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El sonido de una poderosa tormenta solar

       
  • Un científico de la Universidad de Michigan pone sonido a las tormentas solares
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  • Ha codificado los datos y los ha 'sonificado' para que sean comprensibles
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  • Puede aportar pistas difíciles de observar con los estudios tradicionales

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Las poderosas llamaradas solares producidas en los últimos días han generado que las tormentas solares se hayan convertido en las protagonistas de la investigación espacial.

Sus efectos no han sido tan potentes como se esperaba, a pesar de que la tormenta estaba considerada como una de las más poderosas de los últimos años, pero ha tenido en vilo a los investigadores ya que a finales de año está previsto que el Sol alcance su máxima actividad.

Para comprender mejor su evolución, un estudiante de la Universidad de Michigan ha construido una recreación en forma de sonido de la tormenta solar que puede ayudar en la investigación de los datos, además de crear una técnica con la que construir un puente entre la ciencia y el arte.

En este sentido, Robert Alexander ha ideado un método que permite estudiar las tormentas de manera distinta, gracias a versiones sónicas y aceleradas de las llamaradas y las acometidas que producen las partículas de plasma expulsadas por el Sol.

Convertir datos en sonido

La nueva técnica pretende construir un puente entre la ciencia y el arte

Para representar los datos de las llamaradas solares en forma de sonido, Alexander transcribió alrededor de 90 horas de información básica en un formato de frecuencias de audio.

El investigador tuvo que 'hacer audibles' estos datos porque su tasa original hacía que el sonido durara menos de un cuarto de segundo.

En este sentido, Alexander sometió el material a algoritmos tradicionales hasta que encontró la velocidad de reproducción adecuada comprensible para el ser humano.

La 'sonificación' es el proceso que traduce la información en sonidos y se emplea habitualmente en instrumentos como los contadores Geiger, aparatos que sirven para medir la radiactividad y que emiten crujidos al advertir la presencia de estas partículas.

El empleo de esta técnica en este campo "proporciona otra herramienta para la investigación", considera Jim Raines, uno de los ingenieros de operaciones del laboratorio.

"Estamos acostumbrados a mirar gráficas con líneas que suben y bajan, pero este experimento podría ayudarnos a encontrar cosas en los datos que son difíciles de observar", añade Raines.

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