Israel vuelve a bombardear Teherán y uno de los ataques afecta a la antigua residencia del sah
Israel ha vuelto a bombardear Teherán. Los ataques contra la capital iraní son frecuentes. Uno de ellos ha afectado al complejo donde se encuentra la antigua residencia del sah. Un equipo de RTVE ha estado allí.
El acceso al Palacio Verde, vinculado al padre del último monarca iraní, presenta daños visibles tras los bombardeos. Los periodistas han sido convocados al complejo de Saat, una extensa finca construida hace cerca de un siglo por orden de un rey de Persia. En su interior, el Palacio Blanco, antigua oficina del sha y hoy museo de trajes reales, también muestra destrozos.
En contraste con estos escenarios, el bullicio de la ciudad parece lejano. La monarquía se percibe como una realidad distante para muchos iraníes, a pesar de su creciente presencia en redes sociales y medios occidentales.
Las protestas de enero, impulsadas por la crisis económica
El hijo del sah, Reza Pahlavi, está ganando popularidad, "pero los que salieron a protestar en enero no lo hicieron porque él se lo dijera". "Lo hicieron por la inflación, por la presión económica y por la corrupción", dice una mujer a TVE.
Desde hace décadas, el hijo mayor del último sha ha encarnado la esperanza de un pequeño grupo de iraníes exiliados y nostálgicos. Durante las protestas de enero, su figura cobró protagonismo y algunos manifestantes corearon su nombre. Este mes ha vuelto a pedir a los iraníes que recuperen el control de su país.
Sin embargo, no todos comparten esa visión. "Pahlavi no vive ni ha vivido en Irán. Aunque tenga buenas intenciones, no conoce este país más que de oídas", dice un hombre a TVE. "Lo que queremos es un sistema democrático real", añade.
Sin voz ni garantías: el descontento actual
Otras voces también muestran su rechazo. "Estamos en guerra, ya tenemos bastante presión. Que la gente pida ayuda para derribar el régimen no justifica estos ataques. Moriremos muchos más", advierten.
Una mujer que participó en la revolución recuerda aquel momento como necesario en su contexto, pero lamenta que en la actualidad la población vuelva a carecer de voz, voto y garantías, especialmente ante amenazas más reales que los daños sufridos en los antiguos palacios del sha.