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Viktor Orbán lleva 16 años gobernando en Hungría chocando permanentemente con los principios de la democracia liberal. Cambió, por ejemplo la Constitución para controlar a la justicia y creó un Consejo para supervisar a la prensa integrado solo por personas cercanas al Gobierno. De Bruselas ha recibido mucho más que advertencias mientras él defiende un modelo institucional como el ruso.

En su primera reelección expresó con claridad el tipo de democracia que quería: una democracia 'iliberal' propia de Hungría, decía Orbán, como Turquía o Rusia, con sus valores, no los impuestos desde fuera, por los Estados Unidos de Obama y sus brazos civiles en forma de ONG, y la que llama Europa de los burócratas. Y sin inmigrantes, especialmente musulmanes.

A Orbán le jalean las fuerzas ultraderechistas de Europa como la de Le Pen en Francia o Vox en España, la Rusia Unida de Putin, y el Likud de Netanyahu. Y, por supuesto, Donald Trump, que comparte su visión mesiánica de la política y quien define a Orban como "un gran líder".

Los húngaros están llamados a las urnas este domingo en unas elecciones que serán decisivas no solo para el país sino para el conjunto de la Unión Europea. Está en juego la permanencia del primer ministro, Viktor Orbán, al frente del país.

Los últimos sondeos le dan cerca de diez puntos de diferencia, pero hay muchos indecisos. Orbán conserva mucho apoyo en el campo y en estos 16 años de Gobierno ha elevado el peso del voto rural a su antojo con sucesivas reformas electorales.

Péter Magyar lo sabe y prácticamente no ha pisado las principales ciudades durante la campaña electoral, donde tiene el apoyo asegurado. Ha recorrido todo el país para disputar el voto a Orbán en sus propios caladeros con un programa no tan diferente en cuestión de valores conservadores pero centrándose en denunciar la corrupción.

Foto: Marton Monus/REUTERS — El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán

Hablamos con Ignacio Garriga, secretario general de Vox

Garriga (Vox): "Cuando Vox condiciona gobiernos, las cosas mejoran"

El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, ha asegurado en Las Mañanas de RNE que su formación y el PP han "estado sentados en la mesa de negociación desde el día después de la votación" y ha afirmado que "estamos avanzando, y confío que pronto podamos anunciar un gran acuerdo de gobierno" en Comunidades como Extremadura o Aragón. Ha señalado que las conversaciones no se anunciarán a la vez y ha diferenciado entre la relación con los líderes autonómicos y la dirección nacional del PP, al sostener que "Génova 13 no ha tenido esa misma disposición y en algunos momentos ha torpedeado más las negociaciones".

El dirigente de Vox ha defendido la entrada de su partido en gobiernos autonómicos como "una manera de demostrar" su capacidad de gestión, y ha reiterado su aspiración nacional: "Lo vamos a hacer en Aragón, en Extremadura, en Castilla y León, y aspiramos a hacerlo en el Gobierno de España". También ha rechazado acusaciones de corrupción de antiguos integrantes del partido, al afirmar que "a día de hoy Vox es el único partido político que tiene cero casos de corrupción", y ha sostenido que gobernarán con el PP "para demostrar" que pueden bajar impuestos y aplicar sus políticas.

Sobre inmigración y política social, Garriga ha defendido la "prioridad nacional" y ha criticado la regularización prevista por el Ejecutivo, que ha calificado como "uno de los mayores ataques a la prosperidad, a la seguridad y al futuro de los españoles". En política internacional, ha expresado su apoyo a Viktor Orbán y ha resumido la posición de Vox en Oriente Próximo con la frase: "Entre Israel y Hezbolá, nosotros con Israel; entre libertad o barbarie, nosotros con la libertad".

Tras 16 años en el poder, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, se enfrenta este próximo domingo a una cita con las urnas donde su continuidad parece, por primera vez, estar en peligro. Desgranamos las claves de estos comicios, su relación con Moscú y con el ejecutivo de Donald Trump, su oposición frontal a Kiev y la situación económica que atraviesa el país, podrían costarle los comicios al líder húngaro. Para conocer el peso que estos temas tienen en la opinión de los votantes y que dicen las encuestas, hablamos con Héctor Sánchez Margalef, investigador principal del CIDOB (Barcelona Centre for International Affairs).

La democracia y la política común son pilares fundamentales del proyecto de la Unión Europea desde sus orígenes. Sin embargo, durante los últimos años, Budapest se ha desmarcado de Bruselas bajo el liderazgo de Orbán. La figura de Péter Magyar ha abierto la posibilidad de una alternativa a este modelo, que vive un desgaste visible y cuya campaña electoral ha estado marcada por sus pulsos con Ucrania y las instituciones europeas. Analizamos este escenario con Alexander Borinvestigador posdoctoral en el Instituto de la Democracia de la Universidad de Europa Central (CEU).

