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Trichet confirma las compras de deuda, pero defiende que no alteren el control de la inflación

  • El presidente del BCE las justifica diciendo que "ciertos mercados no funcionan"
  • Sin embargo, recuerda que son extraordinarias y pide sanciones contra el déficit

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El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, ha confirmado que la autoridad monetaria continuará con las compras de títulos de deuda de países de la eurozona, aunque no ha dejado ver en qué cuantía y siempre, ha recalcado, sin que alteren el objetivo de garantizar la estabilidad de precios.

Esas intervenciones para adquirir deuda deben ser "medidas, que nos permitan ayudar a restaurar un mecanismo de transmisión de la política monetaria, pero que no la alteren", ha comentado Trichet en una rueda de prensa en París.

Este jueves, con los mercados y los gobiernos pendientes del anuncio de una compra masiva de títulos para mitigar la presión sobre las economías periféricas del euro, Trichet se limitó a confirmar que el programa seguía "en vigor", sin dar más datos. Sin embargo, el BCE amplió la liquidez ilimitada a los bancos hasta junio de 2011 y, sin ningún anuncio, adquirió grandes cantidades de bonos irlandeses y portugueses.

Compras discretas

La discreción de la autoridad monetaria pretende mantener la credibilidad de su política de contención de la inflación, ya que la compra de deuda pública implica monetizar esa deuda, es decir, sacar esos títulos del mercado a cambio de dinero líquido, una inyección que a medio plazo puede presionar al alza los precios.

Sin embargo, un consejero del BCE, Ewald Nowotny, ha reconocido en Viena que la institución europea ha sido "enérgica" esta semana en la aplicación de su programa de compra de deuda pública. "A través del programa, hasta la semana pasada había comprado 67.000 millones de euros en bonos, y esta semana lo hemos aplicado también de forma enérgica", ha afirmado.   

Así, aunque Trichet,no ha querido responder directamente a las informaciones sobre la compra masiva de títulos portugueses e irlandeses, se ha referido a ellas en términos generales contando que las compras, que se iniciaron en mayo con motivo de la crisis griega y que tienen carácter "no convencional", se enmarcan en un contexto en que "ciertos mercados no funcionan" correctamente.

Sanciones para quienes incumplan el control presupuestario

El problema no es de la moneda única, sino de política presupuestaria

Además, en una nueva alusión a la responsabilidad de los gobiernos europeos, Trichet ha insistido en que "el euro es una moneda creíble" y que "el problema no es de la moneda única, sino de política presupuestaria, que no ha sido correcta".

El presidente del Banco Central Europeo ha reclamado una vez más un sistema de sanciones casi automáticas para los países que incumplan sus compromisos presupuestarios, añadiendo que el reto para los gobiernos es hacer creíble sus programas de ajuste y de reformas estructurales.

A su juicio, con el actual marco institucional europeo se pueden "hacer grandes progresos" para llegar a "una casi automaticidad del marco de vigilancia y de las sanciones".

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