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Había un buen número de crisis internacionales sobre la mesa y muy pocas esperanzas de acuerdo en este G7. Este lunes Trump anunciaba inesperadamente la desescalada de su guerra comercial con China.

También se ha relajado la tensión con Irán. Macron, con un maestro golpe de efecto, hizo coincidir ayer a Trump, en Biarritz , con el jefe de la diplomacia de ese país, que el presidente estadounidense llegó a amenazar con un bombardeo.

El G7 se cierra con acuerdos también para empoderar economicamente a las mujeres, para ayudar a los países africanos y a los afectados por la emergencia en el Amazonas. Macron, anfitrión de la cumbre, sale de este reto con más exito de lo esperado.
 

El Gobierno de Malta ha confirmado este viernes que seis países europeos - AlemaniaFranciaIrlandaLuxemburgoPortugal y Rumanía - acogerán a los 356 migrantes que están a bordo del barco humanitario Ocean Viking, fletado por Médicos sin Fronteras (MSF) y SOS Méditerranée.

El pasado 21 de agosto, SOS Méditerranée advirtió de que la embarcación necesitaba una solución "rápida" para desembarcar a sus 356 inmigrantes -entre ellos 103 menores, la mayoría no acompañados- y evitar que la situación degenerara a bordo.

El Ocean Viking realizó cuatro rescates sucesivos entre los pasados 9 y 12 de agosto, y desde entonces esperaba a una distancia equidistante de Italia y Malta a que algún país europeo le autorizara un puerto en el que poder desembarcar a estas personas.

Las autoridades italianas han inmovilizado el barco de Open Arms en Sicilia, donde se encuentra actualmente, tras comprobar que hay una serie de "anomalías graves", según ha informado este jueves la Guardia Costera italiana en un comunicado.

Los guardacostas han explicado que han subido a bordo de la embarcación y han comprobado que hay "anomalías graves relacionadas con la seguridad de la navegación, el cumplimiento de la legislación sobre protección del medioambiente marino y la capacitación y familiarización de la tripulación con los procedimientos de emergencia proporcionados a bordo".

El barco no podrá salir del puerto de Porto Empedocle, donde se encuentra desde el miércoles, "hasta que se hayan corregido las irregularidades técnicas y operativas detectadas durante la inspección".

Las autoridades italianas se incautaron del barco de la ONG española por orden de la Fiscalía de Agrigento, que investiga un posible delito de secuestro de personas y omisión de socorro, y que ordenó el desembarco en la isla de Lampedusa de los 83 migrantes que aún se encontraban a bordo. Los migrantes esperan ahora en la isla para ser trasladados a cinco países diferentes, entre ellos España, que acogerá a 15.

Lampedusa es un lugar de paso para los migrantes que desembarcan en esta isla italiana a medio camino entre Túnez y Sicilia. En verano, cuando más llegan, su presencia apenas se percibe en las calles, llenas de turistas. Los migrantes que pasan por el centro de acogida pasan aquí como máximo una semana.

Preguntamos a los lugareños si hay problemas con la inmigración. “No, no, a mí nunca me ha molestado”, cuenta un pescador.

No somos racistas, estamos cansados, cansados de las instituciones. Porque no existe sólo el puerto de Lampedusa, hay muchos puertos. España también ha abierto cuatro puertos. Las naves también pueden ir allí, no sólo a Lampedusa. Pero es un hecho político”, dice Franca.

En la misma plaza que este jueves está casi vacía, encontrábamos en la noche del miércoles a un grupo de los migrantes y refugiados rescatados por el Open Arms.

“No esperaba encontraros aquí otra vez. Ahora puedes ver, ya estamos en tierra, y ya podemos seguir con nuestra vida”, comenta Michael, de Nigeria.

Después de tantos días incomunicados, ansían hablar con sus familias. Y aprovechan la wifi gratuita que da la iglesia de la isla.

“Soy de Eritrea e Italia nos colonizó durante casi 52 años. Han estado en nuestra tierra, explotándola, llevándoselo todo. Y no me sentía bien cuando veía la tierra de Lampedusa y nos impedían desembarcar en lugar de acogernos”, explica Isaac.

No saben dónde acabarán, pero sienten que aquí empieza su sueño.

La vicepresidenta en funciones del Gobierno, Carmen Calvo, ha dejado entrever este miércoles que el barco Open Arms podría enfrentarse a sanciones administrativas por sus labores de rescate en el mar Mediterráneo -para las que no tiene licencia- y ha recordado que el buque solo tiene autorización para llevar ayuda humanitaria, para el transporte de víveres.

"Esas son las condiciones en las que puede salir y puede operar; se lo recordó el ministro de Fomento en funciones", ha señalado Calvo, quien ha sido cuestionada por si el Gobierno se planteaba sancionar al Open Arms, sobre el que pesa una advertencia de la Marina Mercante de multas de hasta 901.000 euros si retomaba los rescates de migrantes.

Desde Unidas Podemos han criticado estas palabras porque dicen que no se puede amenazar a las ONG que salvan vidas. 

PP y Ciudadanos han solicitado la convocatoria de un pleno extraordinario en el Congreso con la comparecencia urgente del presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, para explicar los "cambios en la posición respecto a la crisis migratoria en el Mediterráneo y su inacción ante la actuación de mafias que trafican con personas".

Por otra parte, el presidente de Vox, Santiago Abascal, ha presentado este miércoles una denuncia ante la Fiscalía General del Estado contra la Open Arms por "presuntos delitos de infracción de la Ley Marítima y colaboración con organización criminal para el tráfico de personas". Para la formación, la ONG y su barco han cometido delitos que "afectan a la seguridad pública y han provocado una grave crisis humanitaria".