Esto merece una explicación

El viaje al pasado de Viktor Orbán

Referente de la llamada democracia iliberal, Viktor Orbán se ha convertido en el quebradero de cabeza de la Unión Europea. Al frente del gobierno de Hungría desde 2010, sus lazos con Moscú, con la Administración Trump y su evolución a lo largo de los años hacia el ultranacionalismo sitúan a este mandatario de un país de 10 millones de habitantes en el punto de mira mundial. Un sueño para él, que busca notoriedad por encima de todo, también de los intereses nacionales.

Quién está detrás del personaje público; cómo ha sido ese cambio, desde que su nombre comenzase a sonar a finales de la década de los ochenta, en pleno colapso del bloque comunista, como joven liberal y prometedor. Para contestar a estas preguntas, Beatriz Domínguez, corresponsal de RNE en Centroeuropa, ha viajado a diferentes partes del país: a la capital, Budapest; a las localidades fronterizas de Szeged y Ásotthalom y a Felcsút, el pueblo de su infancia, de apenas 1.800 habitantes y donde mandó construir un estadio desproporcionado. El fútbol, su obsesión, reúne varios elementos clave de su historia personal y política: sus verdaderos anhelos y su forma de gestionar, sin importar cómo y con qué (turbios) procedimientos.

En el podcast escuchamos los análisis de Edit Inotai , analista del ‘Center for Euro-Atlantic Integration and Democracy’; András Pethö, cofundador y director del medio independiente Direkt36; Péter Krekó, politólogo y experto en desinformación, investigador afiliado en el CEU Democracy Institute; Anikó Bakonyi, directora del programa de refugiados del Comité Húngaro de Helsinki; Tímea Kovácks, abogada, con años de experiencia en la atención de refugiados, y Pál Dániel Rényi, periodista de ‘444!’ y autor del libro ‘Fútbol y poder en el mundo de Orbán’.

Víktor Orbán podría perder las próximas elecciones de este 12 de abril y quedarse fuera de la presidencia del gobierno húngaro por primera vez en 16 años. Anna Bosch califica a Hungría como "la gran piedra en el zapato que tiene la UE" en lo económico y lo político ya que dificulta toda medida, en concreto las que tienen que ver con los bloqueos a Rusia y las ayudas a Ucrania. Según la periodista, es "la cuña que tiene Putin en la Unión Europea".

Por otro lado, el vicepresidente de Estados Unidos, James David Vance ha acudido este martes a Budapest para hacer campaña por Orbán, incluso ha mantenido una llamada telefónica en directo durante el meeting con Donald Trump, quien ha podido participar aun durante la cuenta atrás del anuncio del supuesto "apocalipsis" en Irán.

La corresponsal en Bruselas, Mariana Gancedo, ha explicado que Orbán "se opone a la adhesión de Ucrania a la Unión Europea" y ha hablado de las últimas informaciones que se han publicado sobre el supuesto espionaje de Hungría y sobre que el ministro de Exteriores estaría pasando información al Kremlin sobre las negociaciones de Bruselas. Además, Lara Prieto, corresponsal en Moscú, ha afirmado que "el Kremlin considera a Orbán un disidente en positivo de la Unión Europea".

Peter Magyar, el líder de la oposición, era miembro del partido de Orbán hace solo 2 años y su mujer llegó a ser ministra del actual presidente. Su partido, Tisza, tiene una ideología europeísta de derechas frente al antieuropeísmo de extrema derecha de Fidesz.

Por último, se ha hablado del sistema oligárquico de los medios de comunicación húngaros y de cómo las encuestan muestran que Tisza se encuentra tan solo 9 puntos por encima de Fidesz (el partido de Orbán). Mientras que RTVE ha hecho su propio sondeo en el que se muestra que el partido de Peter Magyar tendrá un 58% de los votantes, frente a un 35% que votará a Orbán.

Hablamos con José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación

Albares: "Hemos rozado la catástrofe como humanidad"

El ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, José Manuel Albares, ha defendido que el anuncio del alto el fuego entre Irán y Estados Unidos abre una oportunidad para la paz, aunque ha advertido de su fragilidad. Ha señalado que "hoy es un día de esperanza", y que España ha apostado "desde el primer momento" por la mediación y la diplomacia, pero ha subrayado que el plazo es limitado y las posiciones siguen alejadas. Albares ha insistido en que "todavía es muy pronto para saber dónde van a concluir" las negociaciones, y que el objetivo inmediato debe ser frenar la escalada y consolidar el alto el fuego. Además, ha afirmado que la Unión Europea debería haber reaccionado con más rapidez, aunque se ha mostrado convencido de que Europa "saluda este rayo de esperanza" y acabará respaldando la vía diplomática.

