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El Ejército de Israel intensifica sus operaciones terrestres "limitadas y selectivas" mediante la incursión de la 91.ª División en el sur del Líbano, una ofensiva apoyada por intensos bombardeos aéreos que busca desmantelar la infraestructura de Hizbulá y establecer una zona de seguridad para el norte del país. Esta escalada, que ya deja más de 830 muertos y cerca de un millón de desplazados libaneses. (Foto: AP)

La guerra que ya ha entrado en su tercera semana ha vuelto a poner el foco en la estrategia de Donald Trump. En una entrevista en Las mañanas de RNE con Juan Ramón Lucas, el catedrático de Estudios Norteamericanos de la Universidad de Alcalá y director del Instituto Franklin, José Antonio Gurpegui, ha analizado la actuación de Trump, que cree que ha estado marcada por la improvisación y la falta de un plan claro, ya que el presidente norteamericano “siguió la estela, se dejó convencer por Netanyahu de que esto iba a ser una victoria rápida”. Una expectativa que, según Gurpegui, habría dejado a Washington sin una estrategia alternativa: “Por eso no había ningún otro plan B, ni ningún otro plan para el fin de la guerra”. Algo que justificaría, en su opinión, ha recordado, el discurso cambiante de Trump durante el conflicto. Gurpegui también ha advertido de un creciente desgaste político para el presidente estadounidense. “Yo creo que por primera vez advierto un cierto nerviosismo de Donald Trump”, ha señalado, al tiempo que ha apuntado al descenso en el apoyo de parte de su base electoral. Aun así, el analista ha considerado poco probable que la guerra se prolongue demasiado. “No le encuentro sentido a la duración de la guerra, por ninguna de las dos partes”, ha concluido, sugiriendo que antes o después ambas partes acabarán buscando una negociación.

Francia ha celebrado este domingo la primera vuelta de las elecciones municipales. El avance de la ultraderecha y de la extrema izquierda ha marcado los comicios. Los socialistas ganan en las grandes ciudades, mientras que los conservadores mantienen su hegemonía en el rural.

FOTO: EFE/EPA/CHRISTOPHE PETIT TESSON

Es el último dron diseñado por Ucrania: bautizado como 'Bala'. Supera los 300 km/hora y fabricarlo cuesta unos 2.000 dólares; muy poco frente a los 30.000 de los drones rusos e iraníes que es capaz de interceptar.

La guerra también es economía. Derribar las armas del enemigo con otras mucho más baratas, es una ventaja enorme, dice este comandante ucraniano.

Y no es la única. Cuatro años resistiendo la invasión rusa han dado a Kiev una preciada experiencia contra los drones que Irán suministra a Moscú y ahora dispara contra el Golfo. Zelenski quiere hacer valer esa experiencia. Ya ha enviado a expertos militares a varios países de Oriente Próximo para enseñarles a defenderse de la amenaza iraní.

A cambio pide dinero y tecnología, en un momento en que la guerra de Irán está perjudicando gravemente a Ucrania. Sus conversaciones de paz se han congelado, le llegan menos armas y Putin podrá vender más petróleo.

Pero Ucrania no se rinde. Exportando sus conocimientos bélicos a los aliados de Trump, busca nuevos apoyos para frenar el avance ruso.

El arcoíris que pinta el cielo de Beirut no esconde el humo que dejan las bombas. Tampoco el paisaje de destrucción. Al menos 14 personas han muerto en los últimos ataques contra varias localidades de Líbano. Cuatro de ellas, menores de edad. Israel dice haber destruido posiciones de Hizbulá en el sur del país y en la capital. Allí ha ordenado una nueva evacuación en siete suburbios.

Además, el Ejército israelí difunde estas imágenes. Dice haber bombardeado un depósito de drones en el oeste de Irán, donde centra ahora su ofensiva. Hizbulá y Teherán también han vuelto a golpear Israel con cohetes, drones y misiles. La mayoría han sido interceptados por las defensas antiaéreas. Los que no han dejado dos heridos leves y daños materiales.

Y en el resto de la región, Irán continúa bombardeando objetivos estadounidenses. En Erbil, la capital del Kurdistán iraquí, han afectado una zona residencial. La Guardia Revolucionaria Iraní va más allá de estos ataques y amenaza con matar a Benjamin Netanyahu.

Sobre el nuevo líder supremo, Teherán asegura que no hay ningún problema. Desmiente a EE.UU., que afirma que está herido, y sigue desafiando a Washington con su principal baza: el estrecho de Ormuz. Aquí es donde Trump está enfocando la batalla. Ha pedido a varios países que envíen buques de guerra para asegurar el paso. Japón y Corea del Sur están considerando aceptar la propuesta. Reino Unido asegura que también estudia opciones para reabrir el estrecho.

El misil no ha impactado directamente en casa de Parsa, pero la onda expansiva la ha dejado así, completamente destruida. Lo cuenta mientras enseña el que hasta ahora ha sido su hogar durante 20 años. Ha vuelto para coger lo poco que se ha salvado. Es Teherán, no es la única vivienda destrozada. Las bombas siguen cayendo allí y en otros puntos del país.

A estos ataques Irán sigue respondiendo. Lo hace lanzando misiles sobre Israel. Este es el sonido constante en el país y también bombardea instalaciones de Estados Unidos, como su embajada en Irak. Esta es parte de la respuesta de Irán por el aire, por el mar mantiene cerrado el estrecho de Ormuz y amenaza con hundir los barcos del enemigo que crucen por él. Algo que a Donald Trump parece no importarle, pide a otros países que envíen buques de guerra a la zona para que siga abierto y sea seguro para los petroleros.

El déficit energético actual en Cuba supone problemas de suministro energético a la población, traducidos en el día a día, con horas en las que alrededor del 65% de la población pueda quedarse sin electricidad simultáneamente. Esta situación está generando descontento en la población y se han producido protestas en diferentes zonas del país. La más significativa ocurrió entre anoche y la madrugada de hoy donde un grupo de personas acudió a una sede del Partido Comunista e intentó incendiarla. Esta protesta también se daba por la escasez de alimentos y medicamentos.