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Radio Pirenaica; la voz de la esperanza que burló la censura franquista desde Moscú y Bucarest

  • La vida de Radio España Independiente duró 36 años en la clandestinidad
  • Los presos políticos de Burgos conseguían informar sobre la cárcel
  • La emisora recibía de 1.200 a 1.500 cartas a la semana en su mejor época
  • Radio Pirenaica nunca emitió desde los Pirineos ni desde Praga

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El periodista de RNE Luis Zaragoza ha recuperado, en un libro que acaba de publicarse y que es fruto de su tesis doctoral, la historia de Radio España Independiente, más conocida como Estación Pirenaica, una emisora clandestina que fue la voz de la esperanza, del antifranquismo y de la libertad entre 1941 y 1977.
  
Zaragoza, invidente de nacimiento, se animó a investigar porque sobre Radio Pirenaica había pocos apuntes "breves y subjetivos ya que provenían de las personas que trabajan allí" y auna en su tesis sus dos pasiones: la radio y la historia con un trabajo que reconstruye "desde fuera y de manera amplia la historia de Radio España Independiente".
  
Tras cuatro años de estudios, entrevistas y buceo en los archivos del Partido Comunista de España (PCE) nace la obra: Radio Pirenaica; la voz de la esperanza antifranquista.

Los ojos de este historiador ciego han sido, Carlos y Cristina, sus colaboradores que le leían documentos, cartas que recibía la emisora de los oyentes, transcripciones de las emisiones o correspondencia entre los dirigentes de la emisora y del PCE.
  
El libro repasa la historia, las etapas y las personas que fueron protagonistas en la vida de esta emisora clandestina dirigida por el PCE que transmitió, primero desde Moscú, luego desde Ufa, en la República Autónoma de Baskiria, y más tarde, a partir de 1955, desde Bucarest.

36 años de emisión clandestina
  
Fundada a iniciativa de Dolores Ibárruri, "La Pasionaria", la emisora perduró "como caso único en el mundo" durante 36 años emitiendo de manera clandestina y sorteando las interferencias que ordenaban provocar los franquistas desde las antenas de otras radios como la Liberty, creada por Estados Unidos y financiada de manera encubierta por la CIA.
  
Aunque conocida como Radio Pirenaica, la emisora nunca transmitió ni desde los Pirineos ni desde Praga, otro de los mitos que acompaña a su historia, y su nombre lo utilizó Ibárruri pensando en la salida por los Pirineos de muchos españoles hacia el exilio en el invierno de 1939.
 
Entre 1963 y 1966 tiene lugar en Radio Pirenaica otro hito en la historia de las radios clandestinas: las colaboraciones de los presos políticos de la prisión de Burgos que cada semana redactaban y hacían llegar a la emisora las noticias del interior de una de las cárceles con más vigilancia.
  
A través de portarretratos, bajos platos o en dobles fondos de latas de aceite, los presos mandaban tiras "minúsculas" de papel en las que escribían sus colaboraciones para el programa semanal 'La antena de Burgos'.
  
Muchos fueron los que escucharon alguna vez esta emisora clandestina, que llegó a recibir a la semana entre 1.200 y 1.500 cartas de los oyentes durante sus años de mayor apogeo, incluso muchos tienen todavía en la retina la figura de una persona escondida bajo una manta escuchando La Pirenaica.
  
En resumen, Radio España Independiente era la emisora que decía a quienes combatían contra el franquismo que no estaban solos en la lucha, a quienes no combatían que había gente que sí lo hacía y la que recordaba que el pueblo español en un tiempo había sido libre y que en un futuro lo iba a volver a ser.

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