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El Vaticano denuncia que se trata de implicar al Papa en los casos de pederastia

  • Joseph Ratzinger era arzobispo de la diócesis donde se acogió a un cura pedófilo
  • El jefe de los obispos alemanes se reunió con el Papa

Por
MONSEÑOR GEORG RATZINGER
El papa Benedicto XVI mientras observa al subsecretario italiano de la oficina del primer ministro, Gianni Letta, que felicita a monseñor Georg Ratzinger, hermano del Pontífice,

El portavoz del Vaticano, el jesuita Federico Lombardi, ha denunciado la existencia de un intento "fallido" de involucrar al papa Benedicto XVI en los casos de pederastia registrados en la Iglesia católica de Alemania.

En un comunicado divulgado en la página web de "Radio Vaticano", el portavoz de la Santa Sede insiste en que Joseph Ratzinger, cuando era arzobispo de Múnich y Freising, era ajeno al caso del sacerdote con antecedentes de pederastia que fue autorizado para ejercer en la capital bávara en la década de los años 80, asunto que ayer destapó el diario alemán "Süddeutsche Zeitung".

"Es más que nada evidente que en los últimos días hay quien ha buscado -con cierto empeño en Regensburg y en Múnich- elementos para implicar personalmente al Santo Padre en las cuestiones de los abusos. Para cualquier observador objetivo, está claro que estos esfuerzos han fracasado", afirma Lombardi.

"A pesar de la tempestad, la Iglesia ve bien el camino a seguir, bajo la guía segura y rigurosa del Santo Padre. Como ya hemos tenido oportunidad de observar, esperamos que este tormento pueda ser al final de ayuda a la sociedad en su conjunto para hacerse cargo cada vez mejor de la protección y de la formación de la infancia y de la juventud", agrega.

La información divulgada el viernes por el diario alemán llegaba después de que Benedicto XVI se reuniera en el Vaticano con el jefe de los obispos de Alemania, Robert Zollitsch, quien le informó de las medidas que han puesto en marcha para atajar el problema de la pederastia.

Zollitsch, quien también se reunió con la Congregación para la Doctrina de la Fe, fue convocado por el Papa para conocer de primera mano esos casos, ocurridos en las décadas de los años 70, 80 y 90 y que pudieron afectar a unos 350 menores.

En la nota, Lombardi afirma que la línea de Ratzinger ante los casos de pederastia siempre ha sido "la del rigor y la coherencia", afrontando las situaciones más difíciles también en su época como responsable de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

En Alemania siguen apareciendo denuncias de casos de pederastia

La presa alemana continúa este sábado con las revelaciones de actos de pederastia en diócesis de Alemania un asunto del que trata el rotativo "Süddeutsche Zeitung" al desvelar el caso de un sacerdote que reincidió en sus abusos.

La archidiócesis de Múnich y Freising admitió el "grave error" cometido en la década de los 80 -siendo entonces su arzobispo el ahora papa Benedicto XVI- al acoger a un cura con antecedentes de pederastia y destinarlo a una parroquia, donde reincidió en abusos sexuales, tal como revela "Süddeutsche Zeitung".

"Acogimos a un párroco procedente de Essen (oeste del país), que pese a las acusaciones de abuso sexual y de haber sido condenado por ello, fue destinado por el entonces vicario general, Gerhard Gruber, a la asistencia espiritual parroquial", admite la archidiócesis, en un comunicado emitido en respuesta a las informaciones del diario.

Gruber, de 81 años, ha asumido toda la responsabilidad sobre un caso en que se ve implicado el nombre del Papa Ratzinger, en tanto que era arzobispo de ese lugar en el momento en que llegó dicho sacerdote, en 1980, y hasta que se trasladó al Vaticano al ser nombrado prefecto de la Congregación de la Fe, en 1982.

En ese periodo hasta 1982, según el comunicado de la archidiócesis, no se registró ningún incidente más en relación con ese sacerdote.

Entre 1982 y 1985 siguió como asesor espiritual en Grafing (junto a Múnich), hasta que reincidió y fue condenado a 18 meses bajo libertad condicional y una multa de 4.000 marcos (2.000 euros).

Cumplida esa pena, volvió a ejercer en esa archidiócesis, primero en un asilo de ancianos, hasta 1987, y finalmente, hasta su jubilación en 2008, en diversas tareas parroquiales.

El caso saltó a la luz el viernes, al difundir ese rotativo informaciones avanzadas de su edición del sábado, horas después de la Audiencia de Ratzinger en el Vaticano con el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Robert Zollitsch, en que el Papa expresó su total "consternación" por los escándalos de pederastia.

El mero hecho de que el nombre de Ratzinger salga a colación con ese sacerdote le da una relevancia aún mayor al caso, en que se mezclan un cúmulo de errores y aparentes negligencias.

El religioso llegó a esa archidiócesis supuestamente con el compromiso de someterse a una terapia, lo que nunca ocurrió, y de ahí pasó a convertirse en reincidente.

El caso se suma a la larga serie de revelaciones surgidas desde que el pasado febrero salió a la luz el escándalo de pederastia en la escuela de elite jesuita Canisius, en Berlín, en la década de los años 80.

Desde entonces, el goteo de informaciones afecta a casi todas las diócesis de Alemania, con un total de 23 escuelas o internados y especial incidencia en conventos de la Baviera natal de Ratzinger.

Hace una semana, el nombre de Georg Ratzinger, hermano del Papa, se vio ya relacionado con los escándalos de pederastia, por presuntos abusos sexuales en la escuela del Coro de la Catedral de Ratisbona (Baviera), de la que fue director musical.

Entonces se habló de casos ocurridos varias décadas atrás, pero según avanza este sábado el semanario "Der Spiegel", se tiene constancia de que tales prácticas han seguido, por lo menos, hasta 1992.

Dicho semanario, a la venta el domingo, aporta las declaraciones de un ex alumno, Thomas Mayer, según el cual la violencia y abusos sexuales eran práctica extendida en el internado. De acuerdo a su testimonio, él mismo fue violado por compañeros mayores y en el domicilio del prefecto los alumnos practicaban sexo anal.

Al hermano del Papa se le describe en esas informaciones como persona "extremadamente colérica", que en sus ataques de ira podía lanzar sillas sobre los miembros de su coro.