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Conjurar el paro en época de crisis con el mejor expediente universitario de toda España

  • Ángel Gabilondo ha entregado los Premios Nacionales a la Excelencia
  • El ministro les ha pedido que sean "motor" e "impulso de un nuevo país"
  • Muchos comenzaron a trabajar antes de acabar, otros se están doctorando
  • Sus notas les abren un mercado laboral con el 40% de los jóvenes en paro

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Eduardo Dávila, el primer premio nacional a la excelencia de Economía, está haciendo el doctorado en Harvard.
Eduardo Dávila, el primer premio nacional a la excelencia de Economía, está haciendo el doctorado en Harvard.

A su edad, cuatro de cada diez jóvenes no tienen trabajo. En un momento de crisis como el actual, con una tasa de paro del 40,93% entre los menores de 25 años, según los últimos datos de la EPA correspondientes al primer trimestre, no saben lo que es hacer cola en una oficina de empleo. Muchos empezaron a trabajar antes, incluso, de acabar la carrera. Otros han optado por la investigación para doctorarse. 

Son los jóvenes galardonados con los Premios Nacionales a la Excelencia en el rendimiento académico universitario del curso 2007-2008, que este martes ha entregado en Madrid el ministro de Educación, Ángel Gabilondo. Son los expedientes más brillantes de cada una de las carreras que se imparten en España. Los número uno recibirán 3.300 euros. Hay segundo y tercer premio y menciones especiales por cada titulación.

Gabilondo ha pedido a los 209 premiados que, en medio de una sociedad del "lamento y la resignación", sean "eje, motor, impulso de un nuevo país" y que aporten "su grano de arena para construir el futuro" y conseguir que España sea un país "excelente".

El ministro ha bromeado con que ser "excelente, no significa ser raro", sino que tiene que ver con algo que se alza, que se pone en pie y se mueve hacia arriba, como tiene que hacer España. "El conocimientoy la formación es la única posibilidad de que un país progrese" ha dicho Gabilondo.

Eduardo Dávila tiene 23 años, es de Las Palmas y estudió en la Universidad Pompeu Fabra, en Barcelona. Es el primer premio de Economía "con una nota media en torno a 9,9 y 45 matrículas de honor". Está haciendo el doctorado en Harvard, en EE.UU., sobre macroeconomía y finanzas. Los dos primeros años ha tenido una beca de La Caixa y ahora enlazará con una de la Fundación Rafael del Pino. Recibe unos 2.000 dólares al mes y le cubren todos los gastos de manutención.

Cuando acabe, dentro de tres años, no tiene claro qué hará, si se dedicará a la docencia, si intentará entrar en algún organismo internacional como el Banco Mundial o se decantará por la empresa privada. "Es difícil decidir, ahora estoy abierto a todas las opciones".

Dávila confía en que la situación económica "vaya mejor" cuando termine su doctorado. Para ello, apunta que es necesario tomar "medidas importantes cuanto antes" en España. La clave para encontrar trabajo es estar "bien formados y preparados", algo que, en su opinión, no ocurre actualmente entre los jóvenes.

La opción de irse fuera

España es su "opción preferente, pero no es la única opción". El primer premio de Economía es un posible candidato a la llamada fuga de cerebros. "No es que no quiera volver, es que a lo mejor las mejores oportunidades están fuera", explica a rtve.es.

Daniel Peciña López tiene 25 años, estudió en la Universidad Complutense de Madrid y es el primer premio nacional de la carrera de Publicidad y Relaciones Públicas con una nota de 9,3. A pesar de este expediente (sólo tuvo un suficiente porque en una asignatura dieron un aprobado general porque el profesor enfermó) asegura que "pisaba muy poco la biblioteca". La clave, asegura, "está en hacer lo que a uno le gusta".

Cuando acabó sus estudios hizo un máster de marketing en Oxford, Reino Unido, con una beca de la Fundación Ramón Areces. "Mis amigos me decían: Daniel, no te vengas a España", relata este riojano que confiesa que tenía "serias dudas" de poder encontrar trabajo en el país. Consiguió un puesto en la Agencia de Desarrollo Económico de La Rioja (ADER) para promocionar el vino de su tierra en México y ahora se pasa medio año en España y otros seis meses en América.

Sin embargo, tiene amigos de la carrera que están en paro o que han acabado trabajando en algo que no es lo suyo. Otros han optado por seguir estudiando para poder obtener un contrato de becarios.

El camino de la investigación

Dolores Remedios estudió en la Complutense y es primer premio de Farmacia con un 9,73. Las asignaturas que se le 'resistieron', con un notable, fueron Matemáticas de primero, Botánica e Inmonología.

Ella dedicaba el mes y medio antes de los exámenes a estudiar entre 12 o 15 horas al día, pero ello, asegura, no le impedía quedar con sus amigos en otros momentos. Es cuestión de lo que se exija cada uno. "A lo mejor uno con un aprobado es feliz y otro necesita una matrícula", añade.

Dolores cuenta con una beca del Ministerio de Educación de 1.142 euros al mes para doctorarse. Está investigando sobre fármacos para la leishmaniosis canina, una enfermedad que afecta a los perros y para la que aún no hay ningún medicamento eficaz del todo. Actualmente vive con sus padres.

El primer premio de Biología, Patricia Carulla, que estudió en el Pompeu Fabra, también ha optado por la investigación. Está doctorándose en Biomedicina en el Instituto de Bioingeniería de Cataluña en un grupo que busca terapias combinadas que sirvan para la regeneración neuronal después de lesiones.

