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La victoria socialista en el Senado entierra la aprobación del límite de déficit en Francia

  • Sarkozy reúne a sus fieles en el Elíseo y la izquierda habla de triunfo historico
  • Un Senado de izquierdas puede retrasar la agenda legislativa del Gobierno
  • Puede plantear comisiones de investigación molestas sobre casos de corrupción

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Victoria histórica de la izquierda francesa en las elecciones al senado

"Sobre la regla de oro, pienso que hoy Nicolás Sarkozy sabe que está acabada". Con estas palabras el candidato a las primarias socialistas francesas, François Hollande, dejaba clara cuál era la primera consecuencia política de la histórica victoria de la izquierda en el Senado.

"Hay una víctima esta tarde: es la 'regla de oro'", añadía Jean-Vincent Plancé, nuevo senador electo, consciente de lo humillante que es para Sarkozy verse incapaz de llevar a cabo la reforma constitucional para instaurar un techo de gasto en la Constitución después de comprometerse a ello de forma solemne con Ángela Merkel este verano ruante una reunión en el Elíseo.

Sarkozy debe decidir si se atrevía a convocar en sesión conjunta a la Asamblea Nacional -la cámara baja, donde la derecha conserva la mayoría- y el Senado, ahora en manos de la izquierda, para una reforma constitucional que necesita una mayoría de tres quintos.

La victoria del pasado domingo de los socialistas, que ya habían votado en primera instancia tanto en la Asamblea como en el Senado contra esta iniciativa, hace que esa reforma, que ha sido ya aprobada en Alemania y España y que se plantean otros países de la zona euro como Italia y Portugal, sea virtualmente imposible.

Reunión en el Elíseo

Ante esta situación el jefe del Estado francés, Nicolas Sarkozy, se ha reunido con su primer ministro, François Fillon, y con el secretario general de la gobernante UMP, Jean-François Copé.

El resultado electoral, que dio la mayoría absoluta a la izquierda en la cámara alta por primera vez desde la fundación de la V República en 1958, es "una seria advertencia" para los conservadores de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) de Sarkozy, según el ministro de Agricultura, Bruno Le Maire.

Desde las filas de la derecha predominan dos mensajes para sobreponerse a la derrota de cara a las Presidenciales que se celebrarán entre los meses de abril y mayo de 2012.

El primero, autocrítico, versa sobre "la unidad" frente a las "divisiones internas" que debe mostrar el partido en el Gobierno, explicaba el propio Le Maire.

El segundo, de futuro, consiste en reiterar que la batalla trascendental se librará "la próxima primavera", según señalaba Fillon tras conocerse los resultados de la votación para renovar 170 escaños del Senado por sufragio indirecto de 71.890 cargos electos.

Euforia en la izquierda

La izquierda, por su parte, insiste en el carácter "histórico" de los comicios y arroja la derrota sobre los hombros de Sarkozy para desgastar a un presidente que ve cómo la economía francesa se ha estancado en el último trimestre, el paro sigue en un 9,6% de la población activa y que tiene que lidiar con varios presuntos escándalos de corrupción en su partido.

Los sondeos, como el último elaborado por TNS Sofres, indican que el 83% de los franceses creen que "las cosas van a ir de mal en peor". Por ello desde el Partido Socialista (PS), que celebrará primarias a dos vueltas el 9 y el 16 de octubre para designar a su candidato a las Presidenciales, se habla ya de "descomposición del sistema político" de Sarkozy.

François Hollande, favorito por delante de Martine Aubry para convertirse en la cara del PS en la carrera al Elíseo, aseguró tras conocerse la victoria de la izquierda en el Senado que es "premonitoria de lo que va a pasar en 2012" y recalcó que el resultado es "un fracaso serio, por no decir grave", para Sarkozy.

De hecho, una posible victoria en las presidenciales y en las legislativas posteriores daría a la izquierda un poder del que no gozaba desde la primera época de François Mitterrand, que sí que le permitiría hacer los cambios constitucionales que Sarkozy no puede.

Retrasos legislativos

Un Senado de izquierdas en los ocho meses que restan antes de las presidenciales de 2012 será un continuo retraso de la aprobación de leyes y la posible apertura de comisiones de investigación que pueden avergonzar a Sarkozy en plena campaña electoral.

Ya antes de las elecciones el presidente saliente del Senado, el derechista Gerard Lancher, advertía que una cámara alta claramente inclinada a la izquierda garantizaba tensos debates en la presentación de los presupuestos.

"Le dije al ministro de Economía, François Baroin, y a la de Presupuestos, Valerie Pecresse, que se preparen para un otoño exigente", ha asegurado.

Con todo, la última palabra en leyes como la de Presupuestos y la de Reforma de la Seguridad Social, donde se contemplan recortes rechazados por la izquierda, la tiene la Asamblea Nacional, que sigue en manos de la Unión por la Mayoría Presidencial (UMP), el partido de Sarkozy.

Comisiones de investigación

Además, los senadores pueden constituir comisiones de investigación sobre temas de actualidad que pueden erosionar al Gobierno y donde es obligado comparecer bajo riesgo de dos años de prisión.

En este sentido, a Sarkozy se le ha abierto un nuevo frente esta semana con el giro dado en la insutrcción del llamado 'Karachigate', un caso de corrupción y de financiación ilegal de campañas electorales vinculado a la venta de submarinos franceses a Pakistán.

Dos de los próximos al presidente galo han sido formalmente inculpados por el caso esta semana por haber hecho de intermediarios en el pago de Pakistán a la campaña del primer ministro francés, Edouard Balladur, en 1995, del que Sarkozy era su jefe de campaña.

Posteriormente se ha conocido que Brice Hortefeux, ministro de Interior y que se perfila como el jefe de campaña de Sarkozy para 2012 habría accedido al sumario y habría advertido a los dos inculpados de su futura imputación.

El Karacigate se remonta a los 90, cuando se firmó un acuerdo de venta de submarinos entre Francia y Pakistán con el beneplácito del ministro de Presupuesto que, por aquel entonces, no era otro que el propio Sarkozy.

Según los medios franceses, el gobierno galo pagó comisiones por ese acuerdo a Pakistán y ese dinero regresó en forma de "retrocomisiones" para financiar supuestamente la campaña presidencial de Balladur.

Valor simbólico

Otra consecuencia molesta para Sarkozy es de tipo simbólico. El presidente del Senado es la segunda personalidad del Estado y asiste a los principales eventos de la República junto al presidente.

De esta manera, un socialista, probablemente el líder de la izquierda en el Senado, Jean-Pierre Bel, podría junto a Sarkozy en los grandes desfiles republicanos y sería considerado como el presidente en funciones en caso de incapacidad o la muerte de Sarkozy.

En este sentido, los socialistas ya han advertido a Sarkozy sobre cualquier maniobra para conservar esta presidencia por juegos de alianzas o de deserciones individuales en la votación del próximo 1 de octubre al considerar que iría contra el mandato de los electores.