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Por el Indopacífico pasa más de la mitad del comercio marítimo mundial. Conecta dos océanos y comprende parte de África, Asia y Oceanía. Es una región con industrias clave para el desarrollo tecnológico. EE.UU. y China llevan años disputándose su control.

La coacción económica o las presiones diplomáticas también son armas en este conflicto. Lo vemos en Taiwán. China la reclama pero depende militarmente de EE.UU. La isla es la línea roja de China. Xi Jinping se lo ha recordado a Trump en la última cumbre. Y ahora el estadounidense valora si seguir apoyándoles.

La superioridad militar de Washington y su influencia global aún le permiten marcar las reglas del juego. Pero Pekín recorta distancias y condiciona cada vez más el tablero.

Foto: White House Press Office/Europa Press — Donald Trump y Xi Jinping

En EEUU, el rediseño de mapas electorales de cara a los comicios de medio mandato enfrenta a demócratas y republicanos. El objetivo, arrebatar escaños al partido contrario. Ahora, tras una sentencia del Supremo, la minoría afroamericana teme perder representantes. El tribunal de EEUU tumba el mapa electoral de Luisiana, que garantizaba el voto de la comunidad negra.

FOTO: EFE/Matthew Hilton

Xi Jinping ha sabido hablarle a Donald Trump en el único lenguaje que, según el académico Philippe Sands, parece entender: el de la fuerza. “Es un toma y daca. Me atacas, te respondo”, resume el jurista británico sobre la lógica que ha marcado la relación entre Pekín y Washington.

Pero, además, China ha sabido ocupar parte del vacío que deja Estados Unidos como garante de un orden internacional basado en normas. Un mensaje especialmente eficaz ante muchos países del Sur Global: “China puede decir: yo no secuestro presidentes, no invado otros países, no cierro pasos marítimos”. Sea oportunista o no, añade Sands, ese discurso resulta poderoso para muchos Estados pequeños.

Philippe Sands habla desde la experiencia. Académico, abogado curtido en tribunales internacionales y autor de media docena de libros, lleva décadas observando cómo se erosiona el orden jurídico global. Hace ya veinte años, cuando todavía se buscaba un paraguas legal para justificar invasiones, advertía de que el mundo avanzaba hacia un escenario cada vez más “sin ley”.

Ahora, cuando, a su juicio, muchos líderes ni siquiera se molestan en buscar legitimidad jurídica, no oculta su inquietud por la deriva internacional: “Nos estamos precipitando hacia el desastre, con dirigentes empeñados en sembrar caos y destrucción”.

Para Sands, el derecho internacional sigue siendo el único lenguaje compartido y el hilo conductor de toda su obra. La última entrelaza las vidas del criminal nazi Walter Rauff y del dictador chileno Augusto Pinochet.

La detención de Pinochet en Londres, sostiene, marcó un antes y un después en la lucha contra la impunidad internacional. ¿Puede hoy Benjamin Netanyahu viajar libremente? ¿Y Vladimir Putin? La respuesta, dice, es no del todo: ambos han visto limitados sus desplazamientos internacionales por el riesgo jurídico y diplomático. Y, en parte, por un precedente que cambió las reglas del juego: Pinochet.

Foto: AFP

El presidente norteamericano, Donald Trump, ya está rumbo a EE.UU. después de su visita oficial de dos días a China en la que se han producido menos avances de lo esperado, pero que sí ha servido para calmar los ánimos de una tensa relación bilateral y establecer las bases de una nueva relación estratégica.

En esta segunda jornada, Trump ha visitado junto a Xi Jinping el Zhongnanhai, el recinto infranqueable de un millón de metros cuadrados, que alberga a la cúpula del Partido Comunista y del Gobierno chino. Para romper el hielo, Xi Jinping ha guiado a su homólogo estadounidense por el jardín imperial Jinggu y presumido de uno de los hermosos legados de China: sus árboles centenarios.

