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Después de la intervención de Estados Unidos en Venezuela, ahora Trump tiene en su punto de mira a Irán, otro país con importantes reservas de petróleo y que también ha desafiado el orden de Washington durante décadas. No solo hay profundas diferencias religiosas y culturales, también está la geografía. Caracas está en la costa, a tiro de portaaviones, mientras que Teherán es una ciudad interior rodeada de montañas.

Estados Unidos ya falló estrepitosamente con la operación para rescatar a los rehenes estadounidenses de la embajada iraní en el 1979. Descartado el secuestro, Estados Unidos podrá tratar de matar al líder Supremo iraní, pero no sólo eso. "Lo que quiere EE.UU. es debilitar a Irán como país, como potencia regional, para poder potenciar a Israel", dicen los expertos.

Además, aunque cayeran los ayatolás, explican, serían necesarias otras figuras. "La opción que tiene Trump es la de un militar que tome el poder desde dentro del propio sistema, un rostro desconocido, sin barba, porque los iraníes ya odian lo que es la sotana y la barba", añaden.

Una democracia aprobada por Washington para los iraníes no es, sin embargo, ninguna exigencia de Estados Unidos. En esto, Irán sí se parece a Venezuela.

Foto: AFP PHOTO / HO / IRANIAN PRESIDENCY

En Estados Unidos hay convocada este viernes una huelga nacional para protestar contra el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), la polémica policía antiinmigración. En Mineápolis, donde los agentes han matado a tiros a dos estadounidenses en las últimas semanas, el Gobierno trata de reconducir la crisis. Mientras, los voluntarios se organizan en la ciudad.

Foto: Adam Gray

Los demócratas del Congreso de EE.UU. han llegado a un acuerdo con Donald Trump para mantener la financiación del Gobierno federal y evitar así un nuevo cierre de la administración, a la vez que se dan más tiempo para negociar sobre el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), los agentes antiinmigración cuyas redadas han causado dos muertos en Mineápolis y una ola de rechazo en todo el país.

Foto: Kevin Dietsch / Getty Images via AFP

Una cita con las urnas en Costa Rica no debería ser una gran noticia para el país que ha gozado de ser el más estable y tranquilo de toda América Latina durante décadas. Pero todo eso ha cambiado y son muchos los que alertan de la deriva antidemocrática que está viviendo el país con un presidente, Rodrigo Chaves, que no puede optar a la reelección pero que aspira a seguir controlando el país a través de su candidata, Laura Fernández, que apunta muy alto en las encuestas. Todo en un momento donde se vive un pico de inseguridad, con un aumento dramático de los homicidios y de denuncias de infiltración del crimen organizado en las instituciones y que repasamos con Ilka Treminio Sánchez, politóloga de la Universidad de Costa Rica.

El Instituto Italiano de Cultura de Madrid dedica una exposición a Anna Magnani. La legendaria actriz obtuvo el Óscar a la Mejor Actriz Protagonista por la película La rosa tatuada, convirtiéndose la primera intérprete cuya lengua materna no era el inglés en recibir este reconocimiento. La muestra presenta vestidos icónicos creados por Fernanda Gattinoni. Todos son negros porque ella no quería que nada distrajese a los espectadores de lo importante, que era su actuación.