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Tenis de Mesa | Campeonato del Mundo

Álvaro Robles y Ovidiu Ionescu pierden la final y consiguen la plata en el Mundial de tenis de mesa

  • El onubense ha logrado la primera medalla de la historia del 'ping pong' español en un campeonato del mundo
  • La superioridad de la pareja china ha sido incontestable, pero han competido e incluso ganado un juego

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Álvaro Robles y Ovidiu Ionescu consiguen la plata en el Mundial de tenis de mesa

El español Álvaro Robles ha perdido junto al rumano Ovidiu Ionescu la final masculina de dobles del campeonato del mundo de tenis de mesa que se está disputando en Budapest. La pareja hispanorumana ha sido derrotada por los chinos Ma Long y Wang Chuqin por un contundente 4-1 (11-3, 8-11, 11-7, 11-3 y 11-5).

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La historia ya estaba hecha, el 'ping pong' español tenía asegurada su primera medalla en un mundial en la historia y el pionero era un onubense de 25 años que se llama Álvaro Robles. Va a hacer que muchos niños en nuestro país tengan un referente en el que fijarse y cojan una pala.

La superioridad de los chinos era evidente y ya en la previa el español avisaba de que "los chinos son la supremacía. Tienen un nivel tan alto que siempre es difícil plantarles cara" pero iba a ser "una posibilidad de luchar a ver qué pasa".

Pues del 'a ver qué pasa' a competir hasta incluso ganarles un set y demostrar que pueden plantar cara a la hegemonía de los chinos en este deporte. La pareja china comenzó el partido asustando, con la superioridad prevista al inicio. Con un 11-3 ventilaron rapidito el primer juego.

Después llegó la sorpresa porque las gestas son de los que creen, el dúo hispanorumano desplegó su mejor tenis de mesa para vencer un juego en la final del Mundial por 8-11. En el tercer set los chinos parecieron acusar la presión cuando se adelantaron por 7-3 y cedieron tres puntos seguidos para el 7-6, con Álvaro Robles golpeando bolas inverosímiles como el escorzo ya con 9-6 en el marcador.

Pero hasta ahí dejaron Ma y Wang volar las ilusiones de los españoles y rumanos. Desde entonces no dieron ninguna opción. Con el 5-2 en el siguiente, el técnico español pidió tiempo muerto para parar la sangría la no consiguió cerrar la herida y acabó perdiendo 11-3. Con un 11-5 en el último los chinos revalidaban su título.