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Chromebook de Google, el portátil en la nube

  • Son ordenadores muy simples, solo funcionan si están conectados a Internet
  • El precio es relativamente bajo, aunque su utilidad puede resultar limitada
  • Todos los programas y documentos se quedan almacenados en Internet

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Presentación de los Chromebooks de Google durante su conferencia de desarrolladores en California
Presentación de los Chromebooks de Google durante su conferencia de desarrolladores en California

Con motivo de la celebración de la conferencia para desarrolladores esta semana, Google ha concretado el funcionamiento y disponibilidad de los portátiles Chromebook con sistema operativo Chrome OS. Anunciados el pasado mes de diciembre, inicialmente en forma de programa piloto para desarrolladores, tras el anuncio de ayer se inicia la fase en la que estarán disponibles para el público general. Llegarán a España en poco más de un mes.

Lo más característicos de Chrome OS es que es un sistema operativo basado en Web. Es decir, no está en el disco duro del ordenador. Éste es precisamente el aspecto más característico de los portátiles Chrome OS o Chromebooks: no tienen disco duro con un sistema operativo instalado que se carga al arrancar ni en el que se puedan instalar aplicaciones como pueden ser Word o Photoshop.

Los Chromebooks no tienen disco duro en el que instalar programas

Los Chromebooks tienen un sistema operativo mínimo que únicamente arranca el ordenador y lo conecta a Internet. Todo ello en menos de diez segundos.

Una vez conectado a Internet aparece Chrome OS, una pantalla con el mismo aspecto que una ventana el navegador web Chrome a pantalla completa, sin posibilidad de cerrarla.

En este caso un área específica del navegador web incorpora funciones necesarias correspondientes a la propia configuración del ordenador, por ejemplo las correspondientes al acceso a Internet (vía wifi o 3G). Al estar en Internet Chrome OS depende completamente de que exista conexión a Internet para funcionar.

Además todos los datos, ficheros y documentos del usuario quedan almacenados en los servidores de Google y no en el disco duro del ordenador como es lo habitual, si bien existe un gestor de ficheros que permite gestionar el intercambio de archivos entre servicios online.

Chrome OS solo puede ejecutar sus aplicaciones específicas disponibles a través de una tienda de aplicaciones similar al Android Market. Estas aplicaciones están desarrolladas en los lenguajes de la Web: HTML, JavaScript, CSS,... y se ejecutan dentro del navegador web.

No existe por tanto el concepto de "descargar e instalar un programa". Los programas elegidos o adquiridos simplemente están disponibles desde la página de inicio de Chrome OS para que el usuario los pueda utilizar, pero se almacenan y ejecutan en los servidores remotos.

Chromebooks, ordenadores obsolescentes

Los dos Chromebooks inicialmente disponibles, fabricados por Samsung y Acer, son todo lo simple que un ordenador puede ser. Sus especificaciones son similares a las de los netbooks que tuvieron cierta popularidad hace un par de años. Procesadores Atom de Intel, en su última versión, y 2 GB de memoria, pantalla de 11 o 12 pulgadas...

Una configuración que en un ordenador "de verdad" apenas permite arrancar una versión actual del sistema operativo Windows. Los Chromebooks técnicamente están muy lejos de lo que es un ordenador de sobremesa actual.

Esta potencia puede ser suficiente para la función de ejecutar el navegador web

Sin embargo a diferencia de lo que sucedía con los netbooks, esa potencia puede ser "suficiente", ya que el ordenador únicamente tiene que encargarse de la conexión a Internet y de ejecutar un navegador web que sirve de interfaz de usuario –desde el cual la persona maneja el sistema operativo- y poco más.

En este caso las tareas complejas se realizan en la nube en los servidores remotos de Google: editar fotografias, montar un vídeo, componer un documento de texto,... todo el "trabajo duro" corre por cuenta de los servidores de Chrome OS de los que el usuario no tiene ni que saber que existen. En lo que al hardware, el ordenador físico, se refiere los de Google no incorporan ninguna elemento innovador o de interés.

Ni siquiera la autonomía de entre 6 u 8 horas es destacable, dado que ya hay portátiles "convencionales" que las igualan y tablets que las superan ampliamente. Eso sin contar el propio aspecto físico, que prescinde de cualquier atractivo.

