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El calor y la sequía, principales causas de un verano nefasto de incendios en España

  • Las 150.000 hectáreas quemadas triplican los datos del año pasado
  • El último incendio en la Costa del Sol se suma a lista negra del verano
  • Sindicatos y ecologistas temen que los recortes afecten más en el futuro
  • Las administraciones consideran que los medios son suficientes

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El fuego cerca de las casas del Barranco Blanco de Coín
El fuego amenaza las viviendas del municipio malagueño de Coín, en un incendio declarado este jueves y que afecta a varios municipos de la Costa del Sol

El fuego se ha adueñado de los bosques españoles este verano, en un año 2012 que se ha convertido en el peor de la década en materia de incendios forestales. Las más de 150.000 hectáreas de superficie forestal quemadas triplican la extensión afectada el año pasado en estas mismas fechas.

Las altas temperaturas, la sequía y la acumulación de biomasa son las principales causantes de estas cifras, pero los expertos advierten de que los recortes en materia de prevención y extinción podrían complicar la situación aún más en años venideros. Sin embargo, las administraciones insisten en que los medios son suficientes y los recortes mínimos.

Hasta el 5 de agosto de este año se han quemado un total de 132.229 hectáreas, según los datos aportados por el Ministerio de Medio Ambiente, esto supone más del doble de la media de la última década situada en 56.000 hectáreas. A estas cifras habría que sumarle todas las zonas afectadas por los incendios de las dos últimas semanas, como los de la Palma, Orense, Alicante, La Gomera, Castrocontrigo (León), Robledo de Chavela (Madid) y la zona del Moncayo en Zaragoza.

A todas estas pérdidas habrá que añadir las hectáreas que se pierdan en el incendio que está afectando desde este jueves a la Sierra Negra,  perteneciente al municipio malagueño de Coín. Este incendio ha obligado a desalojar a 5000 personas de varios municipos de la Costa del Sol, como Mijas, Alhaurín de la Torre y Marbella.

Carlos del Álamo, decano del colegio de Ingenieros de Montes de Madrid, especifica que el número de incendios está dentro de la media de la década pero que el problema viene del número tan elevado de grandes incendios,  aquellos de más de 500 hectáreas, que se están produciendo.

Condiciones atmosféricas adversas para los montes

Las altas temperaturas y la sequía son unos de los factores que actúan como potenciadores de estos incendios. Entre octubre y junio llovió un 35% por debajo de la media de los últimos 35 años,  según la Agencia Estatal de Meteorología. Además este julio las precipitaciones han sido la mitad de lo habitual.

Carlos del Álamo lo resume de la siguiente manera: “ La situación se ha agravado al cumplirse todas las condiciones de lo que llamamos la regla del 30, lo que supone menos del 30% de humedad relativa, más de 30 grados de temperatura y más de 30 km por hora de velocidad de los vientos”.

“En esas condiciones y en incendios con una orografía complicada como es el caso del de la Gomera o el de Valencia de hace unos días, se hace muy difícil la extinción“, termina de explicar el decano del colegio de Ingenieros de Montes de Madrid.

Mónica Parrillo, técnico de la campaña de bosques de la organización ecologista Greenpeace, va más allá y considera que con el aumento de la temperaturas producidas por el cambio climático, el fenómeno de los incendios forestales ya no se produce solo en la época estival.

“Hemos tenido tres grandes incendios antes del 15 de junio y es algo que hay que tener en cuenta”, ha señalado esta técnico que advierte de que esta circunstancia “convierte al área mediterranea en una zona susceptible a sufrir incendios de mayor virulencia”.

Recortes en las autonomías

Ante las numerosas críticas por parte de los sindicatos y los ecologistas que están recibiendo tanto el Gobierno central como los autonómicos por los recortes en materia de incendios forestales, el Ministerio de Medio ambiente aseguró en un comunicado que habían aumentado el presupuesto en un 3,56%. Lo que ha supuesto pasar de los 71,77 millones del 2011 a los 74, 32 millones de este 2012.