Carulla, de 24 años y una nota de 3,52 sobre 4 en la carrera, estuvo haciendo prácticas en un laboratorio e hizo dos máster, uno de industria farmacéutica y otro de biotecnología, cuando acabó sus estudios. Ahora tiene cuatro años de investigación por delante. Cuando acabe no sabe lo que hará. "Irme al extranjero es siempre una tentación, pero no lo sé".

Alba Díaz Geada es primer premio de Historia con un 3,85 sobre 4. Hizo la carrera en la Universidad de Santiago de Compostela. Alba explica que para su familia, de un pequeño pueblo de Lugo, era un esfuerzo que estudiara fuera y que tenía que sacar buenos resultados.

El año pasado hizo un máster en Historia contemporánea y ahora está haciendo la tesis sobre la movilización del campo gallego en la época de la Transición. Tiene una beca del Ministerio de Educación de unos 1.100 euros y vive en una residencia universitaria por la que no paga a cambio de trabajar en la biblioteca. "Soy una privilegiada por tener una beca que me permite mantenerme y no tener que volver a casa", dice orgullosa.

Rocío Chavet también estudió en la Universidad de Santiago. Es primer premio de Filología Francesa con un 9,47 de nota media. "Estudié mucho, obviamente, sin esfuerzo no se consigue nada", explica Rocío que vivió en Suiza hasta venirse a España para hacer la carrera.

Está trabajando en la oficina de Relaciones Exteriores de la universidad y en su mente está sacarse algún día una plaza de profesora en Secundaria aunque asegura que es muy difícil. "Esperanza no sé, sería algo casi milagroso".

Comenzar a trabajar antes de acabar

Gabriela Luzzi es el primer premio de Periodismo. Nació en 1985 y estudió en la Universidad Complutense de Madrid con una nota media de 9,3. La asignatura que más le costó y en la que 'sólo' sacó un notable fue la que más le gustó, Relaciones Internacionales de segundo.

Luzzi asegura que tuvo "un antes y un después" en tercero de carrera cuando empezó unas prácticas en al agencia A+A Imagen y Comunicación, en la que sigue trabajando actualmente. En cuarto y quinto estudiaba por la mañana y trabajaba por las tardes. Salía a las seis de la mañana de casa y no llegaba hasta las nueve de la noche.

Ahora se dedica a la comunicación coorporativa en el campo de la banca privada y los fondos de inversiones. "Es un sector que se está reactivando y que genera mucha información", explica.

Gabriela es consciente de que un buen expediente "abre puertas" en el mercado laboral. Su chico, que también realizó Periodismo, por fin ha encontrado trabajo, aunque no de lo suyo.

Aitor Tena, de 24 años, estudió en la Pompeu Fabra. Es el primer premio de Relaciones Laborales. Reconoce que no invertía "demasiado tiempo al estudio, pero que el tiempo que dedicaba le resultaba fácil". En el segundo año empezó a trabajar en el departamento de Recursos Humanos de ChupaChups, donde sigue a día de hoy. A la vez está sacando la licenciatura de Ciencias de Trabajo.

La mayoría de sus amigos han optado por seguir estudiando la licenciatura porque no encuentran trabajo.

Elia Barreda, de 25 años, es el primer premio de Traducción e Interpretación. Estudió en la Pompeu Fabra. Antes de terminar, hizo prácticas en una agencia de traducción alemana y antes de acabarlas ya le habían hecho fija. En junio hará dos años en este empresa en la que se dedica a la traducción técnica de manuales de maquinaria.

Encontrar trabajo como traductor autónomo, explica, no es fácil. Primero, porque "pasan años hasta que te conviertes en un buen traductor" y porque luego tienes que tener contactos. "El sector de la traducción está en auge, pero eso no significa que haya trabajo", resume.

Algo más difícil por la crisis económica

Raquel Torres, de 23 años, estudió también en la Pompeu. Es primer premio de Administración y Dirección de Empresas. Cuando acabó la carrera se fue a Amsterdam a hacer un máster de Economía empresarial. Antes de irse a Holanda recibió ofertas de trabajo de tres consultoras. Le dijeron que cuando regresara a España volviera a llamar, pero entonces ya no fue tan sencillo porque la crisis ya estaba pasando factura.

Aún así, cuando ya había conseguido trabajo en la consultora en la que está ahora, le salió una segunda oferta que acabó rechazando. Reconoce que un expediente como el suyo hace que las empresas estén "más dispuestas a llamarte" para un entrevista. Algunos de sus compañeros aún están buscando.

Ane Fabo estudió en la Universidad de Navarra. Es el primer premio de la Ingeniería de Telecomunicaciones. "Tenía buen expediente aunque no pensé que para tanto", dice modestamente esta joven de 25 años con una nota media de 9,3 en la carrera.

Nunca ha dejado de tener vida social y asegura que más que sacrificarse lo que hecho es dedicarse a lo que más le gustaba. En su universidad le ofrecieron la posibilidad de hacer el proyecto en el MIT, el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Estados Unidos.

Después se quedó un año más haciendo otros proyectos de investigación hasta que regresó a España en julio de 2008. "La situación no era la misma que ahora" y consiguió enseguida trabajo en la consultoría Deloitte donde trabaja en un grupo de energía.

Ana asegura que en el campo de las telecomunicaciones el empleo no está tan mal como en otros sectores. La diferencia con otras épocas de atrás es que antes, si alguien no estaba muy conforme con su empresa, podía cambiarse fácilmente. Ahora hay que aguantar.

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