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Los vuelos de EE.UU. muestran que la radiación en Fukushima no baja

       
  • Se sospecha que la compañía de la planta ha subestimado el riesgo
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  • Las tareas de contención en la planta podrían durar 'varias semanas'

Más información en nuestro especial sobre el terremoto de Japón 

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Las primeras lecturas extraídas de los vuelos no tripulados que Estados Unidos ha mandado sobre el dañado territorio de Fukushima muestran que lo peor de la contaminación no ha llegado más allá del rango establecido por las autoridades japonesas de 30 kilómetros, pero también aportan un desolador dato: no hay ningún indicio de que los frenéticos esfuerzos para enfriar el combustible nuclear en los reactores y el de las piscinas hayan producido progresos.

Así lo aseguran fuentes gubernamentales estadounidenses basándose en los resultados del primer uso del sofisticado sistema de medición aérea que va a bordo estos aviones no tripulados enviados por el gobierno de Obama. Estas mismas fuentes, citadas por el diario The New York Times, han afirmado que los ejercicios de contención podrían durar "posiblemente semanas".

Labor incompleta

Por ello, pese a que los resultados son tranquilizadores a corto plazo, Estados Unidos se ha negado a retroceder en su advertencia a los estadounidenses de mantenerse por lo menos a 80 kilómetros de la planta, un perímetro mucho más grande que el que el gobierno japonés ha establecido.

Todo ello se debe a que, según estas fuentes, se ha cumplido su mayor preocupación que no es otra que la de que los frenéticos esfuerzos de los militares japoneses por llenar de agua los cuatro reactores - incluyendo para ello cañones de agua, la lucha contra incendios y el uso de helicópteros- no hayan mostrado señales de estar funcionando.

"Lo que estamos viendo son unos esfuerzos desesperados  que simplemente tienen la esperanza de que algo vaya a funcionar", ha sentenciado un funcionario estadounidense con experiencia en el ámbito nuclear, que no ha querido identificarse pero sí ir más allá: "En este momento esto es más una oración que un verdadero plan".

Esfuerzos conjuntos

Con todo, después de un primer momento en el que funcionarios estadounidenses y japoneses habían hecho evaluaciones radicalmente diferentes sobre el peligro de lo que estaba siendo arrojado por la planta, los dos gobiernos han intentado este jueves unir sus fuerzas.

Los expertos se han reunido en Tokio para comparar notas y Estados Unidos, con el permiso de Japón, ha comenzado a desplegar sus aviones de inteligencia no tripulados sobre la zona, con la esperanza de obtener una visión para Washington y las autoridades japonesas que no estuviera basada en los "anuncios" de la compañía de la planta, la Tokyo Electric Power Company.

Todo ello ya que las autoridades han confesado que sospechan que la compañía siempre ha subestimado el riesgo y se ha movido demasiado lento para contener el daño.

Por ello, ahora ambos países ponen su interés en unos aviones que Estados Unidos ha empleado para controlar las actividades nucleares de Corea del Norte, un avión no tripulado Global Hawk y aviones U-2 espía.

El compromiso de Obama

Por su parte, el presidente estadounidense, quien se ha desplazado este jueves a la Embajada japonesa en Washington, ha anunciado este jueves que ha ordenado una revisión "exhaustiva" de las centrales nucleares en su país, a la luz de los problemas en la planta de Fukushima en Japón.

Además, ha aprovechado para hacer un llamamiento a la tranquilidad, al indicar que por el momento las autoridades médicas del país "no recomiendan" medidas de precaución para los residentes estadounidenses.

Aunque no ha aludido a ello expresamente, se refería a las pastillas de yoduro de potasio, el tratamiento contra la radiación, que se agotan en los estados de la costa Oeste como medida de precaución por si la radiación acabara llegando al país.

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