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Al Maliki niega que ordenara arrestos selectivos, como apunta Wikileaks

  • Al Maliki dice que detrás de la filtración hay "objetivos políticos"
  • Se estudiarán los documentos que indican mala actuación de EE UU
  • Australia cree que filtración de WikiLeaks "pone en riesgo" a   colaboradores

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Iraq's PM Maliki speaks during a news conference after meeting Egypt's President Mubarak at the presidential palace in Cairo
El primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, durante una conferencia de prensa en el Cairo (Egipto) el día 20 de octubre

El primer ministro en funciones iraquí, Nuri al Maliki, ha refutado los informes difundidos sobre la guerra de Irak por la página de Internet WikiLeaks, que le acusan de haber ordenado arrestos selectivos, y aseguró que la publicación tiene "objetivos políticos".

"Los arrestos no se llevan cabo sobre bases sectarias, pertenencias políticas o de otro tipo como algunos sectores insinúan, sino por las pruebas que condenan a la persona, sin discriminación", aseguró Al Maliki en un comunicado difundido por su Oficina de Información.

La nota agrega que "el Gobierno del primer ministro, en su calidad de comandante supremo de las Fuerzas Armadas, cumple con su deber de detener y castigar cuando lo ordena la Justicia".

El comunicado no se refiere a los datos que acusan a Al Maliki de ordenar la formación de equipos encargados de perpetrar torturas y matanzas.

Sin embargo, afirma que "pese a la complicidad de algunos medios de información con la dirección (WikiLeaks) que les filtró la documentación antes de difundirla en su página, no han podido presentar una sola prueba de una conducta antipatriótica por parte del primer ministro".

"Los iraquíes son conscientes de que estas jugarretas y bombas informativas tienen conocidos objetivos políticos", subraya la nota, según la cual la manera y el momento de filtrar estos documentos que acusan al primer ministro y a otros responsables iraquíes "plantean más de un interrogante".

Al Maliki lucha en la actualidad por la reelección como primer ministro, después de que en las elecciones del pasado 7 de marzo su coalición Estado de Derecho quedase en segundo lugar con 89 escaños y de que la ganadora, Al Iraqiya, tampoco consiguiera con sus 91 asientos el suficiente respaldo para formar gobierno.

El comunicado destaca que Al Maliki en sus cuatro años de gestión ha trabajado arduamente por la unidad del país y ha tomado "posturas valientes que sepultaron la violencia sectaria en todo Irak y ha luchado contra los que están fuera de la ley y cometen actos terroristas".

Los efectos de las filtraciones

El Gobierno australiano ha indicado que la filtración a WikiLeaks "pone potencialmente en riesgo a aquellos que nos ayudaron en el pasado". Australia inició en junio de 2008 el repliegue de sus 20.000 efectivos desplegados en suelo iraquí tras la victoria electoral de los laboristas y lo finalizó oficialmente en julio de 2009.

"El gran peligro de difundir esta información no autorizada es que perjudique nuestras operaciones de seguridad.  Esto permite que la gente la examine", dijo el ministro de Defensa, Stephen Smith, a la televisión australiana.

La postura de Australia en relación a la divulgación de los documentos, es similar a la adoptada por Estados Unidos y Reino Unido, que han advertido de que puede poner en peligro a las tropas de la coalición y del Gobierno iraquí. Australia mantiene un contingente de cerca de 1.550 militares en suelo afgano.

Analizarán la actuación de EE UU en Irak

Por otra parte, la oficina del primer ministro dijo que estudiarán la documentación de WikiLeaks, que revela una conducta inapropiada de las tropas estadounidenses en Irak o de compañías dependientes de ellas.

Entres estas últimas, puso como ejemplo la empresa de seguridad Blackwater,  a la que el Gobierno iraquí prohibió trabajar en el país por las agresiones perpetradas contra iraquíes inocentes.

"Por ello, reiteramos la necesidad de que se tenga en cuenta esa documentación para que nuestros ciudadanos que quizá fueron víctimas de violaciones logren la justicia. El Gobierno no será negligente en los derechos de los ciudadanos, sin excepción", indica el escrito.

Además, explica que "algunos testimonios dirigidos contra otros sectores no estadounidenses (iraquíes), deben ser revisados con cautela e investigados, por lo que el Gobierno los tendrá en cuenta e investigará para ver hasta qué grado son verdaderos, con la finalidad de llevarlos ante la Justicia".

La filtración a través de la página de internet WikiLeaks de 391.000 documentos sobre la guerra en Irak ha revelado numerosas denuncias de torturas y abusos que EEUU nunca investigó,  muertes de civiles de las que no se informó y la ayuda iraní a las milicias iraquíes.

Los informes señalan que desde la invasión estadounidense de Irak, en 2003, han fallecido más de 100.000 iraquíes, de los que unos 70.000 eran civiles.