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Salgado: "Decir que Bruselas podrá vetar los presupuestos, es exagerar la propuesta"

  • Los 27 urgen a reordenar el sistema bancario 
  • La UE reclama a los Estados medidas "más concretas" para paliar el déficit

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Termina la reunión informal del Ecofin

Cada vez parece más claro que la Comisión Europea examinará los presupuestos de cada país antes de que sean aprobados para que pueda hacer sus propuestas. De esta manera el comisario Oli Rehn quiere evitar que se lleven a cabo políticas que no vayan acorde con el conjunto de los 27 miembros comunitarios.

Para ello se va a crear el "semestre europeo" que irá de enero a junio y en el que Bruselas irá recibiendo ideas que los países quieren incluir en sus cuentas para el siguiente año. De esta manera habrá un seguimiento aunque, en ningún caso, habrá un veto a los números presentados.

Lo que hará la Comisión Europea es efectuar "recomendaciones" que sitúen las políticas económicas en el marco europeo.

Reducir el déficit

Según la vicepresidenta Económica, Elena Salgado,  plantear esa posibilidad es "estirar mucho" la propuesta de la Comisión que no "susituirá el trabajo del Consejo de Ministros y los Parlamentos".  Además ha recordado que "las políticas nacionales tienen su reflejo en los presupuestos", por lo que no puede trasladarse una capacidad de veto fuera del ámbito nacional.

La idea que tiene Rehn es evitar lo que ocurre hasta este momento: que cuando Europa puede analizar las cuentas públicas, ya se han aprobado y, por lo tanto, "no se puede" hacer nada.

De este modo se podrá ir fiscalizando de manera correcta que todos los miembros cumplen con el Pacto de Estabilidad, algo vital en estos tiempos en los que todos los miembros de la Unión Europea presentan déficit en sus cuentas.

Sobre este asunto los ministros de economía, reunidos en Madrid este fin de semana,  han analizado los programas de recuperación de 25 de los socios. La conclusión principal -a la que ya había llegado la Comisión- es que "hay falta de concreción en algunas medidas" a partir de 2011, tal y como ha explicado Oli Rhen.

Sólo ha habido dos excepciones. Chipre que ha presentado las cuentas con bastante retraso y Grecia, que se encuentra sometida a un proceso de vigilancia extrema por parte de Bruselas. Precisamente, el gobierno heleno, ha transmitido en este encuentro en Madrid que su plan de recuperación avanza como estaba previsto, y que no cree que haga falta activare el plan de rescate.

La reforma de la banca

Otro de los grandes asuntos que tienen entre manos los ministros del Ecofin es la reforma del sistema bancario. Algo que todavía está debatiéndose ya que no hay acuerdo en qué hacer. Las posibilidades son muchas y "deben explorarse", entre ellas: imponer una tasa a la banca o la creación de un Fondo de Garantía de Depósitos a nivel europeo.

Todas están en estudio, aunque existe "unanimidad" a la hora de impulsar aquellas que "disminuyan el riesgo moral " de la banca. Es decir, según Salgado, evitar que los bancos tengan la sensación de impunidad al saber que el Estado les respaldará cuando vengan mal dadas. O lo que es lo mismo "quien contamina, paga".

Lo que sí parece claro es que los 27 buscan una solución "a la europea" que permita crear un marco preventivo avanzando en la coordinación y la disminución de los efectos que pueda tener sobre la banca una futura crisis.

Sea como sea tanto el comisario de Asuntos Económicos como la vicepresidenta española han destacado que serán medidas que "no impedirán" a las entidades financieras "aumentar su capacidad crediticia".

A este respecto, el presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet, ha alertado del "riesgo" que tiene plantearse estas medidas en clave nacional y ha recordado que "nos enfrentamos a una situación en conjunto, y debemos buscar soluciones en conjunto".

El G20 en ciernes

Ese trabajo mano a mano debe producirse en el marco de la Unión Europea, pero también con el resto de los socios a nivel internacional. Papel clave juega en ello el G20 que celebra su próxima reunión en Toronto en el mes de junio y al que Europa quiere acudir con una serie de propuestas debajo del brazo.

La primera y más importante: establecer un programa de salida de la crisis, que permita crear un crecimiento sostenible. Todo ello con el objetivo de garantizar que las regiones más afectadas van disminuyendo el déficit en el que se encuentran y dar un fuerte impulso global a la reforma del sistema.