Ventajas y desventajas

A efectos prácticos un Chromebook es un ordenador que debería se muy simple de manejar. Al no tener sistema operativo ni programas instalados no requiere mantenimiento. No existen conceptos relacionados con la actualización de software, nada de actualizaciones del sistema y, en teoría al menos, nada de virus y problemas de rendimiento o problemas de configuración. En teoría.

Otros aspectos de los que el usuario de un Chromebook puede despreocuparse tiene que ver con el rendimiento dentro de las limitaciones de sólo poder acceder a la web. Si bien es cierto que a las especificaciones de los Chromebook se les puede atragantar más de una web medianamente compleja. O las copias de seguridad.

Al quedar todo almacenado en la Web la pérdida o destrucción del Chromebook no implica pérdida de datos. Basta con acceder a la cuenta de usuario desde otro Chromebook para que todo vuelva a estar tal y como se quedó...

Sin conexión a internet, el Chromebook no sirve para nada

Siempre que el servicio prestado por Chrome OS o aplicaciones online esté disponible en ese momento. Y siempre y cuando se disponga de conexión a Internet.

De otro modo el Chromebook no sirve para nada: sin conexión no hay acceso a los documentos ni aplicaciones. Además actualmente, aunque el lenguaje HTML5 supone un importante avance en el desarrollo de aplicaciones Web éstas no tienen la velocidad de respuesta, utilidad y capacidad –si quiera aspecto e interfaz- que las aplicaciones convencionales.

Precio, disponibilidad y público

Aunque aún están por conocerse los precios y modalidades de disponibilidad de los Chromebooks fuera de EE.UU., en aquel país Google distingue entre usuarios particulares, empresas y colegios.

Los clientes particulares pueden acceder a la plataforma de Chrome OS simplemente comprando alguno de los Chromebook disponibles, inicialmente modelos de Samsung y Acer. Su precio es parecido al de los decadentes netbooks, sobre los 300 euros. Los modelos 3G pueden requerir un plan de datos.

Para empresas y colegios se ofrecerán con la fórmula del alquiler mensual, siempre y cuando se adquiera un mínimo de diez unidades. En ambos casos la duración del contrato es de tres años, lo que plantea la duda sobre si en los colegios es posible que un ordenador pueda durar todo ese tiempo.

Un Chromebook puede ser una opción válida dependiendo de cuál vaya a ser su uso.

Puede ser una opción válida dependiendo de cuál vaya a ser su uso

Sirve para navegar por Internet, enviar correo electrónico y escribir o editar textos; compartir fotografías y utilizar servicios online y redes sociales.

Cada vez habrá aplicaciones web más sofisticadas y capaces, pero de momento son más limitadas que sus equivalente en forma de programa convencional.

Un netbook puede resultar incluso más barato y en teoría permite utilizar programas habituales, aunque por su escasa potencia y capacidad su utilidad está en general limitada a las mismas tareas.

A cambio un Chromebook no debería dar muchos problemas de mantenimiento y uso (Google se encarga de las actualizaciones del sistema operativo), ni de virus o pérdida de datos.

Los Chromebooks estarán disponibles, también en España, el 15 de junio.

Un planteamiento recurrente

El planteamiento del "ordenador tonto" que depende de estar conectado a servidores remotos para funcionar es recurrente, yendo y viniendo desde prácticamente los comienzos de la informática moderna. Es, en resumen, lo mismo que hacían los terminales, pantalla y teclado, desde los que se manejaban los mainframes.

Más recientemente los ordenadores en red, los NetPC y similares trataron de explotar el mismo planteamiento. Sin éxito.

A destacar el caso de la plataforma AOL Avant que en el año 2001 trajo a España el Banco Santander. Se trataba de un "ordenador tonto" llamado Dot.Station de Intel, una suerte de copia del iMac de entonces pero que, a diferencia del de Apple, carecía de casi todos los elementos –o utilizaba versiones baratas, como discos duros de pequeña capacidad- y se concentraba en funcionar conectado a Internet.

Se calcula que el Santander distribuyó 250.000 de estos ordenadores entre sus clientes que debían pagar unos 20 euros al mes en concepto de alquiler más la conexión a Internet, que en aquella época era por módem.

Los ADSL y las tarifas planas aún estaban empezando a establecerse. Según se cuenta en Historia de Pakito –como se conocía a estos ordenadores– "según los controles que realizaron, el 50% de los que alquilaron los equipos no se conectó a Internet ni una sóla vez. Y el 25% lo hizo una vez al mes".