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Diez muertos en una redada policial en las favelas de Rio de Janeiro

  • Grupos por los derechos humanos denuncian la táctica policial en estos barrios marginales

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Diez muertos y cuatro detenidos es el balance de la última operación policial en las favelas del oeste de Rio de Janerio, Brasil. Según France Presse, todas las víctimas, entre las que hay dos adolescentes de 15 y 16 años, iban armadas y opusieron resistencia.

Al parecer, unos 300 policías han entrado en los barrios marginales de Coreia, Taquaral, Rebu y Vila Alianza, utilizando helicópteros y coches blindados en una operación antidroga, la mayor desde que empezó el año.

Las diez víctimas eran presuntos narcotraficantes, cargos que también se imputan a los arrestados, según ha declarado el jefe de la Policía, Joao Luis Costa.

Las autoridades han localizado la casa del cabecilla del barrio de Coreia, donde permanecían escondidas varias personas. Entre ellas estaban seis de las víctimas contra las que han disparado. "Tuvimos suerte, hubo un fuego cruzado y despues trasladamos a los traficantes heridos al hospital", ha relatado Costa.

Violencia policial

Los residentes de la zona se han quejado de la tácticas policiales, que han obligado a cerrar 13 colegios y guarderías durante las cinco horas que ha durado la operación, así como los comercios cercanos.

"Cerramos por razones obvias. Hay mucha acción y los vecinos tienen miedo a salir de sus casas por los disparos", ha explicado el dueño de un bar de la favela de Taquaral.

Los enfrentamientos entre la policía y estos grupos armados se producen casi a diario desde que el actual gobernador del Estado, Sergio Cabral, ordenara una ofensiva masiva contra la delincuencia organizada en las 900 favelas de Rio de Janeiro, una de las ciudades más peligrosas del mundo. 

El presidente de Brasil, Lula da Silva, ha dicho este martes que "el Gobierno debe estar presente en las favelas para que sus habitantes tengan todo lo que necesitan".

En 2007 la policía mató a tiros a 1.330 personas en este tipo de operaciones, cuyas tácticas denuncian los grupos que luchan por los derechos humanos.

En estos barrios marginales de Rio viven 1.500.000 personas.