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"Yo tuve una página web cuando estaban de moda... y la sigo teniendo"

  • Muchos internautas mantienen sus viejas páginas web activas
  • Se pueden entender los diseños antiguos y manuales como "obras de artesanía"
  • Sitios como Geocities ahora se ven como en la moda retro y vintage

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Las primigenias páginas web que poblaron la WWW en sus inicios son vistos como diseños vintage.
Las primigenias páginas web que poblaron la WWW en sus inicios son vistos como diseños vintage.

Cualquiera que haya navegado por Internet sabrá que en la Red se puede encontrar de todo y en una gran variedad de aspectos visuales. En la actualidad abundan las webs de cuidado diseño, meticulosamente organizadas, así como los sitios personales, blogs y páginas creadas sobre plantillas predefinidas que le dan un toque elegante y estiloso a cualquier contenido.

Crear contenido en Internet con sistemas de blogging, gestión de contenidos y similares son sin duda los métodos más prácticos. Todo está pensado para que sea estándar, esté correctamente programado, optimizado para los buscadores y ofrezca funciones avanzadas como la sindicación, los enlaces con las redes sociales y otras lindezas que la Web proporciona.

En ese mar de páginas que es la World Wide Web todavía quedan unos cuantos irreductibles internautas: aquellos que mantienen sus páginas personales y profesionales de forma completamente artesanal.

Muchos de ellos crearon las primigenias páginas web que poblaron la WWW en sus inicios, y ahora son vistos, como dirían los "modernos" como diseños vintage.

A finales de los 90 se pusieron de moda las web personales y fue una explosion de luz y color

Desde que a finales de los 90 se pusieran de moda las páginas web personales y las herramientas se simplificaran hasta el punto en que cualquiera podía tener una, aquello fue toda una explosión de luz y color. Literalmente.

Superadas las limitaciones estáticas del papel, los diseños web tendían a ser coloridos y con movimiento; los GIF animados en forma de pequeñas icónicas animaciones arrasaron por su novedad.

Muchas páginas que todavía se conservan de aquella época incluyen algunos de aquellos tópicos: botones del estilo "esta web se ve mejor con Netscape", iconos de "Web en construcción", GIF animados, letras parpadeantes...

Y, por supuesto, en su creación apenas intervienen los sistemas de gestión de contenidos como Wordpress, Joomla o Blogger, algunos de los más extendidos en la actualidad.

"Mi web comenzó como un simple divertimento para colgar mis fotos de pajarillos y en clara competencia con la página institucional de Navacerrada, que me parecía  fría e institucional",  afirma Luis, el internauta que está detrás de Navacerrada.info, un claro exponente de este tipo de webs alternativas.

"Mi sueño era y es llegar a poner una webcam como la de Avoriaz, pero o pagas una fortuna o te tienes que conseguir un espónsor".

La antigüedad de su página web le proporciona además una ventaja adicional: un estupendo posicionamiento en Google.  Luis afirma que las visitas "se disparan" cuando nieva, pero que luego bajan entre semana a prácticamente cero.

"No tengo claro qué hacer con la página; pagar el dominio y el alojamiento es el chocolate del loro, pero si crece el tráfico y tengo que pagarlo de mi bolsillo…". Al final, como tantas otras, la página sigue existiendo pero con cierta dejadez, mientras pasan los años por ella.

Otro tanto le sucede a Manzam, otro internauta que desde principios de 2001 mantiene Nutriguia.com, una guía de cocina, nutrición y salud, mediante un sistema de contenidos (CMS) llamado Gruta. "No es el típico WordPress, pero es un CMS al fin y al cabo".

Este tipo de sistemas suelen acabar siendo utilizados básicamente por sus creadores y un círculo cercano. Son software que se mantiene por el puro placer de desarrollarlo a medida de lo que se necesita; en general nunca llegan a alcanzar ningún tipo de notoriedad pública. Pero, ¿por qué desarrollarlo de forma tan artesanal existiendo ya otros sistemas potentes y gratuitos?  Parte de la razón es que los CMS a veces no ofrecen todos los detalles que necesitan los propietarios de las páginas web.

Según Ángel, el creador de Gruta, "en mi página quería poder mostrar contenidos en RSS sin perder nada por el camino; publicar artículos "en el futuro" automáticamente, clasificar los artículos con tags (etiquetas), añadir comentarios de los visitantes…"

Y es que, aunque nos parezca extraño, en aquella época pocos sistemas de blogging o gestión de contenidos ofrecían todas esas posibilidades. WordPress hace todo esto y más, pero no existió hasta 2003,  cuando el proyecto de Ángel llevaba ya dos años funcionando.

"Primero desarrollé el sistema y lo pusimos en Nutriguía; cuando ya estuvo probado lo adapté a mi web personal Tríptico por aquello de que dicen los ingleses de eating our own dog food ("probar tu propia medicina").

Curiosamente, en la Web actual en la que todo viene cómodamente envasado en plantillas prediseñadas, esas viejas páginas web cobran para algunos un valor incalculable por su originalidad y por ser diferentes de los repetitivos blogs y periódicos de aspecto 'todos iguales'.

Se podría incluso hablar de una teoría de las webs de diseño descuidado y trastienda artesanal que viene a decir que los visitantes encuentran entrañable y agradable que el diseño de un sitio web será antiguo y no cambie con el tiempo, o que se mantenga todo 'a mano' sin un sistema de contenidos: por un lado demuestra que su valía no está en lo puramente estético o técnico y por otro que hay un auténtico trabajo de amor al arte tras la pantalla.

Pero las webs la antigua usanza no siempre resultan prácticas: como tantas otras, MathPuzzle, una prestigiosa página viejuna de Ed Pegg sobre juegos matemáticos es incómoda de seguir dado que no hay forma de suscribirse para recibir las novedades -a pesar de que por sus características podría estar adaptada perfectamente a un estilo blog.

En el fondo, podría decirse, también hay cierto encanto en tener que ir de vez en cuando a la web en cuestión para ver si algo ha cambiado y enterarse de las novedades, sin usar listas de correo, Google Reader o herramientas similares.

Quienes añoren tiempos mejores o quieran rememorarlos pueden usar a modo de 'máquina del tiempo' el Geocitizador, un servicio que toma una web actual y le añade los tópicos de las viejas webs de Geocities, el sitio en que muchos tuvimos nuestra primera página web (1996).

Y además, aunque Yahoo cerró el clásico servicio de alojamiento de páginas tras casi quince años de funcionamiento, siempre nos quedará la versión de Archive.org.