Sobre el papel de Israel y la situación en Líbano, el ministro ha sido crítico y ha reclamado que el cese de hostilidades sea total. Ha advertido de que "todos los frentes tienen que cesar, y todos los frentes supone también Líbano", y ha calificado de "inaceptable" que continúen ataques o bombardeos por parte de las tropas israelíes. Además, ha recordado que España ha impulsado sanciones en la UE y ha defendido que la seguridad regional no puede basarse solo en la fuerza: "La cooperación con el vecino es mucho más poderosa que la confrontación permanente".

Albares también ha insistido en que la tregua evita una escalada mayor, pero no garantiza la paz. Ha afirmado que "hemos rozado la catástrofe como humanidad", y que el alto el fuego es solo un primer paso necesario. El ministro ha asegurado que España respaldará misiones bajo mandato de la ONU si se consolida el proceso, y ha recalcado que la prioridad sigue siendo la diplomacia: "Lo que hoy es simplemente un rayo de esperanza se vaya ensanchando para que sea un camino".

Respecto de la visita a España de la opositora venezolana, María Corina Machado, el próximo 18 de abril, Albares ha recalcado que no le consta ninguna solicitud de reunión, pero que "no hay inconveniente en recibirla": "A diferencia de otros partidos, no tenemos candidato en Caracas. Sólo queremos que el pueblo venezolano elija de manera libre, democrática y pacífica a sus líderes".

Hablamos con José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación

Albares: "La paz en Ucrania marcará la futura seguridad de Europa"

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha intervenido desde un tren a 40 kilómetros de Kiev, adonde se ha desplazado para mostrar el respaldo de España en el cuarto aniversario de la invasión rusa. Ha explicado que se ha dirigido a la capital ucraniana "para estar junto al presidente Zelensky y al pueblo ucraniano en este cuarto aniversario de la invasión rusa" y ha subrayado que lo que está en juego va más allá del propio conflicto: "El acuerdo de paz que llegue un día (…) no solamente va a marcar el futuro del pueblo ucraniano, también será en buena medida el futuro esquema de seguridad de Europa". Según ha señalado, en Ucrania "se están defendiendo nuestros valores de pluralismo, de democracia, de tolerancia".

Sobre el riesgo de una escalada, Albares ha asegurado que no hay indicios de una extensión del conflicto. Aunque ha reconocido la dureza de la situación, ha afirmado que "nada indica que esto se extienda a este nivel" y que ni siquiera cree que Rusia tenga capacidad para ampliarlo. En cuanto al veto de Hungría al último paquete de sanciones, ha admitido que le ha sorprendido la posición de su homólogo y ha defendido la necesidad de unidad: "No entiendo esa posición en un momento en el que lo que necesitamos es unidad". Además, ha reiterado su apuesta por avanzar hacia decisiones por mayoría cualificada porque "hay ciertas decisiones en las que el más lento no puede marcar el ritmo".

El ministro ha insistido en que el final de la guerra depende exclusivamente de Moscú: "Una única cosa: que quien inició esta guerra (…) le diga a sus tropas que regresen dentro de las fronteras de la Federación Rusa" y ha añadido que "no hay ninguna voluntad" de alto el fuego por parte del Kremlin. Mientras tanto, ha defendido mantener e intensificar el apoyo a Kiev. Ha recordado que España ha acogido a más de 200.000 ucranianos, con 40.000 niños escolarizados, y que "el mayor paquete de ayuda humanitaria que hemos dado nunca en la historia de un país ha sido a Ucrania". Además del envío de generadores eléctricos y del entrenamiento militar, ha asegurado que España ha estado junto a Ucrania y "lo vamos a seguir estando" en todos los ámbitos, incluido el respaldo a su adhesión a la Unión Europea.

El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, ha visitado Hungría para dar apoyo al primer ministro ultraderechista, Viktor Orbán, dos meses antes de las siguientes elecciones. "Las relaciones entre Estados Unidos y Hungría pasan por una edad dorada", ha afirmado Rubio refiriéndose a la estrecha relación personal de Trump con Orbán.

También ha visitado al primer ministro eslovaco, Robert Fico, otro de los grandes escépticos de la Unión Europea.

FOTO: EFE/EPA/ZOLTAN MATHE

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha deshecho en elogios hacia el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, al que ha presentado como su amigo, una persona especial, un líder poderoso y querido, al que el resto de mandatarios europeos deberían respetar y del que deberían aprender.

Como muestra de ese trato especial, Trump se ha mostrado dispuesto a hacer una excepción con Hungría y no sancionar al país por seguir comprando gas a Rusia.

Foto: SAUL LOEB/AFP