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Gibraltar pide una respuesta a la escalada de tensión "buscada" desde España

  • Aboga por una solución del conflicto con negociación entre Gibraltar y Cofradías
  • El comunicado refleja que es un" intento por controlar las aguas gibraltareñas"
  • El Gobierno ha pedido unidad en la defensa de los intereses de los pesacadores

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El Gobierno de Gibraltar ha advertido de que la última "invasión" en la noche del jueves de las aguas que reclama como propias por parte de barcos  armados de la Guardia Civil merece una respuesta que refleje la  "escalada" de tensión iniciada, en su opinión, por parte española.

El Ejecutivo de Fabian Picardo considera de "gran seriedad" que  pescadores algecireños violen la ley del Peñón en aguas de "soberanía  británica" con el apoyo de la Guardia Civil, en lo que supone un  intento si no "buscado", "permitido", por parte del Gobierno  español.

Este comportamiento, añade el Gobierno gibraltareño en un  comunicado, demuestra que "para algunos en España el asunto de la  pesca es irrelevante" porque se trata "solo de una excusa para  intentar imponer su control sobre las aguas territoriales británicas  y gibraltareñas en un desafío flagrante a la soberanía británica".

Para algunos en España el asunto de la  pesca es irrelevante

No obstante, tiende una mano al diálogo y saluda las declaraciones  de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría,  señalando que la solución a este conflicto debe llegar a través de un  acuerdo entre Gibraltar y las Cofradías de pescadores. Eso sí, ese  acuerdo, avisa Picardo, no puede suponer incumplir la ley  gibraltareña de 1991 que impide pescar con redes.

Si llega a un acuerdo con los pescadores de la línea de la Concepción

El Gobierno gibraltareño recuerda que con los pescadores de la  Línea de la Concepción -municipio gobernado por el PSOE- sí se ha  podido llegar a un principio de acuerdo que permite faenar a los  pescadores con palangre.

En la misma nota, Picardo denuncia que "algunos elementos en  España sigan poniendo en peligro las vidas de los que están en el mar  al buscar avanzar en su posición sobre las aguas que rodean  Gibraltar" cuando podrían intentar resolver este litigio recurriendo  a los tribunales internacionales. "Las provocaciones innecesarias  deben terminar", insiste.

El conflicto entre los pescadores con el Gobierno gibraltareño se  remonta a marzo pasado, cuando Picardo rompió unilateralmente el  acuerdo que existía desde 1999 y que dejaba faenar a los españoles  sin restricciones siempre y cuando no se acercaran a menos de 225  metros de la costa.

El acuerdo suponía por tanto que la ley gibraltareña de protección  medioambiental solo se aplicaba hasta 225 metros de la costa. España  busca regresar al statu quo existente desde 1999, pues, aunque no  tiene nada en contra del contenido de la norma, no acepta someterse a  una ley gibraltareña que afecta a unas aguas que España no le  reconoce a Reino Unido.

España sostiene que por el Tratado de Utrecht de 1713 por el que  cedió a la Corona británica la ciudad de Gibraltar, a Reino Unido y a  Gibraltar solo le corresponden las aguas del interior del puerto.