José Sacristán celebra el discurso del papa sobre inmigración: "Antes que prioridad nacional, prioridad moral" | La Revuelta

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CARLOS VILLANUEVA (La Revuelta)

José Sacristán empezó a trabajar como aprendiz de mecánico tornero a sus 14 años, en 1941, en plena posguerra. A lo largo de su vida y su trayectoria profesional ha conocido la dictadura, la llegada de la democracia y los reinados de Juan Carlos I, con quien vivió una anécdota protagonizada por su padre, y Felipe VI. Y ha visto pasar a un total de ocho papas, contando a León XIV, al que considera “un hombre interesante”, pese a su escasa o nula relación con la iglesia católica. Sobre el pontífice, de visita estos días en Madrid, sobre Donald Trump y sobre su nueva obra de teatro, El hijo de la cómica, conversó en su primera visita a La Revuelta con David Broncano, a quien se negó a ceder su plaza de aparcamiento: “Ni a ti, ni al papa”.

Con León XIV frente a Trump y Netanyahu

Aunque se declara ateo y reconoce que “si hay un colectivo que no me cae bien, es el de los curas”, José Sacristán no duda en “felicitar y celebrar, incluso agradecer” los puntos de vista que trasladó el papa León XIV en su reciente discurso en su visita a Madrid en lo relativo a cuestiones como la migración. Una intervención “brillante en fondo y forma” en la que el pontífice plasmó unas posturas contrarias, en su opinión, a “la insolencia y prepotencia de poderes económicos y militares, que anulan cualquier principio de independencia y voluntad democrática”. Y que choca, según el actor, con las ideas de algunos partidos y políticos de derechas: “Antes que la prioridad nacional está la prioridad moral”, subrayaba el invitado en La Revuelta. Además, agradeció a su santidad que “le plante cara a ese energúmeno llamado Donald Trump”, quien está “haciendo el ridículo” junto “al miserable de Netanyahu”. “¿Cómo es posible que el pueblo estadounidense haya elegido a este presidente?”, se planteaba José Sacristán.

El abrazo de un monarca a un comunista

A lo largo de sus casi 70 años de profesión, José Sacristán recuerda con especial cariño la época de la Transición: “Había un movimiento que advertía de que la continuidad del Franquismo era imposible. Ahora amenaza a la vuelta de la esquina, pero confiemos en que no”, analizaba el actor, que rememoraba cómo, tras la muerte de Franco, “pudimos contar historias que antes eran impensables”. En este sentido, el invitado quiso destacar el esfuerzo democrático que supuso “establecer la relación de fuerzas” en la transición a la democracia, reprochando como “miserable acusar de cobardes o tibios” a quienes tomaron aquellas decisiones: “Se hizo lo que se pudo”, aseguraba, sin descartar la necesidad de hacer rectificaciones y correcciones.

Con uno de los principales actores de aquel momento, Juan Carlos I, tiene José Sacristán una divertida anécdota que contó a David Broncano. Cuando le fue concedida la Medalla de Oro del Mérito a las Bellas Artes, tuvo la posibilidad de llevar a un único acompañante al acto de entrega y decidió llevar a su padre, el Venancio. “Me llamo José por José Díaz Ramos, primer secretario general del Partido Comunista. Mi padre era comunista de toda la vida”, contextualizaba el invitado. En el momento del saludo con el monarca, Sacristán presentó a su padre como “un rojo sin remedio”, a lo que el entonces rey respondió agachándose para abrazar a Venancio, para la sorpresa de éste.

José Sacristán sigue vendiendo ajos

A sus 88 años, José Sacristán atraviesa en la actualidad la etapa laboral más feliz de su vida con la obra El hijo de la cómica, escrita e interpretada por él mismo basándose en las memorias de Fernando Fernán Gómez: “Un homenaje a alguien a quien admiré muchísimo” en el que interpreta a 15 personajes, narrando la infancia, adolescencia y primera juventud de “un referente moral e intelectual que sigue estando vigente”. Una posibilidad que agradece a su público, que mantiene la “fidelidad” y le sigue “comprando los ajos”. Aunque sus seguidores ya solo podrán verle en el teatro, ya que ha decidido no hacer más películas ni trabajar para televisión: “Se necesita un tiempo del que yo ya no dispongo. No quiero madrugar más”. Sin embargo, eso no impide a José Sacristán reconocer el “formidable” estado del cine español, “sobre todo las óperas primas y las películas hechas por mujeres”.