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Draghi: la función del BCE no es resolver los problemas financieros de los Estados

  • Dice que el euro no está en peligro, pero no descarta la salida de Grecia
  • Desmiente a algunos analistas y dice que ellos desconocen el capital invertido

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El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ha  asegurado que la institución no tiene como función resolver los  problemas financieros de los Estados, frente a las voces que piden al  BCE una mayor implicación para aliviar la presión sobre la deuda española y resolver la crisis económica que  afecta a la eurozona.

"Nuestra función consiste en asegurar la estabilidad de los  precios y contribuir a la estabilidad del sistema financiero con una  completa independencia", explicó Draghi en una entrevista al diario  francés Le Monde.

"La idea de que existe un pacto entre gobiernos y BCE es un  malentendido. Nuestro mandato no consiste en resolver los problemas  financieros de los países", indicó.

Respecto de la ayuda financiera a la banca española, Draghi ha indicado que los acreedores deben participar en la resolución de la crisis vinculada a las entidades de crédito, dado que

"los contribuyentes ya han pagado mucho"

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"Hay que proteger a los ahorradores, pero los acreedores deben estar asociados a la resolución de la crisis para limitar el compromiso de los contribuyentes. Ellos ya han pagado mucho", declaró Draghi en relación a España en una entrevista publicada hoy por el diario "Le Monde".

El economista italiano agregó que "una cosa importante es la implicación de los antiguos acreedores de los bancos: el BCE considera que ésta debe de ser posible en caso de liquidación de un banco", referido siempre al escenario español.

Reforma financiera

Sobre el futuro del sector financiero en general, Draghi, que entre 2002 y 2005 fue vicepresidente de la rama europea del banco de inversión estadounidense Goldman Sachs, señaló que "hay mucho por hacer para reconstruir el sector de servicios financieros tras la crisis, aunque los gobiernos, las autoridades de control y el propio sector han logrado ya progresos importantes".

En ese sentido, no descartó que el BCE pueda asumir en el futuro un papel de supervisor de los sistemas bancarios nacionales, en colaboración con las autoridades de cada país.

"Un sistema centralizado es preferible para tener en cuenta el alto grado de integración financiera de una unión monetaria. Sobre España, el BCE había avisó varias veces al país sobre el derrapaje del déficit de las cuentas corrientes y el excesivo crecimiento del crédito. Pero en una unión monetaria, la lucha contra las burbujas inmobiliarias compete a las políticas 'macro-prudenciales' nacionales", dijo.

El euro no está en peligro

En la misma entrevista, el presidente del BCE aseguró que "el euro no está en peligro", aunque no descartó que Grecia pueda abandonar la moneda única.

"El euro es irreversible", subrayó Draghi, que reiteró su opinión de que la salida de la crisis económica y financiera pasa por crear "una hoja de ruta" para avanzar hacia una mayor unión "financiera, fiscal, económica y política" en la Unión Europea (UE).

Esas medidas, instaladas en el largo plazo, pueden tener también efectos positivos a corto, según Draghi.

El máximo responsable del BCE citó como ejemplo la mejoría de la relación de los mercados financieros con Italia cuando en 1988 se estableció el calendario y los compromisos que cuatro años después desembocaron en el Tratado de Maastritch, en el que se modificaron los tratados fundacionales de las Comunidades Europeas y se anunció la futura creación del euro.

"Entonces, los tipos de interés que pagaba Italia eran muy altos. Pero se redujeron bruscamente incluso antes de la disminución del déficit, que era del 11 por ciento, cuando Italia se comprometió en ese proyecto de unión monetaria. Eso me lleva a pensar que si los países de comprometen firmemente, incluso a largo plazo, ello tendrá efectos sobre el corto plazo", señaló.

En materia de reformas, Draghi apuntó que quizá se dedique demasiada atención a la reforma del mercado de trabajo, que "no se traduce necesariamente en una mejora de la competitividad".

"También hay que mirar los mercados de productos y servicios y liberalizar cuando sea necesario", dijo.