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El tiburón peregrino hace honor a su nombre

  • Un grupo de investigadores revela el secreto de la desaparición de este pez
  • Siendo el segundo mayor del mar se le pierde la pista durante seis meses
  • El seguimiento via satélite ha comprobado que se 'esconden' a bajas profundidades
  • Allí migran hacia zonas más cálidas del planeta en invierno
  • Eso plantearía que más que varias poblaciones hay una única que emigra

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Imagen de un tiburón peregrino, seguido por unos buceadores en el océano.
Imagen de un tiburón peregrino, seguido por unos buceadores en el océano.

¿Puede el segundo pez más grande del mar, con una longitud de más de diez metros y varias toneladas de peso simplemente 'esfumarse' durante la mitad del año? Durante décadas los científicos se han planteado esta cuestión sin tener aparente respuesta mientras el tiburón peregrino hacía su particular 'camino'  de desaparición cada año. Hasta ahora.

Los satélites y las técnicas de geolocalización han acabado con el misterio de esta especie marina y han hallado su secreto cincuenta años después de que se publicase el primer artículo científico sobre el tema, donde se aseguraba que hibernaban a grandes profundidades cual osos de agua salada.

No hibernan, emigran

Este estudio científico, publicado en el último número de la revista Current Biology  confirma que durante milenios estos enormes animales han escapado de la mirada humana sumergiéndose a profundidades de entre 200 a 1.000 metros, donde pueden pasar semanas o incluso meses cada vez.

Sin embargo, en las profundidades abisales no hibernan, sino emigran. Los tiburones peregrinos cada invierno viajan hacia las aguas más cálidas del trópico, otra nueva sorpresa para los científicos, que siempre habían creído que eran tiburones de sangre fría, que se limitaban a vivir en regiones templadas.

Cuando están en superficie estos animales, los segundos más grandes del mundo después del tiburón ballena, son una atracción para turistas por su gran tamaño y porque se aprecian cerca de la costa, lo que ha hecho también que se convirtiesen en un objetivo preferente para pescadores.

Sin embargo, su seguimiento e investigación es muy difícil porque al alimentarse de plancton pueden desaparecer sin que puedan ser seguidos siguiendo los métodos tradicionales, incluso cuando éstán cerca de la superficie, ya que las aguas ricas en plancton tienen una visibilidad muy limitada. 

Especie amenazada 

"Hemos ayudado a resolver el misterio y redefinido la distribución conocida por las especies", asegura orgulloso Gregory Skomal, autor del estudio.

Y es que, más allá del descubrimiento de su secreto, el hecho de que los tiburones peregrinos sean efectivamente eso, peregrinos hacia el agua cálida, supone que más que varias poblaciones en el Atlántico -e incluso en el mundo- hay una sóla que emigra de un lugar a otro.

Este dato es preocupante, ya que la población de tiburones peregrinos está amenazada según la Unión para la Conservación de la Naturaleza.

"La población mundial de tiburones peregrinos puede ser incluso menor de lo que previamente se pensaba", concluye el autor del estudio.