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Un mes después del terremoto Fukushima sigue vertiendo agua radioactiva al mar

       
  • Hace un mes se produjo el peor seísmo de la historia del país
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  • El terremoto y posterior tsunami la central nuclear de Fukushima

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Se cumple un mes del catastrófico terremoto de Japón

La tierra tembló hace un mes aquí en Japón durante dos minutos en el peor terremoto de la historia del país y uno de los más potentes del mundo.

Después de ese terremoto llegó un tsunami con olas de hasta 30 metros, según los últimos estudios de la Universidad de Tokio, que arrasaron localidades enteras en el noreste del país.

Después del tsunami llegó también la crisis nuclear. Once de los 51 reactores del país quedaron parados. La situación más grave ha estado en la central nuclear de Fukushima, donde se sigue trabajando para reparar los reactores dañados.

Esta mañana han llegado algunas noticias esperanzadoras porque el portavoz del Gobierno, Yukio Edano, ha afirmado que ha disminuido considerablemente el riesgo de que exista una fuga radioactiva, aunque Tepco, los dueños de la central nuclear, siguen vertiendo al mar agua contaminada. 

El saldo de víctimas es devastador. Más de 13.000 fallecidos, 15.000  desaparecidos y 200.000 personas sin hogar que viven en albergues  provisionales así lo demuestran.

En el plano político ya comienzan a aparecer las primeras consecuencias de la catástrofe. El primer ministro Naoto Kan, ha sufrido su primer revés en las elecciones locales. El partido en el Gobierno ha perdido 74 escaños en las asambleas regionales y también tres elecciones para gobernador.

El resumen del peor mes de la historia de Japón desde la Segunda Guerra Mundial, en vídeo:

       
  • El 'shock' inicial y las réplicas diarias: Viví los primeros días con inquietud, sobre todo porque no sabía lo que tenía que hacer. Después me dí cuenta de que los japoneses están bastante entrenados ante los seísmos así es que si ellos no se alarmaban, decidí que yo tampoco lo haría. Y así ha sido. Simplemente me he acostumbrado a las réplicas. Al final casi lo he incorporado a mi rutina diaria. La más fuerte fue la del pasado jueves, de magnitud 7,1. Me sorprendió en el hotel y salí al pasillo para ver qué ocurría. Nadie se inmutó demasiado y eso que el edificio permaneció temblando durante casi un minuto.
Japón ha sufrido uno de los terremotos más gravés de los últimos 140 años, según las autoridades sismológicas japonesas. Según el centro de observación geológica, el terromoto ha tenido una magnitud de 8,9 grados y se produjo a solo 24 kilómetros de profundidad. El epicentro estaba a 130 kilómetros mar adentro de Sanghai. El seismo ha provocado también un tsunami de 10 metros de altura que ha arrasado con todo a su paso.
Japón ha reaccionado a la alarma nuclear con más calma que el resto del mundo. Los españoles residentes en la isla nipona afirman que el caos es mayor fuera que dentro del país y quitan importancia a las informaciones que hablan de desabastecimiento de alimentos o combustible.
       
  • Un ejemplo de superación: Este país es un modelo de organización y es la tercera potencia económica del mundo. Reconstruyeron la ciudad de Kobe, tras un terremoto devastador, en cinco años. Y ahora no tengo dudas de que reconstruirán las arrasadas zonas del noreste del país e incluso harán ciudades mejores que las que había. Así es Japón. Un país poderoso acostumbrado a recuperarse de grandes desastres. Lo hicieron tras la Segunda Guerra Mundial y superaron dos bombas atómicas, Hiroshima y Nagasaki.
Hace 16 años, Japón vivió otro terremoto devastador. Fue en Kobe, a 500 kilómetros de Tokio, y buen aprte de la ciudad qeudó destrozada. El equipo de TVE ha vuelto a esa ciudad donde apenas queda rastro del terremoto y que se ha convertido en paradigma de la reconstrucción.
       
