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Casillas acaba con la maldición

  • España dominó el juego y creó muchas ocasiones pero se topó con un gran Buffon
  • Italia apenas fabricó ocasiones de gol y sólo buscó los errores del rival
  • Espléndido partido de toda la selección, en especial de Silva y Senna
  • Casillas, soberbio, acabó con la maldición en la tanda de penaltis
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    El centrocampista español, Xavi Hernández, estuvo peor que en otros partidos y fue sustituido en el minuto 58.
    El centrocampista español, Xavi Hernández, estuvo peor que en otros partidos y fue sustituido en el minuto 58. EFE EFE/Georgi Licovski

    Había confianza en el juego de la selección y en la calidad indiscutible de sus futbolistas. Y la forma en que la "roja" había alcanzado los cuartos de final despejaba cualquier duda sobre su momento de juego y estado anímico. Pero no había manera de desprenderse del temor y la desconfianza porque, otra vez, Italia, actual campeona del mundo, se cruzaba en el camino. Y el italiano es un combinado experto en ganar partidos y títulos, una suerte de incansable tenista especializado en ganar "tie breaks". Sólo hace falta darse una vuelta por la historia del fútbol para darse cuenta del peso de la selección transalpina, un equipo que cuando llega el momento de rematar la faena, la remata. [Narración] [Fotos] [Audio RNE]

    Temor, desconfianza e inseguridad a pesar de que Roberto Donadoni no podía contar con el exquisito Pirlo ni con el gladiador Gattuso, por no hablar de la ausencia por lesión de su gran capitán, Fabio Cannavaro, y de la mala imagen ofrecida en la fase de grupos ante Holanda y Rumania, una imagen que sólo mejoró con la victoria sobre una Francia en horas bajas. Así las cosas, el partido se presentaba muy igualado; la técnica y el talento de los españoles frente a la experiencia, el saber estar y la fe de los italianos.

    Donadoni sabía que anulando a Xavi podía romper la brújula de España y situó a Perrotta muy cerca del medio centro del Barcelona. Pero Xavi es listo, tiene mucha calidad y experiencia y supo sobreponerse muy pronto al marcaje. Tras la primera prueba superada por director del juego español el siguiente en quitarse los complejos fue Iniesta con una muy buena jugada por la izquierda. Al rato, Silva lo intentó con un lanzamiento que llegó rebotado a las manos de Buffon. España quería el balón, tocar y tocar con paciencia, hacer su juego y desesperar a la escuadra italiana, que apenas trenzó jugadas en el primer cuarto de hora.

    España estaba llegando con Villa y Torres, muy motivados, con la movilidad de Iniesta y el genio de Silva. Parecía más entero el equipo titular de Luis, que había podido descansar bastante más que el once italiano, y empujaba con más afán que su rival. Al borde de la media hora, Villa recibió una falta al borde del área que el mismo la lanzó, fuerte y por bajo, muy bien, pero sin dificultades para Buffon, un portero estratosférico; poco después detuvo un fenomenal disparo de Silva como el que se aparta una mosca de la solapa.

    El dominio, en ocasiones apabullante, correspondía a España, pero Italia, que no había creado ninguna oportunidad de gol, es un equipo que parece muerto, que no hace nada, y basta un error del contrario para que consiga una renta que por juego no merecía. Y la primera grieta de España se estaba produciendo por la banda derecha, donde Sergio Ramos no podía con Cassano. Menos mal que todas las pifias ocurrieron lejos del área.

    Merecía el gol España, que enganchó al borde del descanso dos buenas ocasiones por medio de Torres y de Silva, pero la suerte no les acompañó. Para colmo, el arbitraje de Herbert Fendel no estaba ayudando nada y el colegiado alemán se tragó varias jugadas muy dudosas en el área italiana, sobre todo una falta clarísima de Grosso sobre Silva. Había buenas sensaciones con el juego de la "roja", sin embargo, la escuadra "azzurra" seguía bien viva y coleando.

    Noventa minutos sin goles

    Arrancó la segunda mitad sin cambios en los equipos y sin cambios en los estilos; España a dominar, a jugar, a marcar el ritmo, Italia, a esperar, a defender y a buscar el error del contrario. Y no tardó el equipo de Luis en generar ocasiones, primero Torres y después Silva, pero chocaron con la siempre aguerrida defensa italiana, experta en rebañar balones y taponar disparos en su área.

    A la hora de juego Donadoni puso en la cancha a Camoranesi por Perrotta y Luis cambió a Iniesta y Xavi por Cazorla y Cesc. Tras los cambios Casillas intervino milagrosamente en una jugada de ataque embarullado de Italia que muy cerca estuvo de costarle un gol a España. El partido, en su recta final iba a contar también con ataques italianos, aunque éstos fueran a fuerza de estrategia, picardía o aprovechando algún fallo defensivo.

    El encuentro se estaba igualando a medida que avanzaban los minutos y España, más estática, tenía menos el balón y cada vez cedía más terreno. La "roja" ya no dominaba con tanta claridad y aunque Italia no podía desplegar tanta calidad individual como su rival estaba atravesando por sus mejores momentos del partido. Y eran los minutos más importantes. El último cuarto de hora.

    España apretó los dientes y se fue arriba. Se fue a jugar a campo de Italia y volvió a generar ocasiones. Sin embargo, unas veces Buffon, extraordinario, otras veces la buena defensa italiana, abortaron los intentos de la delantera española. El partido parecía encaminarse irremediablemente hasta la prórroga y Luis se jugó una última carta cambiando a Torres por Güiza.

    Con el partido completamente roto cualquier cosa podía pasar. El cansancio era patente en muchos de los futbolistas y la sombra de la prórroga caía sobre el Ernst Happel de Viena. Villa tuvo una buena oportunidad cuando moría el partido, el tiempo reglamentado, pero, de nuevo, tuvo a toda la defensa azurra encima.

    Media hora más de angustia

    Comenzó la prórroga con una buena falta para España que acabó en tumulto dentro del área italiana ante el que Herbert Fendel no se pronunció, como en todo el partido. Y un minuto más tarde Silva agarró un disparo que salió a escasos centímetros del poste. Los de Luis merecían mejor suerte, más premio, pero Italia contestó con un remate de cabeza de Di Natale que salvó Iker Casillas con una fenomenal parada. No había que descuidarse.

    En los últimos quince minutos parecía clave la frescura física y la claridad de ideas, porque los dos equipos andaban ya con lo justo y con miedo, miedo a echar por tierra todo el buen trabajo realizado, caso de España, miedo a perder sin encontrar un golpe de suerte, caso de Italia. Con los penaltis a la vista, Donadoni puso en juego a Del Piero, para asegurar cuando menos un lanzamiento.

    Aunque España estaba haciendo un enorme trabajo, un espléndido partido ante los campeones del mundo, con Senna, magnífico, con un brillante Silva y con Ramos y Marchena espléndidos en defensa, se cumplió el tiempo de la prórroga y llegó el momento en el que los dos mejores porteros del mundo, Casillas y Buffon, iban a copar todo el protagonismo. Y Casillas, por fin, acabó con la maldición con una soberbia actuación bajo palos. Ahora, Rusia en semifinales.

    Tanda de penaltis

    1-0 Villa

    1-1 Grosso

    2-1 Cazorla

    2-1 Para Casillas a De Rossi

    3-1 Senna

    3-2 Camoranesi

    3-2 Para Buffon a Güiza

    3-2 Para Casillas a Di Natale

    4-2 Cesc

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