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Se mantiene en pie el único vestigio español en L'Aquila del Reino de Nápoles

  • Se trata de una fortificación militar mal llamada Castello
  • Su estructura se ha visto dañada pero se ha mantenido en pie
  • Otras monumentos de L'Aquila han sucumbido al terremoto
  • Fue construido a partir de 1534 a petición de Don Pedro de Toledo
  • Era una forma de castigar a los vecinos, partidarios de los franceses

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Imagen del Castello de L'Aquila, anterior al terremoto del pasado lunes. abruzzoguidaturismo.it
Hubo un tiempo en que L'Aquila, la pequeña población epicentro del seísmo que ha matado a cientos de personas en el centro de Italia, estuvo bajo dominio español, cuando el Reino de Nápoles era territorio patrio, entre 1527-1738.

Fue en ese medio siglo cuando se construyó el Castello, el único vestigio del paso de los españoles por la zona que aún quedaba intacto. Pero el temblor del lunes ha causado daños en la infraestructura, aunque sin duda es el monumento arquitectónico de la zona que mejor ha soportado el 'vendaval', ya que tanto la Basílica de Santa María de Collemaggio -situada a unas pocas decenas de metros del Castello'- como la de San Bernardino han sucumbido al azote de la tierra.

El Castello español no es un castillo como tal, sino una fortificación, ejemplo de la arquitectura militar de la época, que fue erigido a partir de 1534, a petición del virrey de Nápoles Don Pedro de Toledo. La decisión de su construcción fue un castigo a la población de L'Aquila, en aquel tiempo muy próspera y partidaria de que fueran los franceses y no los españoles quienes les gobernaran.

Otro fatal seísmo en 1703


El arquitecto del fuerte fue un español, don Pirro Luis Escrivá, capitán y arquitecto militar de Carlos V, que trabajó en otras afamadas obras de la zona.

Su grandioso proyecto no llegó nunca a lucir en toda su expansión, ya que los habitantes de L'Aquila, que tenían que pagar con sus impuestos la costosa obra, se revelaron y exigieron el cierre de la obra. Desde entonces, el castillo fue utilizado como alojamiento para las tropas.

Hasta el pasado lunes, el Castello conservaba intacta su forma original, que resulta una de las más evolucionadas de toda la península italiana. Ni siquiera pudo con ella el seísmo de 1703 que arrasó con el resto de vestigios arquitectónicos españoles.

De momento sólo han cerrado temporalmente sus puertas, impidiendo así visitar el Museo Nacional de la región de Abruzzo, en la que se exhibe una destacable exposición arqueológica.

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