Las primeras semanas de pandemia los sanitarios trabajaban con materiales reciclados o incluso bolsas de basura. Por eso se han creado reservas de material sanitario. Hay una nacional de la que no tenemos datos y también almacenes autonómicos. Es imposible saber el tiempo exacto que duraría, ya que depende de la presión asistencial. En los hospitales solo tienen lo necesario para el día a día. En la primera ola, con cientos de ingresos diarios por toda España, los enfermos se acumulaban y se levantaron hospitales de campaña. Ahora el uso de los espacios es más flexible. Sin embargo, como denuncian los propios profesionales, cada invierno hay colapsos en urgencias por la gripe. Desde 2020 hasta 2023, fecha de los últimos datos, en los hospitales públicos españoles se han instalado 5.000 camas y hay 14.000 médicos y 24.000 enfermeras más. Para los sindicatos es insuficiente.
Tras meses de pandemia, la esperanza llegaba el 27 de diciembre de 2020 con la primera vacunación en España. Familiarizados con las olas, con las mascarillas, con los sistemas de protección, con aquello que algunos llamaban la nueva normalidad. A tres días de despedir el año, nuestra compañera María Antonia del Ojo nos presentó a Araceli Hidalgo, la primera persona en recibir la vacuna. Hemos vuelto a visitarla, que no hace mucho cumplió 101 años, un ejemplo de vida. Entramos a la residencia Los Olmos, en Guadalajara, muy distinto a aquella mañana fría y emocionante. "Lo único que pensé es que me han escogido a mí y tendré que salir al frente", recuerda Araceli. Nos cuenta cómo vivió ese momento tan esperado: "Estaba tranquila, sin saber lo que iba a pasar después. Miedo ni nada, esperando a que me la pusiera".
Con ella están dos personas importantes aquel día, Mónica y Carmen. Las dos sanitarias que participaron en aquel momento, Carmen fue la enfermera que vacunó a Araceli: "Me sentí privilegiada porque fui la primera en tenerla en mis manos y administrarla como un arma", nos cuenta. También hablamos con Mónica, la primera sanitaria en recibir la vacuna: "Fue muy emocionante pensar que era el momento de poner fin a esta pandemia", rememora.
Cinco años después del estado de alarma por la COVID-19, hablamos con la exministra de Sanidad, Carolina Darias, que asumió la gestión de la pandemia en enero de 2021: "Recuerdo que cuando tomé posesión estábamos en plena tercera ola y con una curva en ascenso", recuerda la exministra. "Si miro para atrás podría pensar cómo fuimos capaces de hacerlo. Había una gran entrega, un gran compromiso por parte de los ciudadanos, pero sobre todo, el comportamiento ejemplar de los profesionales sanitarios", afirma Darias que lo rememora con una doble vertiente: "Es un sentimiento de dolor por aquellas personas que no lo pudieron contar, pero también lo recuerdo con orgullo de haber sido capaces de salir de aquella situación".
Todos tenemos grabados en la mente muchos momentos, imágenes o sonidos, le preguntamos por los suyos: "Sería imposible hablar de uno solo. El sonido de destapar una aguja con un vial de vacuna para inyectarlo, los aplausos que cada noche salían a los balcones, el de los respiradores para salvar vidas, los pareceres de los expertos que no teniendo claro las medidas a seguir fuimos capaces de hacerlo", relata. Muchos momentos reunidos en un solo sonido, "sin sonido". "Miradas, complicidades, apretar los puños y rabia contenida, para seguir y decir: 'Lo vamos a lograr'. Y lo hemos conseguido", sentencia la exministra de Sanidad.
La solidaridad se multiplicó durante la pandemia y cada persona aportó su granito de arena en días difíciles. Luis fue taxista solidario durante aquellos meses y, cinco años después, recorre los mismos centros sanitarios con nuestra compañera María Aramendi. Nos cuenta que Madrid estaba prácticamente vacío y que trabajaban durante muchas horas de lunes a domingo. "Sigo teniendo un botellín pequeño de gel hidroalcohólico y un par de guantes. Mis hijas siempre me dicen que sigo teniendo la manía de tener las ventanillas bajadas del coche". Luis recuerda un momento especialmente complicado aquellos meses. "Era un chaval muy joven y estaba enfermo de covid. El médico me dijo que estaba bastante mal y un rato después, volvió a sonar el teléfono, volvimos a su casa y, por desgracia, había fallecido".
La psicóloga clínica Timanfaya Hernández reflexiona en el informativo especial del Canal 24 H por el quinto aniversario de la pandemia, sobre el impacto emocional que tuvo la misma sobre la población española.
La situación de "incertidumbre y de enfrentarse a lo desconocido" provocó angustia. Fue la consecuencia del estado de alerta que tenían las personas "era similar al de una guerra", destaca Hernández. La vicedecana en Colegio Oficial de la Psicología de Madrid resalta también "lo bien que se adaptaron los niños".
La pandemia ha servido para romper tabús en cuanto a la salud mental. Si la población viviese una situación similar, en muchos casos "la angustia volvería".
Ángela sigue sin cerrar el duelo por la muerte de su madre. La vio por última vez el 8 de marzo de 2020. "Me despedí pensando que volveríamos a verla, pero fue una despedida para la eternidad", cuenta a TVE. Falleció un mes más tarde. Desde entonces, carga con el convencimiento de que pudo hacerse más.