Zhongnanhai es un lugar exclusivo, Trump lo sabía y ha hecho esfuerzos por valorar la invitación a un lugar solo visitado por su predecesor, Barack Obama. Como última parada entre ambos líderes, un té ofrecido por el líder chino, el momento en el que ambos ha hecho balance de una visita también marcada por la cuestión de Taiwan. "Hemos establecido una nueva relación entre los dos países, constructiva, estratégica y estable", ha concluido Xi. "Ha sido una visita increíble. Hemos hecho algunos acuerdos comerciales fantásticos", se felicitaba el norteamericano, quien ha asegurado que, de momento, China se ha comprometido a comprar aviones Boeing, petróleo y soja a Estados Unidos.

Foto: AP

Jerome Powell acaba este viernes su mandato al frente de la Reserva Federal de Estados Unidos. Aunque sus más de ocho años en el puesto han dado para mucho, será recordado por haber plantado cara al presidente estadounidense, Donald Trump, y defender la independencia de la institución, a costa de aguantar estoicamente insultos y presiones. Powell fue en 2017 una apuesta personal de Trump, que lo eligió para dirigir el poderoso banco central de Estados Unidos por ser un hombre "fuerte, comprometido e inteligente". Sin embargo, los halagos con el tiempo se convirtieron en insultos, críticas y amenazas. En el último año, el mandatario ha puesto en duda la valía de Powell cada vez que ha tenido ocasión, y todo, porque la Reserva Federal no ha bajado los tipos de interés cómo y cuándo quería la Administración Trump.

Foto: Anna Moneymaker/Getty Images

Los presidentes de China, Xi Jinping, y Estados Unidos, Donald Trump, se han reunido este viernes por segundo y último día en el marco de la visita oficial del estadounidense a Pekín.

Ambos han hablado de relaciones bilaterales, Irán, economía y Taiwán, pero Trump vuelve a su país sin acuerdos claros.

Evan Vucci/Pool Photo via AP

El 70% de Cuba se quedó sin electricidad este jueves. Por eso, al grito de "corriente, corriente" y a golpe de cacerola, las calles se han llenado de manifestantes que protestan por los continuos apagones, que duran hasta 22 horas cada día. Mientras tanto, Estados Unidos no solo presiona con el bloqueo del petróleo, ahora estudia acusar formalmente al expresidente cubano Raúl Castro por el derribo de aviones de una organización humanitaria en 1996 por fuerzas cubanas. Cuba podría considerar la propuesta estadounidense de ayuda humanitaria por valor de 100 millones de dólares para aliviar el bloqueo económico y energético impuesto por su gobierno en enero. Según la ONU es ilegal y contrario al derecho internacional.

Foto: AP Photo/Ramon Espinosa

Los presidentes de China, Xi Jinping, y Estados Unidos, Donald Trump, se han reunido este viernes por segundo día consecutivo, en el marco de la visita oficial del estadounidense a Pekín. Si el jueves las conversaciones estuvieron dedicadas a la relación bilateral, la economía y Taiwán, en esta ocasión se han centrado en la guerra de Irán.

"Tenemos una opinión muy similar sobre Irán - ha declarado Trump - Queremos que se acabe y no queremos que tengan un arma nuclear y queremos que el estrecho de Ormuz se abra". En una entrevista el jueves con la cadena Fox, Trump ha asegurado también que Xi se ha comprometido a no enviar equipo militar a Teherán y que "le encantaría ayudar" a resolver el conflicto.

Xi no ha hecho declaraciones, pero su Ministerio de Exteriores ha mostrado en un comunicado el malestar de China por la guerra. "Esta guerra, que no debería haber ocurrido, y no hay ninguna necesidad de que continúe", ha indicado Exteriores.

China ha pedido reabrir Ormuz cuanto antes y que no se cierre la puerta al diálogo. Pekín defiende que las partes deben consolidar la actual "tendencia de distensión" y mantener la vía de una solución política.

Foto: Evan Vucci / POOL / AFP