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Los resultados definitivos de las elecciones municipales en Francia confirman una resistencia clave de la izquierda en los principales núcleos urbanos. A pesar del avance general de las derechas tradicionales, que han logrado arrebatar bastiones históricos al Partido Socialista como las ciudades de Tul y Clemons —un hecho inédito en 80 años—, las tres grandes metrópolis del país (París, Marsella y Lyon) permanecerán bajo gobiernos progresistas. En Lyon, la victoria ha sido para una alianza entre ecologistas e izquierda radical, mientras que en Marsella una coalición de izquierdas logró imponerse en una jornada marcada por una participación cercana al 57%.

La capital francesa seguirá siendo el estandarte de esta resistencia tras la victoria de la socialista Manuel Grégoire, quien ha asegurado que "París no es ni será jamás una ciudad de extrema derecha". Estos comicios se presentaban como un test crucial para las presidenciales del próximo año, dejando un escenario agridulce para el Reagrupamiento Nacional. Aunque Jordan Varela ha prometido un "camino paciente y serio", la extrema derecha ha visto frustradas sus ilusiones de hacerse con el poder local en los ayuntamientos más influyentes del país, confirmando la dificultad de su formación para acceder a los gobiernos de las grandes ciudades.

Israel ha vuelto a bombardear Teherán. Los ataques contra la capital iraní son frecuentes. Uno de ellos ha afectado al complejo donde se encuentra la antigua residencia del sah. Un equipo de RTVE ha estado allí.

El hijo del sah, Reza Pahlavi, está ganando popularidad, "pero los que salieron a protestar en enero no lo hicieron porque él se lo dijera. Lo hicieron por la inflación, por la presión económica y por la corrupción", dice una mujer a TVE.

"Pahlavi no vive ni ha vivido en Irán. Aunque tenga buenas intenciones no conoce este país más que de oídas", dice un hombre a TVE, que añade que "lo que queremos es un sistema democrática real".

Foto: ABEDIN TAHERKENAREH/EFE — Una calle de Teherán

El Ejército israelí ha iniciado una operación para destruir los puentes sobre el río Litani que sirven como barrera de separación geográfica del sur de Líbano, tras denunciar que están siendo empleados por las milicias de Hizbulá para trasladar equipo de combate, así como las poblaciones circundantes "siguiendo el modelo de Beit Hanun Ráfah", dos poblaciones del noroeste y el sur de la Franja de Gaza, ahora mismo bajo control israelí.

Tras la orden anunciada por el ministro de Defensa, Israel Katz, el primero de los 15 puentes objetivo que ha sido atacado es el de Qasmiya, al norte de la ciudad libanesa de Tiro.

Foto: Stringer/EFE

En Francia, más de 1.500 municipios eligen este domingo a sus alcaldes, en una segunda vuelta marcada por los pactos entre formaciones y las retiradas de candidatos. Todo en un contexto de auge de la ultraderecha, que podría hacerse con ciudades como Marsella.

Foto: EFE/EPA/MOHAMMED BADRA

Noche complicada para Israel, la peor desde que comenzó la guerra. Hay una víctima mortal en el norte del país. Y en el sur, más de un centenar de personas han resultado heridas en dos ataques iraníes, según las autoridades. Uno de ellos en esta zona residencial de la ciudad de Arad. El presidente israelí, el primer ministro y parte de su gabinete han visitado la zona: "Estamos aplastando al enemigo, aunque queda trabajo por hacer", ha reconocido Benjamín Netanyahu.

A solo 30 kilómetros de allí, en Dimona, otro misil impactó unas horas antes. Estos dos bombardeos que ha lanzado Irán sobre el sur de Israel cercan un punto clave: Négev, su principal instalación nuclear. Oficialmente es un centro dedicado exclusivamente a la investigación, pero desde hace décadas se da por sentado que Israel desarrolla ahí armamento nuclear.

Teherán ha confirmado que es su respuesta al ataque de este sábado sobre la central de Natanz, vital para su programa nuclear. Culpa a Israel, que se desvincula, y a Estados Unidos, que eleva la presión. Donald Trump ha dado un ultimátum. Golpeará las centrales eléctricas iraníes si Teherán no abre totalmente el estrecho de Ormuz en 48 horas. Pero Irán, lejos de doblegarse, amenaza con causar daños irreversibles a la infraestructura crítica de toda la región, que, además, sigue recibiendo ataques. Los últimos, en Irak, Emiratos Árabes y Arabia Saudí.

Foto: EFE / Magda Gibelli