartel que decía precisamente eso: ‘Believe in America’

"Me hubiera gustado tanto haber sido capaz de poder colmar vuestras esperanzas de poder liderar el país en otra dirección. Pero el país ha elegido otro líder, y Ann y yo os pedimos os unáis a nosotros para rezar por él y por este gran país", ha concluido Obama, cuya derrota, deja ahora una fractura abierta en el partido republicano.

Para su segundo, Paul Ryan, al que ha calificado de “la mejor elección de su vida” (tras su mujer), esta derrota podría tan solo significar el principio de un camino que le lleve como primer espada a la Casa Blanca.

Ryan, de 42 años, ha ganado con facilidad esta noche su escaño al Congreso entre los votantes de un distrito del sur de Wisconsin.

La fractura del partido republicano

Cuando Romney lo eligió como compañero de viaje en agosto, Ryan ya era un destacado miembro del Congreso y uno de los favoritos de los columnistas políticos conservadores y activistas en Washington por su conservadurismo fiscal. La carrera presidencial le ha descubierto ante miles de votantes, cientos de líderes estatales y los donantes más generosos del partido.

Su regreso a la política cotidiana en Washington viene cuando el Congreso entra en un período frenético de negociaciones para evitar el denominado "precipicio fiscal", una suerte de subidas de impuestos y recortes automáticos del gasto público que se aplicará a partir del 1 de enero si demócratas y republicanos no se ponen de acuerdo para desactivarla. Los partidarios de Ryan dicen que la campaña ha mejorado su imagen y ha reforzado su reputación como un político “presidenciable”.

Pero antes de buscar nuevos líderes para el partido republicano, hay que hacer una reflexión sobre por qué  Romney ha obtenido una derrota tan abultada cuando las encuestas daban un resultado muy ajustado.

Y hay fundamentalmente tres factores que entran en juego. Por un lado, una de las razones es la incapacidad para captar el voto de la comunidad hispana, los jóvenes y las mujeres. El voto latino, ha vuelto a ser decisivo y los republicanos solo han conseguido atraer a un raquítico 29% de los electores hispanos. 

Otro elemento a tener en cuenta es la gestión del huracán ‘Sandy’, que impulsó a Obama en las encuestas y relegó a Romney a un segunda plano precisamente en la recta final de la campaña. Y en clave interna, el Tea Party ha acusado a Romney de haber sido un candidato demasiado “débil”.

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