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EE.UU. retira de Afganistán a los 33.000 soldados que envío en 2010 para reforzar la seguridad

  • Panetta asegura que han cumplido con su misión de "revertir el ímpetu" de los talibanes
  • EE.UU. mantiene 68.000 militares en el país
  • Un grupo de senadores pide una "pausa estratégica" en la retirada de tropas 

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El secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, ha anunciado oficialmente en Nueva Zelanda que, "de acuerdo a lo previsto", ha concluido la retirada de los últimos 33.000 soldados que envió su país en 2010 a Afganistán para reforzar la seguridad.

En una rueda de prensa conjunta con el ministro neozelandés de Defensa, Jonathan Coleman, en la Casa de Gobierno en Auckland, el jefe del Pentágono ha señalado que estos soldados "cumplieron con el objetivo de revertir el ímpetu de los talibanes en el campo de batalla", y además contribuyeron a aumentar el tamaño y la capacidad de las fuerzas de seguridad afganas.

Panetta ha recordado que, con la salida del contingente, EEUU mantiene estacionados en Afganistán unos 68.000 militares.

El presidente estadounidense, Barack Obama, se comprometió en diciembre de 2009 a enviar 33.0000 soldados a Afganistán para reforzar la seguridad ante las amenazas de los insurgentes talibanes. De este total, 10.000 dejaron el país asiático en julio de 2011 y el resto tenía previsto salir a finales de este mes.

La retirada es parte del proceso progresivo para transferir la responsabilidad de la seguridad a las fuerzas afganas, que culminará en 2014 con la salida total de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) de la Alianza Atlántica.

Sin embargo, un grupo de senadores estadounidenses pidió el miércoles pasado una  "pausa estratégica" en la retirada de las tropas de EEUU de Afganistán debido al incremento de los ataques contra el personal de la OTAN por parte de las fuerzas de seguridad afganas, que este año han cobrado la vida de 51 militares de las tropas aliadas.

La ISAF anunció esta semana que reducirá su nivel de cooperación con el Ejército afgano y que ha iniciado una revisión de sus contactos con la población local a raíz de la reciente ola de violencia.