Desde las administraciones autonómicas se insiste en que los medios materiales y de efectivos han sido suficientes y se han achacado las complicaciones en los incendios a las malas condiciones metereológicas y a la dificil orografía de alguna de las zonas afectadas.

Las tres comunidades más castigadas por el fuego este año, Canarias, Comunidad Valenciana y Cataluña justifican que los recortes no han sido tantos.

Cataluña tuvo que hacer frente al incendio de El Alt Empordà donde murieron cuatro personas y se quemaron más de 14.000 hectáreas. Según datos aportados por su departamento de Interior tiene un presupuesto para la lucha contra de incendios de 24, 4 millones de euros frente a los 22,8 del año pasado, pero muy lejos de los 30 de 2010.

La Comunidad Valenciana ha sufrido dos grandes incendios este verano, el de Corte de Pallás (Valencia) y La Torre de Maçanes (Alicante), donde perecieron respectivamente un piloto y dos agentes forestales. Fuentes de la Consellería de Gobierno han asegurado a RTVE.es que los presupuestos de la campaña de incendios se han mantenido en los 100 millones de euros. Si bien, se puede observar una diferencia de 5 millones de euros menos con respecto a los el año 2011, debido a que prevención ha pasado a ser competencia de la Consellería de Gobernación cuando antes pertenecía a Medio Ambiente. Por otro lado las partidas para prevención han aumentado en este 2012 en más de un millón de euros, según datos facilitados.

En Canarias el incendio de la isla de La Gomera, que continúa activo pero controlado, se ha prolongado durante casi un mes y lo ha convertido en el de más larga duración de este verano. Fuentes de la Consejería de Hacienda del Gobierno canario han asegurado que las partidas no han variado este año. Este 2012 se han destinado 17 millones de euros para la atención de las Emergencias y dispositivos de Seguridad, de los cuales cinco millones corresponden a cubrir el coste de los cinco helicópteros que operan en labores contra incendios. Además el área de medio Ambiente ha destinado dos millones de euros a los Parques Nacionales de Canarias, que cuentan con brigadas específicas. A todo ello hay que añadir las partidas de los Cabildos de cada isla que tienen la competencia en materia de extinción de incendios.

Sin embargo las organizaciones sindicales y las ecologistas difieren en este aspecto y consideran que los ajustes están influyendo. Francisco Javier Cabezos, secretario de Medio Ambiente de la Federación de servicios a la ciudadanía de CCOO, advierte de que “a más recortes existe una mayor incidencia en que los incendios se produzcan” además de que al disponer de menos personal “se terminan aumentando las jornadas de trabajo, lo que implica menos rapidez en los turnos y esto va en detrimento de las operaciones de extinción”.

Por su parte Monica Parrillo asegura que con la política de recortes en servicios de extinción y prevención de los operativos, “los incendios que podrían quedarse en fase de conato se han convertido en incendios con muchísima más virulencia” creando situaciones como las de los incendios de Valencia, la Gomera o el de Alt Empordà.

David Serrano Labrador, vicepresidente de la Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales (AEAFMA), manifiesta que los ajustes no se están notando este año pero que sí lo harán el año que viene. “Se van a realizar muchos recortes en labores de prevención a partir de otoño” ha explicado. Un claro ejemplo es el ERE que Castilla la Mancha ha presentado para su empresa pública de gestión ambiental (Geacam). Este ERE según los sindicatos podría suponer el despido de 680 trabajadores.

Existen comunidades como Madrid donde no ha habido oposiciones a agentes forestales en más de nueve años. David Serrano considera que al no poder cubrir las bajas por jubilación “se está generando un déficit de agentes en todo el Estado”.

El 95% de los incendios son causados por el hombre

El fuego es un elemento natural que siempre ha modelado el paisaje, “el problema viene cuando los incendios se convierten en una amenaza constante por la acción del hombre”, explica Monica Parrillo.

