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Elecciones vascas

EH Bildu toca el techo del voto abertzale y pide un frente nacionalista contra "presiones de Madrid"

  • El resultado de EH Bildu confirma a la izquierda abertzale como segunda fuerza
  • Pierde algo de fuerza respecto a las generales y no arrasa en Guipúzcoa
  • La suma de Batasuna y EA lograba porcentajes similares antes de 2001
  • La unión de PNV y EA y la ilegalización cambió la correlación de fuerzas

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El PNV vuelve a ser la fuerza más votada en el País Vasco

Pasar la barrera de los 20 diputados, ganar (por los pelos) en Guipúzcoa y, sobre todo, ser segunda fuerza política en el Parlamento Vasco por primera vez en 32 años.  Si hay una fuerza política que puede considerar un éxito estas elecciones vascas ésa es la izquierda abertzale, encarnada por la candidatura EH Bildu [Así hemos vivido en RTVE.es la jornada electoral en el País Vasco] [Especial elecciones vascas].

Las cifras son claras: si en 2009 las dos formaciones integradas en la coalición que eran legales (Aralar y Eusko Alkartasuna) no llegaban al 10% de los votos y sumaban 5 diputados, ahora la coalición liderada por Laura Mintegi cuenta con un peso sin precedentes en la cámara de Vitoria, 21 asientos, superando el récord de 14 conseguido por Arnaldo Otegi en plena tregua de ETA en 1998.

Entre gritos en favor de la independencia y de la amnistía para los  presos de ETA por parte de los simpatizantes congregados en el pabellón  de La Casilla de Bilbao, donde EH Bildu ha seguido la noche electoral,  Mintegi ha afirmado: "La fuerza que tenemos aquí es la que va a conseguir traer a nuestros presos. Los vamos a traer", ha asegurado.

Mintegi ha señalado que tras las elecciones que configuran un Parlamento vasco de mayoría nacionalista "es hora de empezar a pensar como país" y ha asegurado que "ese camino no tiene marcha atrás".

La euforia de la profesora de la Universidad del País Vasco era evidente a la hora de celebrar los resultados con los suyos, poniendo el acento en la amplia mayoría nacionalista en la nueva cámara vasca.

"Dos de cada tres parlamentarios van a ser abertzales, nacionalistas. Es hora de empezar a pensar en pueblo como país ante las presiones que llegan de Madrid", ha asegurado tras advertir que no tolerarán "imposiciones" del gobierno central.

En efecto, 48 de los 75 diputados del nuevo parlamento vasco serán nacionalistas, aunque mientras el PNV pierde tres escaños respecto a 2009 es EH Bildu la que capitaliza el aumento del voto abertzale, impulsado por el abandono de la violencia de ETA y una crisis económica que potencia a las formaciones no tradicionales frente a las hegemónicas (que en el caso del sistema electoral vasco son básicamente el PNV y el PSE).

Cifra histórica

Los datos de las elecciones municipales de 2011 y las posteriores generales ya lo mostraban bien a las claras: unos apoyos en torno al 25%, tal y como han conseguido en estos comicios autonómicos.

Ni la antigua Herri Batasuna ni Euskal Herritarrok llegaron a este techo: el máximo porcentaje de voto logrado fue en 1990, un 18,33%, mientras que el máximo número de papeletas se consiguió en 1998, con poco más de 225.000.

Así las cosas, queda confirmado  que, tras tres elecciones con  patrones de voto muy distintos entre sí (las municipales favorables a  los abertzales, las generales tendentes a los partidos  constitucionalistas y las autonómicas inclinadas hacia el voto útil  nacionalista en torno al PNV), la izquierda abertzale ha logrado sumar a sus filas a votos y afiliaciones políticas que nunca habían estado antes de su lado.

El ejemplo evidente, más allá de Aralar (que al fin y al cabo viene  de antiguos miembros de Batasuna) es el de Eusko Alkartasuna, una  escisión del PNV creada en 1986 y que durante 20 años había ido  perdiendo apoyos por sus coaliciones con sus antiguos compañeros y su  incapacidad para atraer un voto aberzale que prefería la protesta del  voto en blanco o nulo.

Ligera bajada

La decisión clave para esta formación con el nuevo liderazgo de Peio  Urizar de cambiar de compañero de cama después de acudir en coalición  con el PNV en 2001 y 2005 y darse el batacazo en solitario en 2009 no  solo ha dado a los abertzales el ‘pedigrí’ democrático necesario para  sortear una nueva ilegalización; también le ha proporcionado un arsenal de votos decisivo para consolidarse como principal alternativa al PNV, por delante del PSE y del PP.

Sin embargo, la gran victoria de la izquierda abertzale tiene dos matices.

El primero es lo que se ha movido el mapa electoral vasco en los últimos once meses. Frente a lo ocurrido en las generales del pasado mes de noviembre, el PNV ha conseguido poner distancia de por medio y le ha sacado una distancia de casi 10 puntos frente a los apenas tres que obtuvo en los generales.

El mejor espejo es lo ocurrido en Guipúzcoa, el feudo de EH Bildu, donde tiene la Alcaldía de San Sebastián y la poderosa Diputación Foral.

En 2011, la coalición abertzale, bajo la marca de Amaiur, logró el 34,8% de los votos frente al 22,4% del PNV. Ahora ambos partidos empatan al 32% y la coalición de Laura Mintegi vence por apenas unos centenares de votos.

Matiz histórico

El segundo matiz es de índole histórico. Una mirada más detenida a los datos evidencia que, más que abrir una nueva etapa, estos comicios suponen una vuelta a la correlación de fuerzas abandonada en 2001 con la coalición de PNV y EA y la posterior ilegalización de Batasuna.

De nuevo, la estadística no engaña: la suma de los votos y escaños de Herri Batasuna y Eusko Alkartasuna desde 1986 hasta 1998 es superior a los logrados por su coalición EH Bildu en 2012.

Así, en 1986 ambas formaciones consiguieron 26 escaños y el 33,3% de los votos; en 1990 el 29,7% y 22 escaños; en 1994, el 26,6% y 19 escaños y en 1998 el mismo porcentaje y 20 escaños.

Más aún, esta progresión muestra un cierto descenso de porcentaje de voto, acompañado de un aumento de escaños por la ventaja obvia que supone acudir en coalición para arañar más asientos con el sistema electoral de la ley d’hont.