Cinco países de la Unión Europea, entre ellos España, han confirmado su disposición para acoger a las personas rescatadas por el buque humanitario de la ONG española Open Arms en aguas del Mediterráneo Central.

Los 83 migrantes del Open Arms desembarcados en el puerto italiano de Lampedusa han pasado su primera noche en un centro de acogida en la isla después de haber pasado revisiones médicas en el mismo muelle.

Los migrantes fueron visitados por dos médicos del ambulatorio de Lampedusa además de otros dos llegados desde Palermo, un dermatólogo y un ginecólogo, que no encontraron problemas de salud en ninguno de ellos. Tras ello, fueron trasladados en autobuses al centro de acogida.

Mientras, el barco Open Arms, incautado temporalmente por la Fiscalía de Agrigento, ha partido del puerto de Lampedusa y se dirige a Porto Empedocle, en Sicilia, adonde donde llegará por la noche. La fiscalía ha confiado la nave al propio capitán del Open Arms, Marc Reig.

Tras el desembarco de los rescatados por el Open Arms este martes, el buque Ocean Viking operado por las ONG SOS Mediterranée y MSF, protagoniza un capítulo más de la tragedia de los migrantes que intentan cruzar el Mediterráneo. Con 356 rescatados a bordo, el Ocean Viking espera que desde la Unión Europea se facilite un puerto seguro para atracar, y mientras tanto intentan mantener a raya la situación a bordo: “Seguimos tratando a estas personas con nuestros equipos médicos y psicológicos, sobre las patologías que presentan a la espera de que algún gobierno europeo facilite el desembarco", ha dicho en una entrevista en TVE Devid Noguera, presidente de MSF (Médicos Sin Fronteras). "Llevan 9 días en el barco con un alto nivel de incertidumbre y esperamos una solución".

El principal problema al que se enfrentan, dice, es que se trata “de un colectiovo muy vulnerable, gente que ha pasado experiencias muy traumáticas sobre todo en Libia, que se ha convertido en un agujero negro que les somete a experiencias de violencia y extorsión. Es ahora donde se les presta atención en un gesto de humanidad que restituye su dignidad". Noguera afirma que "situaciones como la del Open Arms son muy difíciles de explicar, casi 20 días (de bloqueo), y no entenderíamos que la situación en el Ocean Viking se prolongara tanto (...) No estamos haciendo nada ilegal. Nos ampara la ley del mar, como el derecho intenacional comuinitario, los derechos humanos, la ética médica, etc.. Como presidente de MSF jamás me vou a sentar a negociar si hay que rescatar a gente del mar o no", ha dicho.

La crisis del Open Arms, que este martes desembarcó a los migrantes que quedaban a bordo en Lampedusa casi tres semanas en aguas mediterráneas -los últimos días, a escasos metros de las costas italianas- a la espera de un puerto seguro, ha puesto de manifiesto el pulso que han mantenido los gobiernos de Italia -que se negaba a dejar atracar el barco- y España -país de origen del mismo-.

También se han revelado una vez más las deficiencias de la política migratoria de la Unión Europea. De hecho, la Comisión Europea ha repetido en numerosas ocasiones durante estos días que no tiene competencias para actuar de urgencia en estos casos y que se ha limitado a coordinar la distribución de los migrantes.

El Open Arms es el penúltimo barco de la veintena que han sido bloqueados en el mar Mediterráneo, según denuncia Médicos sin Fronteras, desde el pasado mes de junio de 2018. El último caso aún está por resolver, el del Ocean Viking, con más de 350 personas a bordo.

A bordo del Open Arms

Termina la odisea del Open Arms

Después de 19 días atrapado en el Mediterráneo, el Open Arms ha desembarcado en la noche del martes en el puerto de Lampedusa a los 83 migrantes que quedaban a bordo gracias a una orden judicial que ha puesto fin a una crisis humanitaria y política, que ha dejado en evidencia la falta de una política migratoria común europea.

El desenlace a casi tres semanas de incertidumbre y desesperación a bordo ha llegado de la mano del fiscal de Agrigento (Sicilia), Luigi Patronaggio, quien tras visitar el buque esta mañana y comprobar el grave estado en el que se encontraban los migrantes, ha ordenado su desembarco inmediato y la incautación del barco humanitario de la ONG española. Su decisión ha llegado poco tiempo después de que zarpara de Rota en dirección a Lampedusa el buque de la Armada española Audaz. El Gobierno español decidió esta mañana enviar un barco para asistir al Open Arms ante la grave situación a bordo.

Después de tres días a menos de un kilómetro del puerto de Lampedusa, al filo de la medianoche del martes y entre gritos de alegría, los migrantes a bordo del barco han podido pisar tierra firme. El himno Bella Ciao y canciones de Bob Marley han puesto la banda sonora al desembarco. Los migrantes también han comenzado a gritar a "boza" (victoria en fula) y abrazarse entre ellos. La enviada especial de TVE a bordo del barco, Yolanda Álvarez, ha sido testigo. 

Los inmigrantes del Open Arms ya están en tierra firme, pero los de Ocean Viking no. A bordo de este barco de Médicos Sin Fronteras y SOS Mediterraneé permanecen más de 350 personas desde hace dos semanas.

Marc Carbonell, miembro del equipo de rescate de ese barco, ha explicado en Las Mañanas de RNE con Íñigo Alfonso que "la tensión crece, también la inseguridad y la confusión" en el barco en el que hay a bordo personas que ha sufrido torturas, violencia sexual y psicológica.

Carbonell admite que no es una opción entrar en un puerto sin permiso y que deben ser las autoridades las que den una solución.

"Estamos en contacto con las autoridades de la zona", ha explicado.