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Fútbol | Real Madrid

Zidane no consigue enderezar el juego del Madrid

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Zinedine Zidane, en el estadio de Gran Canaria.
Zinedine Zidane, en el estadio de Gran Canaria.

"Jugando así no vamos a ninguna parte", aseguró Zinedine Zidane tras el partido del Real Madrid contra la UD Las Palmas, en el que los blancos se llevaron los tres puntos gracias a dos jugadas a balón parado que evitaron un desastre a la altura del nivel de juego desplegado por su equipo.

Dominado por un rival teóricamente inferior, sin una idea clara de juego y con errores defensivos de bulto, el Madrid escribió un capítulo más de su desmadejada trayectoria liguera y el técnico francés ofreció su versión más crítica: "No me voy contento y sí un poco preocupado por la segunda parte, estoy convencido de que podemos jugar de otra forma".

Estoy convencido de que podemos jugar de otra forma

Con el único objetivo de la Champions, Zidane ve con preocupación la falta de tensión competitiva en Liga, el termómetro del estado de su equipo. Si bien ha perdido sus opciones para pelear por el título y aún mantiene un colchón de diez puntos con respecto al cuarto clasificado, partidos como el de este domingo acentúan el extraño momento que vive el Madrid.

Capaz de golear en casa sin despeinarse, el equipo merengue sigue siendo un puzle despiezado fuera de casa. En el estadio de Gran Canaria, los blancos cedieron la posesión a la Unión Deportiva, que mantuvo el cuero el 51% del tiempo. De nuevo, Zidane cambió a su equipo y presentó un centro del campo formado por Casemiro, Modric e Isco. No funcionó.

Discutidas decisiones de Zidane

La llamativa ausencia de Kroos en la convocatoria, junto a las de Danilo y James, provocó un experimento fallido del técnico francés. Casemiro resultó determinante con el cabezazo que dio la victoria al Madrid y cumplió con su papel defensivo, pero se mostró poco operativo a la hora de sacar el balón jugado. Modric quiso tomar el mando una y otra vez para desatascar la salida del juego merengue pero en sus bajadas perdió más de un balón en una zona peligrosa. Isco, de nuevo intrascendente, se marchó al banquillo con un cabreo monumental.

En el once de Zidane también había novedades en la línea defensiva, donde apareció por primera vez en Liga Álvaro Arbeloa, en otra decisión discutida. El lateral ocupó la banda izquierda, con Marcelo y Nacho en el banquillo, y se hizo evidente la falta de minutos en sus piernas. Mejor salió la titularidad de Lucas Vázquez, de nuevo de lo más destacable del Madrid, aportando verticalidad constante en un tridente en el que ni Cristiano ni Bale estuvieron finos.

Tenemos que jugar mucho mejor si queremos esperar algo

Sin posesión y con hasta 61 pérdidas de balón, el Madrid sufrió ante un equipo de fútbol atractivo al que le faltó definición y que provocó que el mejor del todopoderoso Real Madrid fuera su portero. Keylor Navas, un domingo más, fue el salvador de los de Zidane con sus habituales intervenciones felinas.

"Tendremos que jugar mucho mejor, eso está clarísimo si queremos esperar algo de lo que tenemos por delante", concluyó el entrenador blanco al término de un encuentro en el que reservó a varios de sus mejores jugadores pese a que no hay partido de Champions por delante. La cita contra el Sevilla del próximo domingo es la siguiente meta, una nueva y difícil prueba para enderezar al equipo antes del parón de selecciones y de la definitiva recta final de la temporada.