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El FMI y el Banco Mundial cierran su asamblea anual entre promesas pendientes y nuevas protestas

  • Ambos organismos certifican el protagonismo de los paúises emergentes
  • Sin embargo, la cesión de poder a esos países choca con  numerosos obstáculos
  • También se han confirmado los indicios de recuperación económica
  • Pero los analistas advierten de la posibilidad de recaídas o de nuevas burbujas

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La policía lanza agua pa presión sobre los manifestantes en las protestas que han tenido lugar en Estambul contra el FMI y el Banco Mundial.
La policía lanza agua pa presión sobre los manifestantes en las protestas que han tenido lugar en Estambul contra el FMI y el Banco Mundial.

El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han clausurado este miércoles en Estambul sus respectivas asambleas anuales, en las que ha predominado el optimismo por los indicios de recuperación económica y una cierta apertura de ambas organizaciones hacia los países emergentes, aunque la cesión de poder sigue pendiente de aprobación.

Las protestas registradas en la capital turca también han ensombrecido un tanto las asambleas: este martes, una persona fallecía y casi un centenar eran detenidas en los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, que durante la mañana del miércoles han vuelto a cargar contra unos 300 jóvenes radicales que protestaban en el barrio de Pangalti.

En cualquier caso, la asamblea anual ha carecido del dramatismo de la anterior, en octubre de 2008, semanas después del colapso del banco de inversión Lehman Brothers, cuando parecía que el pánico se iba a tragar al sistema financiero. Las reuniones sirvieron para incidir en el mensaje de que la economía mundial ve la luz al final del túnel y crecerá un 3,3% en 2010 tras contraerse un 1,1% este año. Aun así, parece haber consenso en la necesidad de mantener los paquetes de estímulo hasta que la recuperación no esté afianzada.

Este optimismo moderado, al apreciarse el nuevo verdor de la economía, no ha evitado que el ambiente sea aún desapacible, ante el temor de que el repunte se atranque cuando se retiren los estímulos públicos y la sospecha de que burbujas nuevas ya están en formación.

Exceso de liquidez

"Existe una preocupación inmensa" sobre la posibilidad de una nueva crisis, ha declarado Steven Schrage, ex secretario de Estado Adjunto de Estados Unidos. Al fin y al cabo, la carcoma actual penetró el sistema de forma imperceptible desde 2003, cuando la Reserva Federal dejó las tasas de interés en un 1% durante demasiado tiempo para combatir la debilidad económica de entonces y las subió muy lentamente.

Ese dinero barato se canalizó al mercado inmobiliario estadounidense y lo mismo pasó en países como Reino Unido, Irlanda y España, donde los precios de la vivienda se inflaron de forma desorbitada.

Ahora los inversores han desviado hacia algunos países en desarrollo, según el FMI, parte de la liquidez inyectada por los bancos centrales en los países ricos, donde el costo de los préstamos públicos es virtualmente nulo. Algunos expertos alertan de que esa escalada parece excesiva, especialmente porque la futura elevación de los intereses en los países ricos podría detener la entrada de dinero de forma súbita. Así que el objetivo es que los mercados no vayan por delante de la realidad económica y lleven a la sobrevaloración.

El FMI prevé que a corto plazo los flujos de capital hacia esos mercados aumentarán y ha aconsejado a Brasil específicamente que piense en retirar parte de su programa de estímulo para frenar la apreciación del real por el influjo de divisas.

Países emergentes

El encuentro ha servido para confirmar el empuje de los países emergentes, sobre todo los asiáticos, que se han convertido en la nueva locomotora de una economía global aún renqueante. "Esta es la primera vez en la que los países emergentes lideran la salida de la crisis", ha comentado Augusto de la Torre, economista jefe del Banco Mundial (BM) para América Latina.

Con ese nuevo equilibrio de fuerzas como telón de fondo los responsables de los dos organismos multilaterales reunidos en Turquía prometieron acelerar la reforma para dar más voz en sus estructuras de poder a los países en desarrollo.

La realidad demuestra, de todos modos, que las grandes promesas son difíciles de cumplir. Lo recordó el propio director gerente del FMI, Dominique Strauss-Khan, al indicar que la cesión del 2,7% del voto de los países ricos sobre-representados a los emergentes infra-representados aprobada el año pasado aún no ha entrado en vigor porque sólo la han ratificado 36 de los 111 países necesarios.

Todo hace prever que el traspaso del 5% adicional de poder de voto que se quiere llevar a cabo en el FMI y el 3% en el BM afrontará una cuesta igual de empinada. De ahí que voces críticas como la del ministro ecuatoriano de Finanzas, Diego Borja, crean que tras el alboroto y el "echarse flores unos a otros" hay unas medidas "extremadamente tibias" y no la reforma profunda por la que aboga el mundo en desarrollo.