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Sólo se habla del muro del norteese que Donald Trump prometió construir o reforzar con el dinero de los mexicanos para evitar la llegada de migrantes. Una promesa electoral que, por ahora, se queda sólo en eso, en promesa. Pero 3.000 kilómetros al sur, en la frontera de México con Guatemala, hay otro muro del que se habla menos; que no es visible porque no está construido con cemento y alambradas. Un muro plagado de trampas, puestas por los cárteles de la droga, los delincuentes comunes y hasta la policía mexicana, y cuyas víctimas son siempre los mismos: los más vulnerables: los 500.000 centroamericanos que entran cada año. Ellos protagonizan una crisis humanitaria sin parangón.

"Al cruzar la frontera sur de México la situación se convierte en un verdadero infierno. Los están esperando los criminales, los cárteles de la droga para secuestrarlos y exprimirles no sólo el poco dinero que traen sino la poca propiedad que tienen", asegura Fray Tomás Gonzales, que intenta paliar la situación dirigiendo un albergue para migrantes en Tenosique, Tabasco (México).

Médicos Sin Fronteras (MSF) también está en el terreno ofreciendo asistencia psicológica y sanitaria. En su último informe, titulado "Forzados a huir del Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras, El Salvador): una crisis humanitaria olvidada", la ONG ha recabado numerosos testimonios que denuncian la colusión de autoridades y delincuentes. Uno de esos testimonios es el de una hondureña de 35 años que prefiere no decir su nombre y que ha cruzado cuatro veces la frontera sur mexicana.

Un juez de San Francisco (California) ha bloqueado este martes la orden ejecutiva emitida por el presidente de EE.UU.Donald Trump, para negar fondos federales a las llamadas "ciudades santuario", que se niegan a colaborar con las autoridades federales para deportar a inmigrantes.

El fallo del juez William Orrick de la corte del distrito norte de California, en San Francisco, supone un nuevo revés para el Gobierno de Trump, aunque no es definitivo y el Departamento de Justicia podría recurrirlo ante el tribunal de apelaciones del distrito noveno, instancia inmediatamente inferior al Supremo.

Un juez federal de Estados Unidos ha bloqueado temporalmente el nuevo veto migratorio del presidente, Donald Trump, horas antes de su entrada en vigor prevista para la medianoche de este jueves.

La orden del magistrado, Derrick K. Watson, con sede en Honolulu (Hawai), deja por el momento sin efecto la medida con la que Trump pretendía suspender la entrada al país de inmigrantes de seis países de mayoría musulmana y de todos los refugiados.

La decisión de Watson supone un segundo revés legal para el Gobierno de Trump, que ya vio como la Justicia bloqueaba a principios de febrero su primer veto.

Tras una breve pero infructuosa batalla legal, Trump presentó el 6 de marzo una versión revisada del veto, en la que introdujo algunos cambios rebajando el tono de la medida con el convencimiento de que esta vez evitaría el escrutinio judicial.

La crisis con Turquía, el Islam y la identidad holandesa han monopolizado este lunes el debate entre los dos principales candidatos en las elecciones legislativas de Holanda, el liberal Mark Rutte y el ultraderechista Geert Wilders, que ha agitado la inmigración y la disputa diplomática con Ankara mientras el primer ministro negaba que el país esté "islamizado" y ponía en duda la capacidad de su rival para gobernar.

"Quiero que Holanda sea el primer país que ponga límite al populismo malvado", ha señalado Rutte, evocando el referéndum del Brexit y la elección de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Wilders, en cualquier caso, ha enarbolado de inmediato su bandera contra el islam y la inmigración, al reclamar "cerrar las fronteras como única solución a gente" como el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, además de exigir que el embajador turco en Holanda sea expulsado "inmediatamente".

El primer y único cara a cara entre ambos políticos, que lideran las encuestas de intención de voto con 24 escaños cada uno -de 150 que tiene el Parlamento- para las elecciones del próximo miércoles, ha dejado acusaciones mutuas de falta de credibilidad y la reiteración de la negativa a negociar una coalición de Gobierno entre ambos después de los comicios.

El Congreso de los Estados Unidos recibió este martes a un presidente con un discurso más moderado de lo habitual: en su primer discurso ante las cámaras del Parlamento, Donald Trump trató de ilusionar con un mensaje más optimista. Reiteró sus principales propuestas: proteccionismo, inversión en infraestructuras, reemplazo de la reforma sanitaria de Obama y medidas contra la inmigración irregular, incluyendo la ampliación del muro.