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El ex presidente argentino Kirchner, elegido por unanimidad primer secretario general de Unasur

  • Vence las resistencias a su candidatura de Uruguay, Colombia y Perú
  • Llega al cargo tras una dolorosa derrota electoral en Argentina
  • Durante su Presidencia se caracterizó por sus ausencias en cumbres regionales

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KIRCHNER, UN LÍDER ATÍPICO PARA LA "PINGÜINERA" SURAMERICANA
Kirchner, en una foto de archivo en un acto el pasado mes de febrero.

El ex presidente argentino Néstor Kirchner ha sido elegido por unanimidad secretario general de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) en la cumbre extraordinaria que se celebra a las afueras de Buenos Aires.

Kirchner, de 60 años, esposo y antecesor en el cargo de la actual mandataria argentina, Cristina Fernández, logró vencer las resistencias a su candidatura de Uruguay, Colombia y Perú, y fue designado por el acuerdo unánime del bloque, con la abstención de Argentina por tratarse de un ex presidente del país.

Su nuevo rol de liderazgo regional le permitirá dejar su escaño en la Cámara de Diputados de Argentina, sillón que dudó en ocupar tras la dura derrota del oficialismo en los comicios legislativos de 2009 y en el que finalmente se sentó en diciembre, a regañadientes.

El "pingüino", como lo llaman en Argentina por su origen sureño, tiene una fuerte personalidad y un discurso sin rodeos que le ha traído no pocos conflictos internos e internacionales.

La incógnita de su "dedicación exclusiva"

El ex mandatario deberá adaptarse a su nuevo papel, que según el tratado constitutivo de Unasur le exige tener "dedicación exclusiva", no aceptar instrucciones de ningún gobierno ni entidad ajena al bloque y abstenerse "de actuar en forma incompatible" con su condición de funcionario internacional.

Pero como este tratado aún no está vigente, formalmente Kirchner podrá seguir lidiando con el caldeado panorama político doméstico como líder del gobernante Partido Justicialista (PJ, peronista), y competir por la Presidencia en los comicios de 2011, para lo cual tendrá que esforzarse por revertir la pérdida de popularidad del Gobierno y la suya propia.

Al esposo de la actual mandataria argentina, Cristina Fernández, no le gustan las cumbres presidenciales, a las que faltó en varias oportunidades cuando gobernó el país, entre 2003 y 2007.

Su desempeño en sus nuevas funciones regionales es toda una incógnita, aunque trasladar la sede de Unasur de Ecuador a Argentina facilitaría su labor.

Kirchner, de 60 años, accedió a la Presidencia en 2003, después de que el ex mandatario Carlos Menem (1989-1999) desistiera de competir con él en una segunda vuelta electoral.

Ascenso meteórico

El hasta entonces gobernador de la sureña provincia de Santa Cruz se convirtió en presidente con el 22,7% de los votos, aunque con publicitada fama de buen administrador público, un dato no menor para un país que a finales de 2001 sufrió una de sus peores crisis económicas.

Abogado de profesión, Kirchner gobernó Santa Cruz, una rica y deshabitada provincia, ininterrumpidamente desde 1991, previo paso por la intendencia de Río Gallegos, su ciudad natal.

Durante su carrera política, ocupó distintos cargos en los cuadros de conducción nacional del PJ y representó al partido en la convención que reformó la Constitución en 1994.

Como presidente, apoyado en sectores sindicales y populares, devolvió al país a la senda de crecimiento y purgó a las cúpulas militares en un proceso que posibilitó la reapertura de los juicios contra los responsables de los hasta entonces impunes crímenes de la última dictadura.

Declive

Mantuvo una relación crispada con empresarios, organismos multilaterales de crédito, Iglesia y prensa, se enfrentó a la oposición y fracasó en su intento por lograr una concertación "transversal", alimentada por aliados de sectores progresistas como el socialismo y los denominados "radicales K".

En diciembre de 2007, tras haber alcanzado un nivel de popularidad del 65%, le sucedió su esposa, Cristina Fernández, en la presidencia pero los sucesivos conflictos de su Gobierno, detonados a partir del enfrentamiento con el sector agropecuario en 2008, minaron la imagen positiva del matrimonio presidencial.

Este declive quedó en evidencia en los comicios de junio pasado, cuando Kirchner encabezó la candidatura oficialista a diputados en la provincia de Buenos Aires y fue derrotado por el peronista disidente y empresario colombiano Francisco de Narváez.