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La estrella de Obama se apaga en la Campus

  • El jefe de la campaña por Internet de Obama explica las claves de sus éxitos
  • Sin embargo, se niega a comentar su actual caída en desgracia en EE.UU.

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 El 'gurú' web de Obama, en la Campus Party Brasil.
El 'gurú' web de Obama, en la Campus Party Brasil. A.F.

"Soy un ciudadano más. Eso es todo". Con estas palabras Scott Goodstein, un americano bajito, tímido y con un cierto aire a Javier Gurruchaga trata de esquivar la cuestión que ha venido evitando: ¿Qué ocurre ahora con el presidente Obama, que esta noche afronta el decisivo discurso sobre el Estado de la Unión?

Porque, obviamente, Goodstein no es un ciudadano cualquiera: él lideró la revolucionaria campaña en internet que llevó al primer negro a la Casa Blanca.

Sin embargo, algo ha cambiado desde la época del 'cambio', también en la Campus Party Brasil, donde ha venido a explicar las claves de su milagro de marketing político. Lo hace con una claridad metódica, ante una audiencia importante pero menor que la que este martes se entregó a otro estadounidense, el ex hacker Kevin Mitnick.

Goodstein les pregunta si tienen Facebook, si están en Twitter, si vieron el famoso vídeo que ponía música al discurso del 'Yes, we can". Algunos levantan la mano, otros guardan silencio. La historia de Obama la conocen, les interesa, pero quizá ya no tanto, porque empieza a ser Historia.

La clave de Obama

La sensación se confirma luego, en las preguntas de los campuseros. Pese al 'efecto Obama', ya no hay cuestiones sobre cómo conoció al Presidente o los entresijos de la campaña, sino asuntos como si se podría hacer una campaña similar en Brasil, donde la brecha digital es aún un abismo y la falta de acceso a la Red dejaría a la gente sin conocer iniciativas políticas como la del candidato demócrata.

"La campaña no iba sobre nosotros, sino sobre el mensaje del senador Obama y gente comprometiéndose", aclara Goodstein a RTVE.es.

En un país como Brasil el principal hallazgo de Goodstein y su equipo durante la campaña, la aplicación conocida como Obama Mobile -que permitía a través del iPhone acceder a las últimas noticias, a los discursos e incluso a la posición del activista más cercano- suena como construir un castillo en el aire.

Con todo, este experto en marketing político que ahora formalmente no está en el equipo de Obama aunque asesora al Partido Demócrata, no puede evitar que se le escape la pasión cuando habla de los 18 meses que pasó en el equipo del entonces senador por Illinois.

"Obama no es un tekkie, no tenía por qué saber lo que era Myspace, o Facebook o Twitter, pero sí comprendió cómo organizar a la gente. No hacía falta explicarle las cosas, solo confiaba en que cada gente hiciera su parte de trabajo. Si Facebook le permitía captar y agrupar voluntarios en Iowa, Facebook estaba bien", relata.

Ensayo-error

De esa forma empieza la historia que todos conocemos y que en realidad fue una continua mezcla de ensayo-error.

"Para nosotros Facebook fue un experimento, pero los voluntarios se organizaron en Iowa y fue un éxito. Twitter fue un experimento y se convirtió en una herramienta poderosa para la opinión pública. Los mensajes de texto en los móviles fueron un experimento y funcionaron muy bien", recuerda.

Sin embargo, lo que antes era experimento ahora es una herramienta conocida. Probaron con Myspace, pero ahora prefiere Facebook. Comenzaron tímidos con Twitter y en este momento se ha convertido en la principal herramienta de contacto directo entre los políticos estadounidenses y sus votantes.

"Cada campaña electoral es diferente. Dentro de cuatro años mi ingenio con el iPhone puede parecer anticuado y estúpido", reconoce Goodstein, que ve en el vídeo a través del móvil y las posibilidades de nuevas redes sociales el futuro de las campañas políticas.

Las nuevas campañas

De lo que sí está seguro es de que nada volverá a ser como antes de 2008. "Millones y millones de jóvenes ya no ven la televisión. Mis padres, aunque siguen viendo la televisión, lo hacen de forma diferente", asegura.

En estas nuevas campañas, la participación de los usuarios se convierte en algo fundamental. Goodstein recuerda como buena parte de los hallazgos de la campaña de Obama no procedieron de sus asesores, sino de voluntarios que colaboraron de alguna manera y a los que el propio equipo demócrata les hizo un hueco.

"La gente quería comprometerse con nosotros e Internet es la mejor herramienta para comprometerse", subraya el asesor estadounidense.

¿Y ahora?¿Querrían seguir comprometiéndose? Goodstein asegura que las ideas o quejas que llevan al twitter de Obama se las hacen saber al presidente, que lo toma como algo serio.

¿Algunas de esas ideas sobre la reforma sanitaria, por ejemplo, aparecerán en el discurso ante el Congreso de EE.UU.? Esta noche podremos saberlo.

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