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Este lunes se reúnen en Nueva York los 193 países miembros de la Asamblea General de Naciones Unidas para debatir la cuestión de los dos Estados: uno israelí y otro palestino. Para la creación de un Estado se necesita de un territorio, población, soberanía y órganos de Gobierno. En el caso de Palestina, la cuestión se complica en un territorio fragmentado política y geográficamente, y ahora, en ruinas.

El reconocimiento va más allá de lo simbólico. Asienta las bases de las relaciones diplomáticas y permite la presencia de un representante en el país, como es el caso del ya embajador palestino en el Reino Unido.

Foto: Angela Weiss / AFP

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha abordado la necesidad de construir un "orden internacional que se base en normas" para garantizar el cumplimiento de los derechos humanos "más básicos" y ha cuestionado el "doble rasero" de Estados Unidos o la Unión Europea sobre el "genocidio" que está cometiendo Israel en la Franja de Gaza. A su juicio, la respuesta de la comunidad internacional no ha sido igual de dura contra Israel que contra Rusia por la invasión de Ucrania.

Así se ha pronunciado este lunes ante cientos de estudiantes en la Universidad de Columbia de Nueva York durante su viaje oficial a Estados Unidos. En su conferencia, Sánchez se ha preguntado por qué no se condena "con la misma determinación" que en Ucrania "el asesinato de más de 60.000 palestinos" en la masacre de Gaza: "Las normas tiene que prevalecer sobre la ley del más fuerte".

El presidente del Gobierno ha dejado claro que "España reconoce el derecho de Israel a existir y defender su seguridad" y ha condenado el atentado terrorista de Hamás contra la población israelí en 2023. "Exigimos una liberación inmediata de los rehenes", ha instado. No obstante, "una cosa es proteger tu país y otra asesinar a 60.000 civiles, bombardear hospitales y matar de hambre a niños inocentes". Desde que comenzó el conflicto, el primer país en reconocer el Estado de Palestina fue España.

Sánchez ha viajado a Nueva York con una agenda que está marcada principalmente por la guerra de Gaza y la defensa de una solución de los dos estados que garantice la existencia de Palestina e Israel. Asimismo, su visita a Estados Unidos también se centra en la reivindicación del multilateralismo y las respuestas progresistas frente a los grandes desafíos a los que se enfrenta la comunidad internacional en estos momentos.

Imagen: Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa

Al menos 60 agentes del orden han resultado heridos y otras 18 personas han sido detenidas tras los disturbios ocurridos en Italia, en una jornada de protestas contra la ofensiva militar israelí en Gaza.

Las manifestaciones se han extendido por todo el país; en total, 70 ciudades italianas han acogido distintas protestas. La movilización, convocada por sindicatos como la Unión Sindical de Base (USB), ha provocado cancelaciones de trenes, cortes de calles, interrupciones en el metro y en el tráfico urbano. De manera paralela, miles de manifestantes, entre ellos colectivos estudiantiles, han salido a las calles para "paralizar" el país.

FOTO: EFE/EPA/DAVIDE CANELLA

En campaña, el presidente Trump prometió acabar con la guerra y una vez llegó a la Casa Blanca, presentó su plan para al futuro de Gaza: expulsar a la población y adueñarse de la Franja para así reconstruirla y convertirla en un resort de lujo.

Mientras sus aliados árabes se enfadaban y el mundo le recordaba que desplazar por la fuerza a los gazatíes supondría un crimen de guerra, Trump publicó un vídeo en el que mostraba su plan hecho realidad gracias a la inteligencia artificial.

Estados Unidos siempre ha sido el aliado más poderoso de Israel y su mayor proveedor de armas. Sin embargo, en su primer mandato, el presidente estadounidense fue más lejos que los demás líderes: reconoció la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán y trasladó la embajada de EE.UU. a Jerusalén.

Del mismo modo, forjó los Acuerdos de Abraham, pactos de paz de varios Estados árabes con Israel sin tener en cuenta a los palestinos.

FOTO: DPA vía Europa Press.

Este martes comienza la Asamblea General de la ONU, en uno de los momentos más delicados de los últimos años, cuando el multilateralismo parece estar en crisis y los ciudadanos se preguntan cuál es el papel que desempeña esta organización y cuál debe ser su función en la escena internacional actual. En Las Mañanas de RNE hablamos sobre ello con Cristina Gallach, exsecretaria general adjunta de la ONU y miembro de Global Women Leaders Voices.

La exsecretaria general adjunta de la ONU ha reconocido que, en estos momentos, los principales objetivos de la organización, que pasan por garantizar la paz y el entendimiento entre los países, con la finalidad de evitar conflictos armados y fomentar el multilateralismo "han fracasado". Sobre este punto, ha subrayado que "los Estados miembros, sobre todo los más poderosos, no trabajan con la ONU. Al contrario, la están menoscabando y liderando posiciones muy antimultilateralistas".

En cuanto a los cambios a los que debe enfrentarse la Organización de las Naciones Unidas, Gallach ha insistido en que los países miembros deben volver a considerar "que los problemas globales solo se resuelven entre todos, con discusiones, con complicaciones, pero afrontándolos con unidad". Si hay algo que considera determinante es "la postura de Estados Unidos" y, por ello, ha reiterado que "hay que trabajar para que se modifique".

Por último, ha explicado que, para cambiar la situación actual, "hay que trabajar diplomáticamente con muchísima tenacidad y determinación", pero siendo muy conscientes de que "el momento actual es muy débil, muy difícil". Por ello, ha recalcado que "hay que volver a la energía de hacer mover a Naciones Unidas y escuchar al secretario general".