Tan solo el 5% de los incendios es provocado por causas naturales, como la acción de los rayos. El 95% restante tiene como causa el factor humano, ya sea por imprudencia, negligencia o de manera intencionada. Dos de los descuidos o negligencias más comunes son el uso de maquinaria agrícola en los montes o el encendido de barbacoas en zonas prohibidas.

Además hay que añadir que en España, especialmente en el norte ,sigue existiendo una cultura del uso del fuego como gestor del ecosistema, lo que provoca la quema de rastrojos sin permiso.

En cuanto a los incendios intencionados, pueden ser causados por pirómanos que encuentran placer en la visión del fuego, o por los denominados incendiarios que actúan por interés y con una intencionalidad.

David Serrano Labrador, explica que, con la reforma de la ley que desde hace unos años no permite el cambio del suelo a urbano en treinta años, el interés económico que podía existir tras los incendios ha disminuido. Aunque sigue pendiente el tema de la compra de la madera quemada a menor precio.

Sanciones suficientes pero pocos condenados

El ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, ha pedido un endurecimiento de las penas en casos de delitos de piromanía y es partidario de que sean dictadas por jueces ordinarios en lugar de los jurados existentes en la actualidad.

Para CCOO el delito de incendio forestal como viene recogido en el código penal ya tiene una pena muy dura. Su representante de Medio Ambiente indica que se puede llegar a los 20 años de prisión y que no ven necesario un aumento de penas. Para Francisco Javier Cabezos, las recientes declaraciones pidiendo mayores penas por parte del Gobierno son “solo una cortina de humo para desviar la atención del verdadero problema”.

En lo que no hay duda es en que en España es muy complicado condenar a una persona por un delito de incendio forestal, según aseguran tantos los sindicatos como los espertos y ecologistas. Las pruebas periciales son muy técnicas y difíciles de lograr porque normalmente terminan destruidas por el fuego. Además existe encubrimiento entre conocidos y vecinos en las zonas rurales.

“La sociedad tiene que aceptar que los incendios forestales son un elemento trágico para este país. El que quema un bosque no puede tener ningún tipo de respaldo social”, ha enfatizado Cabezos y ha dicho que en España falta que socialmente se consideren los incendios forestales como “una lacra contra la que hay que luchar”.

Pese a todo ello, los agentes forestales y la Fiscalía de Medio Ambiente han hecho progresos aunque queda mucho por avanzar según todos los consultados.

Previsión y gestión forestal frente a extinción

Si hay algo en lo que coinciden tanto sindicatos, como expertos y ecologistas es en que se deberían ampliar las partidas destinadas a la prevención y a los planes de gestión de los bosques. Para CC.OO. sale mucho más caro apagar un fuego que prevenirlo e intentar aprovechar la producción de los montes españoles.

Desde Greenpeace denuncian que solo existen planes de gestión para el 16% de la masa forestal, lo que no cubre de ningún modo las necesidades de este sector estratégico de la prevención medioambiental.

Carlos del Álamo, decano del colegio de Ingenieros de Montes de Madrid, propone mejorar la economía del monte en España. “El problema es que los montes están abandonados porque no generan beneficios”, ha explicado.

El abandono de los aprovechamientos tradicionales, como la recogida de leña o los pastos, ha provocado una acumulación de biomasa que supone un peligro para la seguridad de los bosques.  Toda la biomasa que sirve de pasto para el fuego se podría aprovechar creando plantas para convertirla en energía de una manera ordenada y controlada.

CC.OO. opina asimismo que de esta manera se crearían muchos empleos y se ayudaría a equilibrar el PIB nacional, tan dependiente de la compra de hidrocarburos al exterior.

Del Álamo ha añadido que el colegio de Ingenieros de Monte tiene como lema la siguiente frase: “El monte rentable no arde”, puesto que estos montes están bien defendidos por sus dueños. “Si se consigue que los 4 millones de propietarios se conciencien, estaríamos hablando de la desaparición del 80 o el 90% de los incendios”, ha sentenciado el decano.