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Tour de Francia

Froome, amo del Tour, camino de los Alpes

  • El ciclista británico impone su superioridad a sus rivales en la carrera
  • Chris Froome se consolida como dueño del Tour 2013, a cinco etapas del final
  • Una contrarreloj, en la que parte como favorito, y los Alpes, sus últimos retos
  • El Tour de Francia en directo, cada día en Teledeporte, TVE HD y RTVE.es

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El día que Froome 'desató los vientos' en el Mont Ventoux

El Tour de Francia tiene dueño y se llama Chris Froome. Pocas veces se ha visto atacar a un líder sin levantarse siquiera del sillín, como hizo el británico en las rampas del Mont Ventoux, mítica cima de una categoría tan especial como la que mostró el ciclista del equipo Sky. A falta de seis etapas para la conclusión de la ronda gala, los Alpes serán el último juez para un Chris Froome que ya ha dictado su particular sentencia. [El Tour de Francia en directo, cada día en Teledeporte, TVE HD y RTVE.es]

La exhibición realizada por el británico impone autoridad e infunde un tremendo respeto a sus rivales a la hora de 'despertar a la bestia'. Tal y como está Froome, parece que intentar atacarlo solo puede desencadenar su furia y quedar en evidencia ante la fuerza y la forma que demuestra el líder.

Es triste, sin embargo, que gestas como la que hizo este británico de 28 años no hagan sino elevar el nivel de sospecha que algunos tienen sobre su rendimiento y el de su equipo, lo que le ha hecho defenderse de posibles acusaciones en la rueda de prensa ofrecida en el día de descanso.

La subida de Froome al Mont Ventoux fue rápida, muy rápida. Más rápida aún que la que hicieron Armstrong y Pantani hace 13 años. Dos ciclistas que el tiempo demostró que venían impulsados por productos prohibidos.

Al margen de esa desagradable sombra, lo que no se puede negar es que la carrera está apasionante, quedan seis días de carrera y, como bien dice Alberto Contador: "Hasta París no se sabe lo que va a pasar". El viejo axioma del ciclismo de que hasta que no se cruza la última línea de meta de la última etapa no está decidida una carrera, también es válido para un líder tan firme como Froome.

Batallas ganadas por Froome

Lo que ocurre es que el británico tiene ganada de antemano cualquier batalla que sus rivales le puedan plantear en lo que queda de carrera. De entrada, la tiene ganada de manera psicológica, es el más fuerte; pero también la lleva ganada en la general, en la que le saca 4:14 a Baukke Mollema y 4:25 a Alberto Contador.

La única debilidad que ha mostrado Chris Froome en este Tour es la de su equipo, donde solo Richie Porte parece capaz de aguantar y 'poner firmes' a los enemigos de su jefe de filas. Sin embargo, como se vio en el Mont Ventoux o camino de Bagneres de Bigorre, Froome se basta y se sobra para ejercer el dominio en la prueba.

El terreno que viene, los Alpes, tanto puede suponer una complicación para el líder o un calvario para sus oponentes, que si no protagonizan ataques a la desesperada lo van a tener muy difícil.

La próxima etapa, por un terreno complicado hasta llegar a Gap, presenta la ascensión a un puerto de segunda categoría con la cima en los últimos 11 kilómetros, será una jornada de desgaste para el líder y su equipo.

Sin embargo, muchos pensarán en guardar fuerzas para la jornada del día siguiente. El miércoles se disputa un durísima contrarreloj de 32 kilómetros, entre Embrun y Chorges, con dos puertos de segunda categoría que harán temblar al más pintado. Un terreno en el que Froome parte como favorito y puede asestar el golpe de gracia a sus contrincantes.

El díficil camino de los Alpes

En esas condiciones, el británico puede llegar con una ventaja de más de cinco minutos, quién sabe si seis, sobre sus perseguidores a la temible etapa del jueves. Es la doble subida a Alpe d'Huez. Lo nunca visto en la 'montaña de los holandeses', con un recorrido en el que 'explotar' será lo más fácil.

Si el equipo le responde al británico y este es capaz de aguantar y administrar su ventaja, tendrá gran parte del trabajo hecho. Además, según marca la tradición, quien sale de Alpe d'Huez vestido de amarillo ya no lo abandona en París.

La fiesta alpina continuará el viernes con una no menos espectacular y terrible etapa en Le Grand Bornand, que servirá para despejar cualquier tipo de dudas y mantener la emoción, ya sea porque se haya producido un inesperado vuelco o haya un desfallecimiento.

Son 204 kilómetros de recorrido, jalonados de dificultades como el Glandon y la Medeleine, de categoría especial; Tarnié, de segunda; L'Epine y Croix Fry, de primera. Toda una prueba de fuego para el más aguerrido ciclista que aspire a ser protagonista en la prueba. Esta puede ser la etapa clave para cambiar la actual situación del Tour, si es que a alguno de los primeros le acompañan las fuerzas.

Y aún el sábado quedará la prueba de subir a Semnoz. Será una etapa frenética, de solo 125 kilómetros, pero con seis dificultades montañosas. Un 'segunda', tres 'terceras' y el Mont Revard, de primera, como aperitivo. La traca final, en la llegada a Semnoz, una subida inédita, de casi 11 kilómetros y el 8,5 por ciento de desnivel medio, que proclamará al vencedor del Tour y determinará el podio final de los Campos Elíseos.