Un pensamiento sigue presente en sus cabeza: ¿por qué sus familiares no fueron trasladados al hospital? Ponen el foco en unos protocolos del gobierno regional. "Esos protocolos existieron, estaban firmados por la Consejería de Sanidad... Venían a decir que una persona que viviera en una residencia y que tuviera un problema cognitivo o de movilidad, quedaba excluido de derivación hospitalaria", explica a TVE Alberto Reyero, exconsejero de Políticas Sociales de la Comunidad de Madrid.
La Comunidad de Madrid sostiene que nunca hubo protocolos firmados por políticos, y ninguna denuncia de las centenares de personas que se presentasen en los juzgados ha tenido éxito. Tampoco en Cataluña, la segunda comunidad que sumó más fallecidos. Allí lo que hubo fueron recomendaciones que pedían evitar traslados al hospital si no suponían un claro beneficio para el residente.
El que fuera el portavoz de la pandemia, Fernando Simón, ha recordado en una entrevista concedida al Telediario de TVE los momentos más difíciles de la emergencia sanitaria mundial, como la decisión de confinar a la población, una medida inédita en España. "Todo el mundo entendía que había que hacerlo, lo que no se sabía es si se podía hacer", ha valorado, para justificar que "estábamos ya en una situación en la que si no nos adelantábamos, la catástrofe iba a ser mucho mayor de lo que fue".
El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) ha reconocido que "conocíamos relativamente poco a la enfermedad, y no teníamos todavía información suficiente para poder justificar decisiones de ese calibre", aunque "consideramos que teníamos que ser honestos con la evidencia de la que disponíamos y trabajar con ella".
El Instituto de Salud Carlos III llevó a cabo entre 2020 y 2022 el estudio COSMO-Spain, un trabajo clave para entender la percepción social de la pandemia en España. Ahora acaban de publicar un nuevo estudio que examina la evolución del bienestar social cinco años después. Maria João Forjaz, investigadora responsable del estudio COSMO-Spain del ISCIII, nos cuenta que ya estamos en fase de normalidad, pero recuerda que hay lecciones que "no debemos olvidar". Por ejemplo, el uso de la mascarilla en las calles. "Frente a nuevas crisis sanitarias, hay que tener en cuenta que hay grupos más vulnerables, como las mujeres, los jóvenes, las personas mayores o de nivel socioeconómico más bajo...".
Forjaz apunta que siempre tenemos riesgo de sufrir más epidemias, por lo que es importante que nos vacunemos y "estemos preparados para ello". Para combatir los bulos y la desinformación que vivimos durante la pandemia, la investigadora afirma que hay que difundir mensajes claros, sencillos y adaptados a cada grupo de población. "Estamos preocupados por lo que está pasando en Estados Unidos y en otros países como Argentina. Hay que tener estrategias, hay un plan de preparación para emergencias que contempla un grupo de información para combatir la desinformación".
La cifra de muertos durante la pandemia está siendo un motivo de fuerte controversia política en la víspera del quinto aniversario del confinamiento por la pandemia de covid-19. En especial, a la hora de dilucidar cuántos fallecidos hubo en las residencias de ancianos, en el caso de la Comunidad de Madrid. Los números esgrimidos por el gobierno autonómico y por las asociaciones civiles avivan la polémica.
En el segundo programa de las jornadas ‘La ciencia frente al Covid-19, cinco años después’ abordamos las grietas que ha dejado la pandemia en el sistema sanitario y en la sociedad: el COVID persistente, la desinformación y los cambios sociales del virus.
En esta mesa de expertos participarán Izaskun Lacunza, directora general de la FECYT; Margarita del Val Latorre, química, viróloga e inmunóloga del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC); Matilde Cañelles, del Instituto de Filosofía del CSIC; Carlos Elías, catedrático de Periodismo de la Universidad Carlos III de Madrid y titular de la cátedra Jean Monnet sobre Unión Europea, Desinformación y Fake News; y Pilar Rodríguez Ledo, presidenta de la Red Española de Investigación en COVID persistente y de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia.
Las personas que sufren covid persistente, como Isabel, han perdido el control de su vida y ya no pueden disfrutar de las actividades diarias. A ella le han concedido una incapacidad absoluta y tiene que tomar 13 pastillas diarias. "Se hacen esfuerzos en investigación y en destinar fondos, pero no son suficientes para encontrar respuestas", asegura Pilar Rodríguez. Sobre los bulos a los que tuvieron que enfrentarse los profesionales, Izaskun Lacunza explica que el miedo, el aislamiento social y la ‘borrachera informativa’ fueron “la tormenta perfecta” para que corrieran como la pólvora. Una de las grietas que ve Matilde Cañelles es la comunicación entre científicos y sociedad: "Tiene que ser más continua y directa”. Margarita del Val Latorre insiste en que vamos en el buen camino, pero "hace falta todavía apoyar mucho a la ciencia en España". Sin embargo, el catedrático Carlos Elías celebra que el “fango político no alcanzase la ciencia”, ya que España no vivió movimientos antivacunas numerosos.
La profesión veterinaria ha pedido este miércoles al Gobierno que derogue la actual normativa sobre prescripción, dispensación y uso de medicamentos veterinarios para ir hacia una regulación "justa en defensa de la salud animal", y ha advertido de que seguirán protestando mientras no consigan sus objetivos. El protocolo obliga a los veterinarios a dar cuenta más detalladamente de cada antibiótico que apliquen y justificar cada uso que hacen de él más allá de lo que indica el prospecto, aunque sí lo avale la evidencia científica.
Asimismo, piden reunirse con los ministros de Sanidad y Agricultura para perfilar una normativa que recoge multas de hasta 600.000 euros. Desde Agricultura, defienden este protocolo con el objetivo de reducir la resistencia a antibióticos y señalan que es obligatoria para los veterinarios de animales de producción desde hace seis años.