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Descubren que el cráneo que inspira la última entrega de Indiana Jones es un fraude

  • La película se ambienta en la selva peruana, supuesto origen de la calavera
  • El cráneo se encuentra en un museo de París y se talló en Alemania en el siglo XIX
  • Los directores renuncian a cobrar si no consiguen un mínimo de taquilla

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Para la nueva entrega de Indiana Jones nos remontamos a 1957. En tiempos de la Guerra Fría, el más intrépido arqueólogo del cine se dirige a Perú en busca de una pieza mítica por los poderes que se le atribuyen: la calavera de Akator, que despierta, a partes iguales, superstición, miedo y admiración. Por desgracia, no estará solo en su intento, al aventurero le siguen los pasos unos agentes soviéticos que también quieren la calavera.

Pero unos investigadores franceses han agregado más morbo a la película. El que puede provocar que Indiana Jones sea tomado por un impostor. La famosa calavera se encuentra en la colección del museo Quai Branly de París, cuyos conservadores encargaron un estudio para autentificar la procedencia de la pieza estrella de la película.

En el museo se han llevado una desagradable sorpresa, porque han descubierto que la calavera es un fraude, porque ni es de la era precolombina, ni fue tallada en América del Sur, sino que fue tallada por un artesano alemán a finales del siglo XIX, según investigadores del Centro de Investigación de los Museos de Francia, organismo dependiente del parisino museo del Louvre.

El 'Cráneo de París'

El 'Cráneo de París' fue donado al Museo Etnográfico de la capital francesa por el explorador Alphonse Pinart en 1878 y fue considerado durante un tiempo como una obra de arte precolombina, representación de Mictlancihuatl, deidad azteca del mundo de los muertos. Se trata de una escultura de cuarzo de gran pureza, de 11 centímetros de altura y 2,5 kilos de peso.

Coincidiendo con el estreno de la película  Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, que será presentada en mayo en el Festival de Cannes, el Museo del Quai Branly organiza, a partir del 20 de mayo, una exposición para presentar al público el cráneo de cristal de su colección, precisando que se sabe hoy con certeza que se trata de una falsificación.

En la misma época aparecieron en el mercado de piezas arqueológicas otras calaveras de similares características, hasta una docena, que provocaron la fascinación de los arqueólogos. Una pieza como ésta permanece en el Museo Británico de Londres, que encargó un estudio parecido, cuyos resultados no se han publicado, tal vez por miedo a que se descubra que también es un fraude.

Spielberg, Lucas y Ford se juegan el sueldo

Puede que Steven Spielberg, George Lucas y Harrison Ford hayan tomado este revuelo como una publicidad extra, que no por mala no deja de añadirle interés a la película. Los tres se han comprometido con la productora Paramount Pictures a no cobrar nada si no superan los 251 millones de euros en taquilla.

La crisis por la que atraviesa Estados Unidos y el elevado coste de producción, unos 210 millones de euros, llevó a los directores y al protagonista a posponer sus ingresos hasta que la Paramount recupere la inversión.

Las grandes productoras son cada vez más prudentes a la hora de involucrarse en largometrajes multimillonarios por las nubes negras que se ciernen sobre Hollywood, donde se palpa una crisis en el ambiente.

Cada vez es más caro hacer una película y ni las taquillas ni los DVD garantizan a los estudios amortizar la inversión, por lo que los amos de la industria buscan cubrirse las espaldas, especialmente después de una huelga de guionistas y un posible paro de los actores.

Sea como fuere, los incondicionales del aventurero podrán disfrutar este verano de sus correrías, aunque éstas se basen en hechos inventados con pretensiones históricas, o en calaveras mitológicas que en realidad no lo son.

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