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La belladona, la droga de las brujas

  • Esta planta contiene un alcaloide llamado atropina
  • En pequeñas dosis provoca delirios; en exceso, la muerte

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 'Atropa belladonna', miembro de la familia Solanaceae.
'Atropa belladonna', miembro de la familia Solanaceae.

Ciencia al cubo

El nacimiento de perritos fluorescentes, la muerte de una chimpancé calva, qué son las neuronas espejo, el origen de los ojos azules o por qué nos salen canas. De la mano de América Valenzuela, en 'Ciencia al Cubo' pueden escuchar las historias más variopintas sobre temas científicos de actualidad. Emisión en Radio 5: Lunes a jueves a las 15: 42; Sábados 09:22 / 17:52 / 21:06; Domingos 09:22 / 17:55

La belladona es una planta de la familia de las solanáceas. Sus bayas son negras y brillantes, de un tamaño similar al de las cerezas. Su sabor es amargo y contienen un alcaloide llamado atropina, que en pequeñas dosis provoca alucinaciones, delirios y, en exceso, pérdida de memoria, parálisis y muerte. Una única baya puede matar a un niño.

Su uso se remonta a la Antigüedad. La faceta venenosa de la belladona despertó el interés de la reina Cleopatra. Contempló su uso cuando planeaba su suicidio. Para conocer bien los efectos de esta planta ordenó a su esclavo tomar el veneno. Murió rápido, pero dolorosamente. La reina descartó sin dudar la opción.

En el Renacimiento la belladona se puso de moda como cosmético. Sus frutos irritan ligeramente la piel y las doncellas lo utilizaban para parecer sonrojadas. También se aplicaban el jugo de las bayas en los ojos.

De esta forma, las pupilas se dilataban por la acción de la atropina que contiene, algo que según los cánones de belleza de la época, se consideraba muy bello. El objetivo era conseguir que los ojos se asemejaran a los de una gacela. Hoy en día, se utiliza de la misma manera, pero en las clínicas oftalmológicas para ver el fondo del ojo.

El origen del mito de las escobas voladoras

Durante la Edad Media, la belladona fue un ingrediente fundamental en las pociones de las 'brujas' y los 'magos'. El mito de las escobas voladoras tiene su origen en estos ungüentos. Encontrar la dosis adecuada de belladona con el rudimentario instrumental de aquellos tiempos era muy difícil y se corría peligro de muerte si se ingería. Por eso, se utilizaba por vía tópica. Untaban palos en la crema y se lo aplicaban en la vagina o en el ano. Cuando la droga surtía efecto, alucinaban y creían volar.

La atropina es un polvo blanco, cristalino e inodoro, pero en medicina se aplica como sulfato de atropina que es muy soluble en agua. En el cuerpo humano, la atropina bloquea la producción de una molécula esencial para la transmisión del impulso nervioso, la acetilcolina.

Entre sus primeros efectos ,además de dilatar las pupilas, produce la sequedad. La saliva, las lágrimas, las flemas, el sudor y la orina dejan de producirse. Por eso, se aplica en ocasiones antes de las operaciones quirúrgicas.

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