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Copa Davis: a por la cuarta 'ensaladera'

Chequia, último obstáculo de un equipo de leyenda

  • Australia fue verdugo de España en las dos finales anteriores a 2000
  • Los españoles se tomaron la revancha histórica con Ferrero de héroe
  • La final de 2003 fue más recordada por el himno
  • Costa puede ser el primer español campeón como jugador y capitán
  • Sigue la final de la Copa Davis en RTVE.es (4-6 de diciembre)

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Vuelta al lugar de la primera Davis
La séptima final de la Copa Davis para España es ya una realidad. La República Checa es el último obstáculo para el siguiente objetivo: la cuarta 'ensaladera'. El equipo español puede batir con esta dos marcas personales, como son ganar por segundo año consecutivo y hacerlo con un capitán, Albert Costa, que ya fue campeón como jugador en 2000.

  • 1965 y 1967, las finales de Santana
En la década de los sesenta aún imperaba el viejo sistema de la Davis por el que el campeón quedaba exento de disputar las rondas previas y sólo tenía que jugar la final. Era la época dorada del equipo australiano, el absoluto dominador del palmarés junto a Estados Unidos (28 y 32, respectivamente).

Era la época dorada de los Emerson y Stolle, mientras que en España sólo Manolo Santana podía hacerles frente. Fue el ganador de los puntos de la honra para los españoles en ambas finales.

  • 2000, la revancha histórica
El camino de ambos países no volvería a cruzarse en una final hasta tres décadas después, pero en esta ocasión le tocaba a España hacer de anfitriona y el lugar escogido fue Barcelona.

Ferrero logró el punto definitivo ante Leyton Hewitt en una final que metía a España en la historia, nada menos que ante los temidos 'aussies'. En aquel equipo formaba como jugador el actual capitán, Albert Costa, junto a Corretja y Balcells completando el cuarteto. Comenzaba la década prodigiosa de la 'Spanish Armada'.

  • 2003, Australia vuelve a poner las cosas en su sitio
No le sentó nada bien al equipo australiano perder la final de un torneo que consideran casi propio -con permiso, insistimos, de EE. UU.- y clamaban venganza. El sistema de competición les aseguraba el siguiente cruce en su terreno y la ocasión llegó en 2003.

En esta ocasión Ferrero no pudo con Hewitt, que se desquitó de la derrota anterior, aunque Moyà puso un esperanzador 1-1 en la primera jornada ante Philippoussis. El doble de Corretja y Feliciano no pudo con el formado por Woodbridge y Arthur, dejando la sentencia a Philippoussis ante Ferrero.

Pero aquella final quedará para el recuerdo como la del trompetista. Los australianos recibieron a España con una curiosa -a la par que sonrojante- interpretación del himno nacional. Un solitario músico que se puso a tocar... el himno de la República. ¿Error o provocación? El daño ya estaba hecho.

  • 2004, comienza la 'era Nadal'
Una gran generación de Davis empezaba a despedirse -¿o era sólo un "hasta luego"?-, con Moyà, Ferrero y Robredo a la cabeza, mientras que otra pedía su sitio. Esta nueva generación, llamada a marcar una época, está encarnada en la persona de Rafael Nadal.

Siendo apenas un adolescente (18 años) ya se había ganado un hueco en el equipo de aquel año y sería el artífice del segundo punto en la final disputada en Sevilla. Si en 2000 le tocó el turno a Australia, en esta ocasión la 'insolencia' española iba a tomarse la cabeza del otro gigante de la Davis: Estados Unidos.

Eso sí, el héroe fue Carlos Moyà, vencedor de sus respectivos partidos de individuales: el primero ante Mardy Fish y el definitivo frente a Andy Roddick, al que también venció Nadal. El doble de Ferrero y Robredo no pudo hacer nada ante los 'todopoderosos'  hermanos Bryan; tampoco hizo falta.

  • 2008, la tercera en Argentina
Después de batir de nuevo a Estados Unidos en la plaza de Las Ventas de Madrid, como los toreros, la salida a hombros por la puerta grande de Nadal (logró el punto definitivo ante Roddick) auguraba un paseo en la final ante Argentina, por mucho que tocara jugarla en su terreno.

Sin embargo, las alarmas saltaron cuando Rafa se retiró del Masters de París y los temores se confirmaron cuando se conoció el alcance de la lesión: se perdería la final.

Se las prometían muy felices los argentinos, que buscaban su primer trofeo, y casi celebraban ya el triunfo cuando Nalbandián batió a David Ferrer. Sin embargo, Feliciano López hizo enmudecer el Polideportivo de Las Malvinas cuando batió a Juan Martín del Potro y puso el 1-1.

El equipo capitaneado por Emilio Sánchez Vicario le dio la vuelta al marcador con la victoria en dobles de Verdasco y Feliciano frente  a Nalbandián y Calleri. El último punto lo consiguió el propio Verdasco ante Acasuso, ante el delirio de la 'Armada' con Nadal incluido desde el otro lado del Atlántico.

Con esta victoria, la tercera, España ascendió hasta el séptimo puesto del escalafón, igualada con Alemania (y a un pasito de superarla), aunque todavía lejos de los siete títulos de Suecia. Eso, todavía.

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