  • A 50 kilómetros de la central: No he tomado ninguna medida de precaución especial más que respetar el perímetro de seguridad determinado por las autoridades. No he vivido la crisis nuclear con la inquietud con que se ha seguido desde fuera de Japón. Creo que ha existido un alarmismo excesivo y una sucesión de declaraciones catastrofistas. Aún reconociendo que la situación es grave creo que mucha gente se precipitó al abandonar el país. Yo decidí no hacerlo porque tampoco lo hizo la legación diplomática española. Muchos periodistas nacionales e internacionales abandonaron el país y hubo muchos también que cubrieron la crisis desde Osaka, al sur del país. Nosotros decidimos quedarnos y recorrer las zonas devastadas. Y así lo hicimos durante las últimas semanas. Yo creo que era una obligación y que comportaba un riesgo asumible.
Muy cerca de la central de Fukushima, está Sendai, una de las zonas más devastadas por el tsunami. A los desplazados por el terremoto se suman los que huyen del riesgo de radiaciones...
       
  • Los héroes de Fukushima: Me acuerdo mucho de un joven, trabajador de Fukushima y evacuado de la zona al que habían llamado para volver a la central a reparar los reactores dañados.  Padre de dos niños se debatía entre proteger a su familia y la responsabilidad de no defraudar al país. Supongo que tendría miedo pero al final de la entrevista nos confesó que, seguramente, iría a Fukushima.
Poco se sabía hasta ahora de las duras condiciones de los "héroes de Fukushima". Así les llaman los japoneses. Son 400 hombres que se juegan la vida dentro de la central. Sometidos a altas dosis de radiación, con escasa comida, y pocas horas de sueño... Un experto en psicología de desastres ha analizado la vida dentro de la planta nuclear. Dice que hay que apoyar a esos trabajadores porque están sometidos a un altísimo nivel de estress...
       
  • Los símbolos de la devastación: Dos ciudades. Minami Sanriku (desaparecieron más de 10.000 personas) e Ishinomaki (también con miles de desaparecidos). Dos localidades devastadas por completo y convertidas en kilómetros de montañas de escombros.
En los pueblos más castigados por el tsunami es a menudo imposible saber quién está vivo o muerto. Las olas destruyeron también los archivos municipales y los censos.
       
  • Apoyo al Gobierno: Ha habido una gran cantidad de información, diaria y puntual, pero también muchas veces contradictoria y confusa. Los japoneses han sido muy pacientes con Tepco y con el Gobierno. En los últimos días, sin embargo, ha comenzado a bajar el apoyo a las autoridades e incluso en los últimos días ha habido dos importantes manifestaciones antinucleares, algo infrecuente en este país.
Los japoneses no se fian de TEPCO
       
  • Las tareas de limpieza pueden durar años: Todavía es pronto pero ya se han dado pasos. Han limpiado las carreteras y despejado los caminos. Ya se puede circular por las zonas afectadas. También se están construyendo viviendas provisionales para los damnificados y se les está ofreciendo empleo (dicen que los japoneses pueden vivir sin comer pero no sin trabajar). También ha comenzado la limpieza de los escombros pero ésta es una tarea que, aseguran, puede durar hasta dos y tres años.  Hablan de una vuelta a la normalidad no antes de una década.
Procedente de los depósitos especiales de la planta. Según la compañía TEPCO la concentración de radioactividad, 100 veces superior al límite, es relativamente baja.
       
  • El trabajo en el corazón de la tragedia: Hemos editado, enviado crónicas y directos desde lugares insólitos: zonas devastadas, casas en ruinas, barcos empotrados en viviendas, baños de carretera, desde la furgoneta…
Padres que buscan hijos y viceversa. Las historias son dramáticas en Japón, donde muchos aún buscan entre los cadáveres a sus seres queridos. Los alimentos empiezan a escasear aunque la ayuda internacional comienza a llegar a las zonas más devastadas.
       
  • Viaje a la zona cero: Ahora las comunicaciones son más fáciles. Los primeros días hacíamos muchos kilómetros porque no había forma de llegar por las carreteras principale. El problema añadido era la gasolina. No había combustible. Al principio hacíamos las rutas en taxi…días enteros en taxi, porque son los únicos vehículos que usan gas y no gasolina.
La zona cero de Japón, nueve días después

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