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El obispo Williamson deberá pagar 10.000 euros por negar el Holocausto

  • Su abogado ya había anticipado que no se presentaría
  • Negar el Holocausto está penado por la ley en Alemania

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Asiento vacío del obispo Richard Williamson, durante la primera jornada de su juicio por negar el Holocausto
Asiento vacío del obispo Richard Williamson, durante la primera jornada de su juicio por negar el Holocausto

10.000 euros es la cantidad que el juzgado ha fijado como condena este viernes para el Obispo ultraconservador británico, Richard Williamson, por haber negado el Holocausto.

El juicio ha comenzado este viernes con la ausencia de Williamson, como ya había anunciado su abogado.

Dicha negación la realizó en enero de 2009, en Ratisbona, Alemania, ante la televisión sueca. Entonces afirmó que no le constaban ni la existencia de las cámaras de gas ni la masacre de judíos por los nazis.

Hacer este tipo de afirmaciones y, en definitiva, negar el Holocausto, se considera incitación al odio entre los pueblos y está penado por la ley en Alemania.

Williamson reside en Gran Bretaña aunque hasta el año pasado vivía en la Argentina, donde dirigía el seminario ultraconservador del grupo del fallecido obispo Marcel Lefebvre, en La Reja.

Ttras sus declaraciones, fue expulsado por el Gobierno argentino.

Unas disculpas insuficientes

Las declaraciones de Williamson en las que pedía "perdón" por sus comentarios sobre el Holocausto fueron insuficientes para El Vaticano, que ha argumentado que tiene que distanciarse "de forma inequívoca y pública de sus posiciones sobre la Shoah", según informó el portavoz vaticano, Federico Lombardi.

Y es que el Vatiaco había pedido a Williamson que respetara las condiciones establecidas en la Nota de la Secretaría de Estado del pasado 4 de febrero en la que se exigía que el obispo "lefebvriano" se retractase de manera "inequívoca y pública" de su negación del Holocausto para poder ejercer como prelado de la Iglesia Católica.

Williamson emitió un comunicado en el que afirmaba que "Pido perdón delante de Dios a todos que se hayan sentido honestamente escandalizados por lo que dije", y matizaba que se limitó a dar "una opinión de una persona que no es historiador, una opinión formada hace 20 años en virtud de los datos que entonces estaban disponibles, y que desde entonces había expresado raramente en público".

Pero estas justuficaciones fueron entonces insuficientes y este viernes la justicia alemana le ha penado por ello.